Aclaración de Raymundo Riva Palacio
Sr. Federico Arreola
Presente:
En relación con el artículo que publica el día lunes 4 de febrero (“Qué vida tan arrastrada”), me permito reiterar que usted, periodísticamente hablando, es un ignorante y un incompetente. El primer párrafo de su carta, donde acepta que se arrodilla ante el poder (donde busca la publicidad), sólo sugiere que no pasó la prueba de la transición democrática en México. A los sustantivos sobre su capacidad periodística (que no calificativos porque lo describen), me permito hacer las siguientes aclaraciones:
1.- Mi salida de la dirección fue resultado de las presiones de la señora Marta Sahagún, entonces vocera presidencial, que nunca interpreté como una política de gobierno sino como una querella personal de la señora. Usted mismo dijo a varios editores de MILENIO, cuando le preguntaron si mi salida significaba un cambio en la línea editorial, que efectivamente, así sería. Y lo vieron inmediatamente, cuando se giraron instrucciones para un tratamiento muy cuidadoso de la señora y la censura de informaciones que eran críticas de ella, como por ejemplo las fundaciones que se inconformaron por la fundación de la hoy Primera Dama.
2.- Prueba de su nulo profesionalismo periodístico, es que no verifica la información. El que trabaje con Ricardo Rocha, quien a su vez transmite su noticiero radial matutino por dos estaciones del IMER, no significa, como sugiere, una concesión gubernamental, ni para Rocha, ni para mí. El espacio de cuatro horas diarias en el IMER se paga en efectivo como una renta.
También a Rocha le reclamó un ex funcionario de Los Pinos mi presencia en su equipo editorial dados los problemas que dijo yo tenía con la Presidencia de la República. Ese ex funcionario, por cierto, también le pidió a usted mi destitución. Usted aceptó; Rocha no.
3.- El cargo que me ofreció fue una dirección internacional (para hacer relaciones públicas) fuera del país. Me dijo que me daría un bono de dos millones de pesos y un salario entre 15 mil y 20 mil dólares mensuales. Que escogiera donde quisiera estar, si Nueva York o Boston. El único requisito, cuando me lo ofreció el miércoles 29 de agosto por la tarde, es que tenía que irme de México a más tardar el domingo 2 de septiembre. Rechacé lo que llamé “un exilio dorado”, y opté por la liquidación (bastante menor que el bono, por cierto).
4.- Le pedí que me declararan la muerte civil, pero tanto usted como el señor Carlos Marín llegaron a hablar inclusive aspectos negativos familiares y a infamarme por todos lados. Ingenuo fui yo. Hago unas declaraciones a la revista Etcétera, casi seis meses después del incidente, y ahora se queja de que lo salpique el chapoteadero que hicieron. No nos pudimos haber despedido jamás como amigos, y máxime cuando su explicación a mi despido fue, textualmente, “necesito tu lugar porque me siento acomplejado y quiero que me respeten”. Sobre esta frase, hay varios testigos.
5.- Sugiere, igual de riguroso, que como Ramón Alberto Garza está en boca de todos como el próximo director de El Universal, especie que por cierto, estimuló la sección de Trascendidos de MILENIO Semanal, estoy “arrastrándome” con mi potencial nuevo director. Pero hasta donde sé yo, el actual director de El Universal, Roberto Rock, no tiene entre sus planes dejar el cargo. No sólo eso, sino a quien me ha preguntado sobre la posibilidad del relevo, le dije exactamente lo mismo. Adicionalmente, lo que externé de Ramón Alberto Garza en la entrevista, lo he dicho hace tiempo, inclusive a usted.
6.- Sobre su afirmación de que dejó la dirección de MILENIO “a alguien, a mi juicio, más calificado que él”, me permito recordar dos frases que expresó sobre Carlos Marín: “Ya sé por qué (Julio) Scherer no lo dejó como director de Proceso; lo hubiera destrozado”. Y la otra, de la cual también hay testigos, no tiene desperdicio: “Es un enano pendejo”. Carlos Marín debería de tomar nota de la percepción de quien ahora lo reconoce.
Sé que es mucho pedir que se publique esta carta, pero aún así, no puedo dejar de exigirle que lo haga apelando a mi derecho de réplica.
Atentamente
Raymundo Riva Palacio