Ciro Gómez Leyva
Mañana vencerá el plazo que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) le dio a Hernán Cabalceta para que acredite su personalidad jurídica. Bajo las órdenes de TV Azteca, Cabalceta se ha ostentado como administrador único de Televisora del Valle de México (TVM), la empresa que tiene la concesión del Canal 40. De lo que ocurra en las próximas horas dependerá el desenlace de esta larga batalla.
No tendría por qué haber complicaciones. Si Cabalceta exhibe la constancia de inscripción en el Registro Público de Comercio, la SCT lo va a reconocer como administrador de TVM y TV Azteca podrá seguir transmitiendo en la frecuencia del 40, más allá de que el pleito legal se mantenga subjudice y se prolongue por años.
Si Cabalceta no se acredita, quedaría expuesto a todas luces que la maniobra de TV Azteca ha sido ilegal, un robo. La SCT tendría que ordenarle entonces que saliera de inmediato del aire. El llamado “Proyecto 40” habría sobrevivido sólo un par de semanas.
Pero hay otras posibilidades. El binomio Cabalceta-TV Azteca podría obtener, por ejemplo, una ampliación de plazo por parte de la SCT. Diez, 30, 60, 180 días para documentarse. Sería una infamia, pero peores cosas se han visto en el pleito del 40.
Jorge Rodríguez Castañeda, director de Sistemas de Radio y TV de la SCT, respondió el 1 de marzo a una carta del apoderado real de TVM, Javier Quijano, quien desde el 20 de febrero (día en que comenzó a transmitirse “Proyecto 40”), denunció formalmente que dicha transmisión era un robo de señal, un delito.
Cito los párrafos finales de la carta de respuesta de Quijano a Rodríguez Castañeda, fechada el 2 de marzo: “Al indicárseme que en el escrito se informa a la Secretaría que TVM reinició la programación del Canal 40, me lleva a suponer que se pretende tener por acreditada una personalidad jurídica espuria sin justificación legal alguna y en contra de lo expresamente resuelto por la propia dirección general a su cargo.
“Tomo nota, pues, de que tanto usted en lo personal, como el subsecretario Jorge Álvarez Hoth y el secretario Pedro Cerisola, no sólo conocen, permiten y toleran, sino que encubren conductas ilegales”.
Quijano sabe bien de lo que está hablando. Lo ha padecido todo el sexenio.