Respecto a México, el gobierno de Felipe Calderón ha tenido problemas para concertar con el equipo de Obama. Si bien la situación referida en el párrafo anterior es parte de la explicación, también es cierto que existen menos puntos de convergencia entre ambas partes. Obama, por ejemplo, dice que de reabrirse el Tratado de Libre Comercio para una renegociación, sería para mejorarlo, sólo que esas “mejoras” apuntan a los intereses estadounidenses, no así a los de México. Tampoco hay que perder de vista que quienes piden en México renegociar el capítulo agropecuario del TLCAN seguramente ignoran que el replanteamiento deun solo capítulo no es posible y que si el tratado fuera abierto, tendría que ser en su totalidad, lo que sugiere que EU podría revisar aquellos apartados que no sonde su completo agrado, por ejemplo, el capítulo sobre energía. Dada la coyuntura interna, el gobierno deFelipe Calderón no querría exponerse a una reapertura del TLCAN en esas condiciones. Otro punto de discordancia es la postura de rechazo de Obama a la propuesta de reforma migratoria de 2007.
Por otra parte, una encuesta reciente de Yahoo! señala que Obama cuenta con el apoyo de 47% de los electores hispano-estadounidenses, en tanto McCain sólo posee 22%, mientras que 26% se manifiesta indeciso. Claro, esta encuesta precedió el viaje de McCain a México y Colombia, y es muy posible que gracias a ello sume votos a favor de su causa, particularmente entre los indecisos.
Estos datos de todas maneras deben preocupar a Obama, toda vez que en las primarias los hispanoamericanos preferían a Hillary Clinton sobre el senador por Illinois en una proporción de dos a uno. Asimismo, Obama está muy lejos de captar el apoyo de los hispanoamericanos que llegó a tener, por ejemplo, Albert Gore en los comicios presidenciales del año 2000, con 62%. De hecho, las encuestas muestran que el apoyo de los hispano-estadounidenses a los demócratas ha disminuido a lo largo del presente siglo, dado que John Kerry, el candidato demócrata en los comicios de 2004, contaba con 53% del apoyo en ese sector de la población, en tanto George W. Bush tuvo un nada despreciable 40%.
 |
Foto: Reuters/Chris Wattie |
Ahora bien: además de cuidar las formas en cuanto hace a los contactos con los candidatos presidenciales, México no debería olvidar que en EU existe un consenso bipartisano según el cual, no importa si son demócratas o republicanos los que estén en el poder. Dado queEstados Unidos cuenta con un proyecto histórico, los dos principales institutos políticos que han regido los destinos de la nación saben que deben trabajar para laconsecución de dicho proyecto histórico. Así, aunque hay matices entre los demócratas y los republicanos piénsese, en el caso de éstos últimos, en la enorme injerencia que tiene el grupo de los neoconservadores en la Casa Blanca en la actual administración Bush, los dos partidos saben que no pueden hacer cambios radicales que pudieran atentar contra el proyecto de nación por eso la consigna de Barack Obama en términos del “cambio en el que podemos creer” no es tan creíble.
Lo anterior remite a que pase lo que pase el próximo 4 de noviembre, México y EU seguirán enfrentando una agenda muy compleja que incluye aspectos como el combate al narcotráfico, la migración, elcomercio, las inversiones y la seguridad fronteriza, entre otros. Por más que Obama y/o McCain quisieran ignorar esta realidad, ello sería irresponsable.
En cualquier caso, hoy por hoy, el proceso electoral en Estados Unidos está entrando en su etapa más intensa. Lo que en los primeros meses del año parecía una contienda presidencial exclusivamente entre los demócratas hoy se ve más equilibrada. Además, la imagen de este último ha dado un giro de 180° en semanas recientes. En octubre de 2007, según un estudio del Project for Excellence in Journalism y del Joan Schorestein Center on the Press, Politics and Public Policy, McCain recibió la prensa más negativa entre todos los entonces precandidatos presidenciales con sólo 12% de artículos periodísticos o en otros medios, refiriendo aspectos positivos de este personaje. En ese tiempo, las notas periodísticas se centraron en las dificultades de McCain para reunir los fondos necesarios a favor de su campaña, al igual que se criticaba su fuerte apoyo a la guerra en Irak. Todos lo daban por muerto políticamente hablando. Sin embargo, cuando comenzaron las primarias en 2008, los medios modificaron esa imagen desfavorable, refiriendo el “regreso” de McCain. En esto ayuda mucho el diálogo que el virtual candidato republicano tienecotidianamente con los medios. En su legendario autobús que ahora cambió por un moderno avión se reúne con los representantes de los medios de comunicación para hablar “abiertamente” de cualquier tema. Por lo mismo, los medios están “fascinados” con el estilo de McCain, a quien naturalmente han encumbrado, haciéndolo más visible ante el electorado. No en balde su nuevo vehículo de transporte, un avión Boeing 737 con capacidad para 95 pasajeros, porta el nombre del precandidato más la leyenda Flying straight talk express o “expreso del lenguaje directo” que consta de tres secciones, una para McCain y los invitados especiales, otra para el servicio secreto y, por supuesto, otra más para la prensa. Es cierto que Obama se apoya mucho en el uso de la Internet y que esla figura política que más fondos ha logrado reunir por ese medio, además de que aseguró el acceso a los electores más jóvenes. En contraste, si bien McCain tuvo serios problemas para obtener el financiamiento inicial para su campaña, cuenta con 32 cabilderos que le están ayudando a recaudar fondos este número supera al de cualquier otro precandidato, y no debe irle tan mal, considerando que parte de los fondos fueron empleados para comprar el avión en el que estará viajando por toda la Unión Americana, e incluso fuera en ese avión voló justamente a México y Colombia. Además, como se sugería líneas arriba, McCain apuesta a ganar el apoyo de quienes, decepcionados por la derrota de Hillary Clinton ante Obama, seguramente no querrán apoyar al virtual candidato demócrata. Y éste es apenas el comienzo de una contienda que ahora sí se puso interesante.