Inaceptable
Héctor Villarreal Ordoñez
En estos días, los mexicanos aceptamos que nos encontramos en medio de una ruda competencia electoral; aceptamos que los actores políticos, sean o no candidatos, se descalifiquen entre sí (y a veces a sí mismos) y que nuestro entorno se sature de cualquier tipo de actos, declaraciones y formas de propaganda que rayan cada día más en la necedad y en lo absurdo, a costa inclusive de la desatención de las cosas que realmente nos importan.
Aceptamos esto porque suponemos que son efectos colaterales de la transformación política de nuestro país y del asentamiento de los valores de la democracia.
Lo que de ninguna manera podemos aceptar es que alguien pretenda irrumpir en este proceso con desplantes de autoritarismo e intolerancia. Contra eso no podemos dudar. El ejercicio de la libertad de expresión debe ser avance sin retorno y condición indispensable para el desarrollo de cualquier proyecto de país. En el México de hoy nadie tiene derecho de callar ni a La Crónica ni a nadie. Debemos garantizar que México siga siendo así.