Ciro Gómez Leyva
A los seis meses, la sociedad mexicana olvida todo. Es el cálculo que debieron hacer los estrategas de TV Azteca para abrir una nueva fase de guerra sucia contra CNI/Canal 40. Para los ejecutivos del Ajusco, el episodio del Chiquihuite fue un acto fallido que quedó atrás. Como el gobierno apenas levantó las cejas cuando invadieron un canal de televisión que no les pertenece, deben creer que si fallan en la contraofensiva tampoco les pasará nada.
TV Azteca dedicó una hora del tiempo estelar del domingo en el canal 13 para presentar uno más de sus ejercicios de propaganda disfrazados de periodismo. Un manual de descalificaciones, adjetivos dolosos, mentiras a medias, mentiras completas, y citas y frases fuera de contexto para demostrar que siempre actúa de buena fe en los negocios, pero que esta vez fue defraudada y burlada por Javier Moreno Valle y una comitiva de abogados tan corruptos que no le cobran un centavo al dueño del 40.
Bajo el título de “Mitos y hechos”, TV Azteca volvió a usar su pantalla para contar los infortunios a que ha sido sometida la empresa de Ricardo Salinas Pliego al tratar de “aplicarle la justicia” a Moreno Valle, quien sobrevive sí y sólo sí gracias a un rarísimo cóctel de amigos influyentes: Diego Fernández de Cevallos, Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, Carlos Salinas de Gortari.
Quizá después de que Javier Alatorre y Pablo Latapí fracasaron en diciembre y enero con sus lloriqueos desvalidos y sus manotazos de ira guiados por el teleprompter, y tras el ridículo de Sergio Sarmiento (conductor por una noche del noticiero de Azteca 40, para los desmemoriados), TV Azteca decidió encargarle el siguiente capítulo a Lilly Téllez. Qué más da, el programa fue una calca de los anteriores.
TV Azteca omitió, desde luego, la historia de la fraudulenta emboscada para asfixiar a CNI durante el poco más de año y medio que duró la relación comercial y de programación. Tergiversó fechas y citas. Business as usual. Insistió en que ganó en la Corte de Comercio de París, sin aportar un dato novedoso que acompañara las mentiras que ha diseminado desde la noche del 20 de diciembre, pero no dijo una palabra sobre los juicios que ha perdido en México, especialmente el del pasado 29 de noviembre en la Quinta Sala de lo Civil en el DF. Negó a toda velocidad, porque sólo así se puede negar una atrocidad de ese tamaño, que un comando armado a las órdenes de Salinas Pliego hubiera tomado la planta transmisora del Canal 40 en el cerro del Chiquihuite la madrugada del 27 de diciembre. Y, por supuesto, del primer al último minuto se colocó en el papel de víctima martirizada. Al final exigió la cárcel para Moreno Valle.
¿A quién quiere presionar ahora TV Azteca con la reedición del melodrama de las mentiras? ¿A Vicente Fox, a la PGR, a Santiago Creel, a Pedro Cerisola? ¿A su incondicional Marta Sahagún? ¿A los jueces?
Dos días después de que CNI retomara la señal del Canal 40, escribí aquí sobre la futilidad de la guerra sucia que mal diseñó y mal aplicó TV Azteca. Trataron de matar al 40 con violencia y mentiras. Fracasaron. Allá vienen de nuevo. Fracasarán de nuevo. Y no porque esta sea una gesta de David y Goliat, como se lamentan en el Ajusco, sino porque el país de la trampa y el abuso del que tanto se sirvieron no va a regresar.
Lo lamento por la guapa Lilly Téllez.