Julio Chávez Sánchez
Sin antecedentes en el estudio de la radiodifusión, de buenas a primeras, el diputado priista Miguel Lucero Palma presentó
una iniciativa de reforma a la ley de radiodifusión que logró unanimidad en la sesión plenaria del 30 de noviembre.
Lucero Palma, que entre su palmares presume ser licenciado y maestro en Psicología Social por una universidad texana,
ha sido coordinador y/o colaborador de campañas para puestos de elección popular de varios de sus camaradas; él ya había
ocupado una curul en la LVI Legislatura (1994-1997); en la administración pública fundó el Programa Atención a la
Farmacodependencia de la PGR; en el área académica fue, entre 1976-1986, director de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma
de Ciudad Juárez y catedrático en esa ciudad y Nuevo México.
De su encuentro con los medios de comunicación, su currículum presenta que fue director general del periódico
La República en 1997 (no especifica cuántos meses) y director del programa de televisión
A Primera Hora de Telemundo en Ciudad Juárez.
En la actual legislatura, Lucero Palma es secretario de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía; integrante
del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública; titular de la Comisión de Comunicación Social, e integrante de la
Comisión de Seguimiento a las Agresiones a Periodistas y Medios de Comunicación.
Ahora el diputado parece experto en radio y televisión, cuando no se le conoce un solo texto en la materia. Pero no sólo
eso, Lucero Palma brilló como su apellido al obrar el milagro de unir voluntades y en tan sólo ocho días deshacer el entuerto
que durante décadas había impedido eliminar una coma de esa vetusta ley.
¿Qué poderes tiene este legislador? Sin duda... poderes ocultos.