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“Borregos”: ayer y hoy


Ricardo Alemán



En los tiempos de la oposición política como "apostolado", allá por las legislaturas 53, 54 y 55 de la Cámara de Diputados, eran memorables los debates de diputados opositores al régimen priísta en turno, como Gerardo Medina y Abel Vicencio Tovar, del PAN; Heberto Castillo y Eduardo Valle (El Búo), del PMT; Pablo Pascual Moncayo y Jorge Alcocer, del PSUM; y Ricardo Pascoe y Pedro Peñaloza, del PST, entre muchos otros.

Eran tiempos -los del final de la década de los años 70 y gran parte de la década de los 80 del siglo pasado- en que ideas y destreza en el debate parecían potestad de los opositores, que argumentaban, ridiculizaban y ganaban todos los debates a las bancadas del PRI que, si bien salían triunfantes con su mayoría aplastante, perdían la esgrima de las ideas. Por eso la voz popular acuñó el sobrenombre de borregos para motejar a los diputados del PRI.

En acalorados debates, los diputados del PAN doctrinario y de los desaparecidos PMT, PSUM y PST -antecedentes del PRD- llamaban desde la tribuna, una y otra vez, a que los diputados del PRI se sacudieran "la línea", "la disciplina a ultranza", que argumentaran y votaran "en conciencia", "por el bien de México". Poco lograban, porque al final de cuentas, luego de horas y horas de argumentos y exposiciones ejemplares, los borregos del PRI votaban según la línea dictada por su pastor en turno, su coordinador parlamentario.

En la década siguiente, la de los años 90, el borreguismo legislativo se extendió al PAN, luego de que en el "Salinato" se aliaron al PRI. El doctrinario Acción Nacional legitimó al cuestionado gobierno de Carlos Salinas, 1988-1994, y en el sexenio siguiente, 1994-2000, reeditaron esa alianza.

Pero a la vuelta de los años -y por eso el ejercicio de memoria-, aquellos que motejaban a los diputados del PRI como borregos viven en carne propia el borreguismo; tiraron a la basura la independencia de idearios e ideas, se sometieron sin pudor alguno a "la línea" y votan por consigna, más que por "el bien de México, del interés general".

Hoy las bancadas de PAN y PRD en el Congreso -diputados y senadores- se identifican en su proceder con las bancadas del PRI de ayer, en tanto que los grupos parlamentarios del PRI de hoy se expresan, como el PAN y los antecedentes del PRD de ayer, en forma diferenciada. Una buena parte de los diputados y senadores del PAN y del PRD son hoy como los borregos priístas de ayer. La diferencia, si es que existe, es que ayer el voto diferenciado era por razones ideológicas. Hoy es por el poder a secas.

Y viene a cuento la historia porque en el debate sobre las reformas a las leyes federales de Radio y Televisión, y Telecomunicaciones, la llamada izquierda institucional, el PRD, mostró que cercana al poder presidencial se comporta como el PRI de antaño. La izquierda mexicana había cuestionado, históricamente, la complicidad entre los gobiernos del PRI y los monopolios de los medios electrónicos, la discrecionalidad en el otorgamiento de las concesiones de radio y televisión, la necesidad de hacer plural la propiedad de esos medios, y el ensanchamiento de los medios públicos y comunitarios.

Pues bien, en los últimos días de noviembre de 2005, todos los diputados que integran la fracción parlamentaria del PRD en San Lázaro recibieron la "línea" para aprobar, sin discusión interna, sin debate en comisiones y menos en el pleno, la llamada "ley Televisa". ¿Quién dio la línea? El coordinador parlamentario, Pablo Gómez Álvarez, el experimentado y agudo legislador de la izquierda histórica.

El propio Gómez Álvarez recomendó que la "ley Televisa" fuera aprobada al vapor y con las dispensas de lectura y discusión. ¿Por qué esa línea? ¿Por qué ni uno de los 97 diputados de la bancada del PRD se atrevió a chistar siquiera?

