Laura Islas Reyes / Leonardo Kourchenko
¿Qué opina de los recientes escándalos políticos?
Creo que son lamentables porque exhiben de forma inequívoca la corrupción en la política de nuestro
país. No porque estas cosas no existieran, todos los mexicanos sabían que existían, pero lo que es totalmente
inédito es verlas en televisión. Ver cómo funcionarios negocian precios y cantidades estratosféricas por un permiso,
una concesión, creo que eso lo hace un poquito más crudo, más dramático, porque percibe la realidad de
la corrupción, que a veces por el discurso o la demagogia creímos haber superado u olvidado.
¿Cuál es su opinión del papel que han jugado los medios, desde el hecho de que los videos han sido
producto de una filtración?
Creo que los medios han sido fundamentales en esta historia, los medios han cumplido su función
cabalmente al darlo a conocer porque es un asunto público. Aquí los medios cobran una dimensión y una
relevancia distinta porque se convierten en el escaparate a través del cual se ventilan estas cosas.
Al cobrar esta relevancia que menciona, y a partir del hecho de que estos videos no son presentados
ante las instituciones sino antes los medios, ¿se está tratando de litigar a través de los medios?
Yo creo que litigar no pero eso demuestra una vez más una grave desconfianza en las instituciones, es
decir, por qué esta gente lo ventila a través de los medios... porque hay desconfianza en las instituciones,
porque piensan, como muchos sectores, mucha gente, que las instituciones no van a actuar con eficiencia,
con imparcialidad, con eficacia. Ayer (24 de marzo) en radio comentaba que el caso del desafuero al senador
Aldana, tesorero de Petróleos Mexicanos, está sobre la mesa en el Congreso desde hace año y medio, se acabó
la Legislatura anterior, empezó otra, y sigue ahí. Entonces no pasa nada, si uno lo pone en manos de las
instituciones se atora, se retrasa, sufre y padece todos los legalismos, los entuertos de los reglamentos,
leyes, normatividad. Si esto se ventila en los medios y se ventila públicamente, el juicio de la opinión pública es
mucho más fuerte y devastador que el proceso, vea usted las veces que Bejarano ha acudido a la procuraduría
a testificar, llevamos cuatro asistencias y todavía no sabemos dónde está el dinero, no nos dice a dónde fue a
parar y para qué se usó.
Pero al alentar este tribunal de la opinión pública es riesgoso, porque se crea un círculo vicioso de descrédito.
Es parte del proceso de transición democrática que estamos viviendo. Es decir, empezaron a pasar cosas
en Argentina, Chile y España, y en todos los países en los que ha habido transición democrática, cuando la
opinión pública se puso enfrente, encabezó movimientos de lucha, de cambio y de demanda a las autoridades. Es
decir, quien empuja los cambios en las sociedades es la sociedad civil, la gente, la opinión pública, entonces
las instituciones van generalmente un poco más atrás, se mueven con más lentitud y eso es parte de la vida en
estos sistemas democráticos presidencialistas que tenemos. La gente es la que empuja los cambios, y en ese
sentido en México no queda más remedio, no tenemos otra alternativa, y cualquier expediente judicial que esté
en proceso es un ejemplo de eso: Romero Deschamps, los banqueros, Espinosa Villarreal, y las estrategias de
los abogados son alargar los juicios con un amparo, con un recurso de libertad bajo fianza, con lo que se
vaya presentando, para evitar este juicio de la opinión pública que dice basta, o cambian eso o los vamos a
quitar a ustedes. Y cómo se da esa decisión, en las urnas, cuando la gente va y vota por otros. Es cuando los
políticos saben que están en el escrutinio del público todo el tiempo.
Entonces, ante esta falta de confianza en las instituciones, ¿cuál es la responsabilidad que deben guardar
los periodistas?
El periodista, el informador, el comunicador, el reportero, los que trabajamos en los medios, no tenemos
la posición, el rol, de ser acusadores, agentes del Ministerio Público, interrogadores, judiciales, detectives. No
es nuestra posición, nuestra posición es informar y hacer del conocimiento público los asuntos y los temas que
son de la esfera pública, como en estos casos.Nuestra posición es preguntar a los funcionarios por qué no
han hecho su trabajo, porque eso está preguntando la gente. Creo que la función de los medios es hacer
públicos estos asuntos y preguntar.
¿Qué opina que políticos y funcionarios elijan ventilar este tipo de asuntos ante un cómico, me refiero al
caso de Brozo, tanto para la presentación de uno de los videos, como para dar entrevistas, para defender
sus posiciones?
Ahí hay que hacer una acotación.
Brozo no es un comediante, es un personaje creado por un hombre preparado, él ha creado un género y un formato que sorprende a muchos, porque hace opinión pública, genera noticias, hace entrevistas. Y el personaje le permite licencias, le permite regañar a alguien, encajonarlo, acorralarlo, incluso usar lenguaje altisonante, porque eso es lo que uno oye afuera, en la calle. Brozo es un poco el contacto con la voz del público, pero no es un comediante ni un cómico, y en eso hay una línea de división muy clara.