Ciro Gómez Leyva
Más que por las decisiones de la Corte sobre la llamada ley Televisa, junio de 2007 será recordado en la historia de la televisión como el mes en que YouTube saltó de internet a las pantallas caseras. Y eso marca el inicio de una verdadera revolución.
A través de la tecnología de Apple (y otra vez Apple TV, 299 dólares en tiendas de Estados Unidos), miles de personas comienzan a trasladar los videos de YouTube a sus televisiones. Mañana serán millones y en no mucho tiempo se habrá roto la barrera computadora-TV. Cuando eso ocurra, las concesiones de televisión, por las que tan ferozmente se discute en México, perderán valor y luego su sentido.
“Esta es la primera vez que los usuarios pueden de manera fácil explorar, localizar y ver videos de YouTube directamente desde el sofá de la sala”, dijo hace unos días Steve Jobs, el presidente de Apple. “YouTube es un fenómeno en todo el mundo y Apple lo lleva directamente a la pantalla ancha de la televisión”.
Se han escrito cientos de artículos este junio sobre la Corte y la ley Televisa. La mayoría celebra el fallo histórico, pocos lo matizan, pero casi ninguno mira al futuro en términos de vida cotidiana, de consumo de televisión.
En la revista Etcétera, la investigadora Fátima Fernández Christlieb escribe en el párrafo final de un artículo sobre la ley, que los estudiantes de comunicación “deben tender puentes interdisciplinarios con juristas e ingenieros en electrónica y telecomunicaciones; la convergencia digital es algo nuevo para todos y en pocos se advierte el domino del fenómeno que el futuro exige; preparémonos para la siguiente etapa”.
Preparémonos. La revolución está en marcha. Y será televisada. En todo el mundo.
Periodista.
gomezleyva@milenio.com
Este texto se publicó el lunes 18 de junio de 2007 en el periódico Milenio.
Agradecemos al autor su autorización para reproducirlo.