La respuesta la dieron algunos diputados consultados. "La línea vino de López Obrador". Y por supuesto que los perredistas consultados se negaron a hacer pública esa declaración, pero sí argumentaron lo que todos saben en la bancada: que el candidato de la alianza Por el Bien de Todos intentó congraciarse con Televisa. El 24 de enero pasado señalamos en este espacio que López Obrador "se habría aproximado en primer lugar a Televisa para que fuera ese poderoso consorcio el encargado de promover su campaña... La respuesta de los capitanes de Televisa habría sido contundente: ´Es muy temprano para pelear con el futuro presidente... porque Televisa no tiene candidato´".

Y es que sólo se explica la aprobación de la "ley Televisa" por todos los diputados del PRD -los que ni chistaron ni leyeron la minuta de un asunto histórico para la izquierda, ni aceptaron debatirla- a partir de un lineazo salido de lo más alto del PRD.

Pero además, curiosamente, desde el 1 de diciembre en que fue aprobada por todos los partidos la "ley Televisa", el candidato López Obrador se negó a hablar sobre el tema. En días pasados se refirió al asunto de manera marginal, y ayer, la víspera de la discusión en el pleno y ya que todo está cocinado, propuso posponer la votación.

¿Por qué AMLO guardó silencio durante casi cuatro meses? Por eso, porque él dio la línea para que todos los diputados del PRD aprobaran la iniciativa. ¿Por qué hoy propone posponer la votación? Porque empezará la guerra con Televisa.

Pero además hay que recordar que Pablo Gómez es un parlamentario de larga trayectoria, que difícilmente pudo pasar por alto una iniciativa como la que sustenta la "ley Televisa". Lo de Gómez Álvarez es precisamente el Parlamento. Sin embargo, en una declaración insólita, que va en contra de su soberbia pública, dijo que él y sólo él era el responsable de lo que llamó "un error". ¿Es creíble la versión de Pablo Gómez? Por supuesto que no. Más bien podemos suponer que Gómez fue obligado a tragar sapos y serpientes para lavar la cara al PRD.

Y si fue un "error" -tamaño error histórico-, ¿por qué se premia a Gómez con una senaduría? ¿No sería al revés, que se sacrificó para mantener la senaduría? Pero además, ¿dónde estaban los otros 96 diputados? ¿Qué no piensan? ¿Qué no trabajan? ¿Qué no saben leer? ¿De verdad ni uno solo de los 96 tuvo curiosidad sobre lo que votaba?

La unanimidad en un grupo político, y sobre todo en un tema que, como en el caso del PRD, es un reclamo histórico, no es resultado más que de línea. Y en el PRD todos saben que el único que da línea es López Obrador. Pero la línea cambió una vez que no hubo acuerdo con Televisa. El PRD trató de salvar la cara, cambió de posición en el Senado, y hoy AMLO propone suspender la votación.

Pero el borreguismo no sólo aparece en el PRD. En la bancada del PAN la línea en favor de la "ley Televisa" vino del presidente del PAN, Manuel Espino, quien dijo a los senadores que votar por esa ley era la única manera de salvar la campaña de Calderón.

Lo cierto es que el candidato presidencial del PAN llamó a los senadores de su partido "a votar con absoluta responsabilidad", y es muy probable que los senadores del PAN decidan no seguir "la línea", ya que si AMLO se "pone la medalla" de opositor a la "ley Televisa" y propone "suspender la votación", el costo será muy caro y todo lo pagará Calderón. Por lo pronto la tarde de ayer en el PAN ya estaban empatados el sí y el no. Al tiempo.



Periodista.
aleman2@prodigy.net.mx

Este texto se publicó el jueves 30 de marzo de 2006 en el diario El Universal.

Agradecemos al autor su autorización para reproducirlo.

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