Sergio Fernández Alva
Mueve a la reflexión el que cuando las televisoras comerciales, sobre todo Televisión Azteca se ensañan contra dos de los principales protagonistas del conflicto constitucional llevado a la Suprema Corte, Javier Corral Jurado y Manuel Bartlett Díaz -senadores en la pasada legislatura--, la Cámara de Diputados en pleno eleve su protesta contra éstos medios de comunicación que hoy por hoy se dan el lujo de exhibir la impunidad con que operan.
Aleccionadora esta etapa que vivimos, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación inicia el proceso de corrección de una disposición votada en el Congreso e inmediatamente validada por el Ejecutivo Federal, la denominada "Ley Televisa", con su publicación en el Diario Oficial de la federación, luego de la decisión de un grupo de 47 senadores que interpusieron un recurso de inconstitucionalidad ante ese máximo tribunal, cuando en el continente latinoamericano se inicia lo que el periodista valenciano Pascual Serrano ha denominado "insurrección contra la dictadura de los medios de comunicación", a propósito de la decisión tomada por el gobierno venezolano de retirar la concesión de Radio Caracas Televisión -RCTV--, y acontecimientos simultáneos celebrados en la capital venezolana y en la ciudad boliviana de Cochabamba, bajo el título de "El derecho de informar y estar informado. Un debate sobre la propiedad de los medios de comunicación".
"La sensación que se respiraba en el ambiente de ambos encuentros era similar: una ciudadanía y un relevante colectivo intelectual y social indignado con un modelo de comunicación controlado por una elite económica", la de que apropiándose para su provecho de los nobles conceptos de la libertad de expresión, "los habían cercenado para convertirlos solo en su exclusiva potestad para controlar quién puede acceder y quién no a los medios para poder difundir y qué no", relata Pascual Serrano.
En estos encuentros, relata Serrano, un clamor gritaba que ya era hora de que la democratización, la participación ciudadana y el imperio de la ley llegasen a los medios de comunicación. Así estamos en México. En aras de que prevalezca el plan de negocios de Televisa y Televisión Azteca convertido en ley -apunta etcétera en un editorial--, la televisora del Ajusco ha iniciado una campaña de injurias en contra de quienes promovieron la inconstitucionalidad de la norma ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A falta de argumentos, Azteca difama.
Una conocida periodista chilena, Frida Modak, jefa de prensa del presidente Allende sacrificado en septiembre de 1973 por los milicos al servicio del dictador Pinochet, al tocar el tema venezolano y la orquestada campaña de medios latinoamericanos desde la Sociedad Interamericana de Prensa, afirma en el último número de la revista Siempre que el asunto de fondo es político y aun cuando ese plano debiera ser también interno de Venezuela, "resulta que se ha desatado un intervencionismo de tal magnitud, que queda claro que la libertad de expresión no le interesa a ninguno de los que dicen estar defendiéndola, lo que les interesa es usarla de pretexto para un nuevo intento de derrocar al presidente venezolano Hugo Chávez…"
En México, como están las cosas hoy, nada bueno deparará al país si no se compone la situación generada por las televisoras comerciales, si en esta coyuntura no se encuentran proyectos alternativos de comunicación masiva que puedan servir eficazmente al Estado y a la sociedad, como lo han demandado múltiples voces desde que inició la famosa Ley Televisa a mediados del año pasado.