Y aunque el festejo ha sido casi todo de García Márquez, el IV CILE también tuvo momentos en los que las palabras se alejaron de las puertas mágicas de Macondo para referirse a una dolorosa realidad. "Tenemos corona de laureles pero andamos con los pies descalzos. El hambre, el desempleo, la ignorancia, la inseguridad, la corrupción, la violencia, la discriminación son todavía desiertos ásperos y pantanos peligrosos de la vida iberoamericana". Hace tres años, Carlos Fuentes ponía el acento en el principal problema que vive la lengua castellana. La frase quedó tatuada en la memoria de muchos de quienes asistimos al Teatro El Círculo de Rosario, durante el III CILE (ver etcétera, diciembre 2004 y enero 2005).
Esta vez, ha sido el escritor español, Antonio Muñoz Molina quien durante la ceremonia de inauguración
ha acuñado uno de los enunciados más contundentes e inolvidables en Cartagena. "El enemigo del español no es
el inglés, sino la pobreza. El enemigo no es Internet, sino la ignorancia". La idea fue documentada por Tomás
Eloy Martínez quien mencionó un dato desconsolador: 80% de la población cartagenera vive sumida en la pobreza.
César Antonio Molina, director del Instituto Cervantes, apostaría porque "el español sea una de nuestras
grandes fuentes de recursos. Lo es ya, lo ha sido desde hace mucho, inmensa riqueza cultural, pero la lengua que
hablamos casi 500 millones de personas y que se ha convertido en vehículo de comunicación internacional será también, si
nos preparamos de forma adecuada, una de las principales vías de ingresos económicos para nuestros países.
"Hace unos años, un estudio encargado por el Instituto Cervantes estableció que el español suponía el 15%
del Producto Interior Bruto de España. (...) Detrás de los fríos números se encuentran muchas cosas. Porque miden
el impacto que produce el trabajo de nuestros escritores, cineastas, periodistas, profesores y científicos; la labor de nuestras editoriales, de los medios de comunicación, de las fundaciones culturales y educativas, las acciones
de patrocinio de las empresas con mayor visión, de la enseñanza y de las tecnologías de la información y la
comunicación. Miden, en definitiva, la rentabilidad social de nuestra cultura." El IV CILE tuvo como hilo conductor el "Presente y futuro de la Lengua Española. Unidad en la diversidad". La sesión inaugural y el homenaje a Gabriel García Márquez concluyeron con una lluvia de papeles amarillos, reminiscencias de las mariposas rubias que volaron sobre los cielos de Macondo y que regresaban a Cartagena sólo para agasajar a su hijo predilecto, quien ha vendido más de 40 millones de libros en todo el mundo y cuya obra principal ha sido traducida en 39 idiomas.
La saludable diversidad
Hay que decirlo. El trabajo de cubrir el IV Congreso de la Lengua no fue sencillo. Durante dos días se
desarrollaron dos rondas de páneles simultáneos, cinco pasadas las 15 horas y los otros cinco restantes al filo de las 17:30.
La mayor complicación radicó en el hecho de que no hubo transcripciones ni estenográficas de las ponencias presentadas, salvo en contadas ocasiones. Los organizadores advirtieron a los reporteros que el Instituto Cervantes tendría disponible dichas versiones hasta una semana después de concluido el congreso. Entonces fue casi imposible enterarse, por ejemplo, de lo que Antonio Navalón, delegado de Grupo Prisa en México, diría sobre el español como lengua de intercambio comercial, cuando al mismo tiempo Tania Libertad, Carlos Vives y Fito Páez hablaban sobre "La canción hispana y la sociedad globalizada", e improvisaban duetos.
al piano que tocó el cantautor rosarino. (Esta mesa, por cierto, una de las más concurridas con la de "El
periodismo cultural iberoamericano".) Junto a este descuido logístico, estuvo el hecho de que la actualización de la página del IV CILE fue lenta, por lo que no se pudo rescatar con oportunidad la información de cada discusión. Y aunque un par
de pantallas gigantes en la sala de prensa permitían seguir en vivo los pormenores de las sesiones que tuvieron lugar
en el Auditorio Getsemaní, no se colocaron bocinas que permitieran rescatar un audio de calidad. (En www.etcetera.com.mx usted puede consultar nuestra cobertura completa del CILE.)
Los medios colombianos dedicaron amplios espacios al homenaje a Gabo y algunas actividades paralelas, como el concierto del 26 marzo, pero hubo días en los que no se mencionaron los trabajos del CILE. La agencia EFE fue la que realizó una cobertura más vasta; que sirvió para que varios medios, como Reforma y El Universal, dieran cuenta de algunos pormenores del evento.
El desinterés mostrado por los medios ante el congreso fue tema de discusión en el panel dedicado al periodismo cultural en el que participaron el periodista colombiano Daniel Samper; el presidente de la Fundación de Nuevo Periodismo, Jaime Abello; el escritor argentino Martín Caparrós; el puertorriqueño Héctor Feliciano; álex Grijelmo, director de la agencia EFE; Juan Ramón Martínez, periodista hondureño, y Carlos Monsiváis de México.
Durante esta mesa, Abello Banfi enlistó características que hacen muy similares a los medios en Latinoamérica, "y tienen que ver con desigualdad social, concentración y falta de pluralidad".
Caparrós realizó una espléndida exposición sobre la crónica y criticó a los medios impresos que han abandonado el género, al mimetizarse con la televisión a través del abuso de recursos como infografías. "Creen que es mejor pelear con la tele con las armas de la tele".
Álex Grijelmo destacó el valor de las columnas y artículos dedicados a temas lingüísticos y señaló "que este tipo de textos aun tratándose a todas luces de periodismo cultural, estas colaboraciones obtienen por lo regular otros lugares destacados, eso sí en los periódicos, junto a los artículos más sesudos del día o con una relevante tipográfica que los dota de una personalidad indiscutible".
Carlos Monsiváis reconoció la labor que en México realizan "las estaciones de radio y televisión dedicadas a la cultura (que) funcionan curiosamente muy bien, y esto no por culpa de la televisión privada, pero se les hace un lado por falta de rating".