José Yuste
Desspués de cinco años de discutir las reformas a la Ley Federal de Telecomunicaciones, y otro tanto de
discusión para cambiar la Ley Federal de Radio y Televisión, de repente, de manera sigilosa, surge una iniciativa de un
diputado que nadie conocía en el sector de telecomunicaciones y mucho menos en la industria, el legislador Lorenzo
Miguel Lucero, quien además presenta las cartas credenciales más extrañas: ser un experto en psicología social, o sea
nada que ver con las telecomunicaciones.
El diputado priista Lucero lanza cambios en las dos legislaciones, los cuales fueron el centro de una
inmediata controversia. Los cambios básicos son tres.
La super Cofetel o el botín
El primero consiste en reformar las atribuciones de radio y televisión para que en la práctica dejen de gravitar en
las áreas de Gobernación y Comunicaciones y Transportes, y prácticamente se vayan a la Cofetel, que de por sí
ha tenido un papel bastante menor durante el gobierno Vicente Fox.
La propuesta de una nueva Cofetel tendría todo el poder concentrado sobre las concesiones, permisos y
demás temas de la radio y televisión (administraría el espectro radioeléctrico). Tendría cinco comisionados durante
ocho años.
Esto llamó la atención, primero, de los candidatos presidenciales: si se tuviera una súper Cofetel, entonces
ninguno podría poner sus comisionados ni tener ninguna injerencia durante el próximo sexenio.
Entonces, el punto de poder son los comisionados, y ¿quién los pondrá? Los partidos políticos o quizá
algunas empresas.
Gastos en medios por el IFE
Otro punto de la iniciativa fue que los gastos de campañas los realice directamente el IFE, lo cual, sinceramente,
no está nada mal. Es más, hasta suena coherente. El problema es que el punto no se discutió con nadie en la
industria: ni analistas, ni el sector, ni autoridades, ni medios, ni partidos. Y existen muchas iniciativas para reducir a la
mitad el gasto de las costosas campañas electorales.
Licitaciones públicas de radio y TV, o la rebatinga
Nadie se ha animado en los últimos años a sacar muchas nuevas concesiones. Son la rebatinga. Basta ver lo que
pasó con la tercera cadena de TV abierta, la cual naufragó. O ni se diga con las nuevas concesiones de FM, donde
todos los radiodifusores levantaron la mano de inmediato, y hasta se dijo que el Grupo Ángeles recibiría concesiones y
el consorcio tuvo que desmentir la versión. Por eso llama la atención que, ahora, puedan sacarse licitaciones
públicas al mejor postor, donde se beneficiará de manera inmediata a los grupos empresariales más fuertes.
De verdad fue un albazo legislativo, donde de por sí la industria se está poniendo de acuerdo en temas como
la convergencia, con entidades serias como la Comisión Federal de Competencia, y donde la CIRT ha tenido
mucho que decir, y en ese momento, de repente vimos una iniciativa que pasa sin filtro alguno. Extraña, rara, donde
algunas de sus propuestas como la de comisionados de Cofetel de ocho años y centrar allí todo el poder de regulación
sobre radio y TV, no suena convincente.