Ciro Gómez Leyva
Entre quienes en enero gritaban ¡censura!, hubo uno o dos que al menos pidieron esperar a ver quién reemplazaba a Carmen Aristegui en el noticiero de las mañanas de W Radio. Si llegaba un bodrio del periodismo, quedaría probado que la intención de Prisa y Televisa al echar a la conductora era no volver a meterse en problemas con el poder.
El espacio será ocupado a partir del jueves por Carlos Puig. Para mayores datos, autor de una columna capital en MILENIO; hasta hace unos días, director de un proyecto de alto grado de dificultad: Rumbo, un diario en español editado en Houston; director de un programa para becar a reporteros mexicanos en el “periodismo de investigación”; reportero y corresponsal de excelencia e integrante de la junta directiva de la revista Proceso; entrañable compañero de conducción en los programas Séptimo Día (CNI/Canal 40) y Fórmula de la Tarde (Radio Fórmula).
Puig es un periodista-periodista, cuyos méritos, honestidad intelectual y compromiso con los códigos esenciales del oficio no están en duda. ¿Quién de los gritones de enero tiene una piedra que lanzarle?
Llega, además, con la idea básica de hacer un noticiero con el peso, valga la perogrullada, en las noticias, la información, el trabajo de los reporteros, el apoyo de la redacción. Se hará acompañar de un sólido equipo de colaboradores (Jesús Silva-Herzog Márquez, Julián Andrade, entre otros), pero su empeño es informar, dar notas, ganar notas.
Los directivos de W Radio supieron aguantar la metralla de agresiones de quienes gritaron y gritaron sin aportar un hecho, un dato, un algo. Tres meses después regresan con Carlos Puig. Lo menos que se merecen es que les vaya muy bien.