Cine Mundial, El Día, periódicos aborrecibles como Novedades y El Sol.
¿Qué estación de radio escuchas?
Formato 21. Tiene la ventaja de que ahí no se opina y no hay entrevistas diarias. Pone énfasis en "la carga vehicular" sobre "la carpeta asfáltica".
¿Qué noticiario ves?
A López-Dóriga, Alatorre, Uzeta. Todos son iguales; llegamos a un fenómeno en que todos los noticieros tienen las mismas noticias.
¿En radio no les pasa?
En la radio el conductor es una parte muy importante del programa, en la televisión se ha vuelto secundario. Se ha dado a entender al público que no importa quién esté en la pantalla, lo que importa es la imagen.
¿Extrañas la televisión?
No, para nada. No extraño haber estado subordinado profesionalmente tanto tiempo. Llegó un momento que decidí ponerle punto final. Si voy a entrar a la televisión será como empresario; se vienen cambios de fondo en la industria. Ejemplo claro: la decisión de la Comisión Federal de Competencia de impedir que Televisa comprara Grupo Acir. En ningún lugar del mundo una misma empresa puede tener televisión abierta y cable en la misma plaza, pero en el DF Televisa no sólo tiene el cable, sino el monopolio del cable, tiene el satélite y el monopolio del satélite. Cuando eres parte de eso no es molesto. Claro, porque vas en el trasatlántico más grande del mundo y el que se te atraviesa se hunde.
Y eso te gustaba.
No. Era una situación de hecho, pero ahora que estoy afuera lo veo y digo: que se abra, quiero participar de otra manera, como tantas otras personas que quieren hacer televisión, pero no subordinadas a la voluntad de un solo señor.
¿Tantos años después te pesó ser subordinado?
Tiene que ver con muchas cosas, con mi edad, me gustaba lo que hacía, admiraba a mis jefes, me gustaba el proyecto. Todo cambia, cambio yo. En Televisa traen gente de afuera, que estuvo 20 años compitiendo contra Televisa, en lugar de promover desde adentro. Me fui porque hubo deslealtad de parte de Emilio Azcárraga con la gente que estábamos dentro. Ahora me han buscado y quieren que les haga un programa. Me van a pagar muy bien, es un negocio y punto. Pero regresar de subordinado, "primero muelto, chica".
¿Qué ganaste con la radio?
Libertad personal y profesional. Radio 13 es una estación muy pequeña, pero es totalmente libre. Tú me dirás, "claro, pero nadie la oye". Perfecto, nadie la oye, pero yo estoy contento con decir lo que creo que se debe decir.
¿Y en la calle te siguen saludando?
Sí. Es un fenómeno raro porque hace un año que me fui y ando con barbas y el pelo largo y la gente te saluda. Pero yo no estaba en la televisión para ser famoso. Soy periodista y toda la emoción que siento con una noticia y la adrenalina cuando sale es algo muy importante. Hago entrevistas que no podía hacer en la televisión y las hago por mí, no por la fuerza de Televisa.
¿Quién es mejor pareja de dominó: Azcárraga o López-Dóriga?
No sé si han jugado, pero es evidente que Azcárraga tiene todas las fichas.
¿Y cuál es tu juego de mesa favorito?
El sexo, en cualquier mesa.
¿Y tu bebida?
El sexo, en cualquier presentación.
¿Por qué te dejaste la barba?
Porque es más cómodo, además ya soy virtual.
Pero en las fotos de Radio 13 sales sin barba.
Porque hay una imagen que hay que seguir sacándole rentabilidad.
¿Qué pesa más ahora: la edad o el apellido?
Nunca han pesado. Me hubiera gustado hace 20 años tener la experiencia que tengo ahora, pero no cambiaría nada. Soy producto de mis circunstancias y de mi tiempo.
¿No hubiera sido mejor para ti apellidarte de otra forma?
Como te respondió Federico Wilkins, es como si me preguntas si estoy contento con mis riñones, no sé qué contestarte. ¿Me hubiera gustado pertenecer a la familia más rica del universo, los Rockefeller?, quizá sí; ¿me hubiera gustado ser parte de una familia completamente anónima y mediocre?, quizá no.
¿Qué libro vas a leer de fin de año?
Tengo una cosa de Kenneth Tymma. Era la estrella del New Yorker y acaba de salir un libro de él con 50 relatos.
¿Cuáles esperas el siguiente año?
Ojalá García Márquez sacara algo nuevo.
¿Y tú cuándo vas a publicar un libro?
Tengo mucho respeto por el público lector como para asestarles un libro mío. Con Pérez Reverte basta. (Ríe.)
¿Qué te da por hacer cuando se te suben las copas?
Reír y discutir y beber más y seguir alegando.
¿Has perdido amigos por discusiones de borracho?
Sí, amigos, novias, la galanura, gacho. Ya bebo menos. De joven incurrí en todos los excesos, ya no.
¿Aprovechabas tu fama para ligar?
Por supuesto. Llegaban solitas. Es de las prebendas de la fama.
¿Ya no?
Mira, traigo un anillo de matrimonio y una actitud. Las chavas lo entienden. Ya no estoy en la jugada. Antes sí era un desmadre.
¿Cuáles son tus planes para el próximo año?
Abrir una productora de televisión. Pero nada de ir a lo oscurito ni negociarlo de cuates.
¿Qué fue lo más doloroso que viviste en la televisión?
La libertad misma, no opinar o tener que decir cosas que respondían a intereses de terceros o cosas con las cuales no estaba de acuerdo. Pero lo tenía muy claro: te alquilas pa' todo, era parte del trato. Por eso le puse punto final.
¿Si un amigo tuyo incurriera en algún delito, lo harías público?
Depende de qué delito y qué amigo, si es un ciudadano privado y cometió un delito, qué le importa a la opinión pública. Si es Oscar Espinosa que no es mi amigo, pero hemos tenido buena relación no hay más remedio que decirlo.
Creo que la amistad debe ser un factor que te lleve a moderarte. No diría mentiras pero podría hacerme güey, dependiendo de quién se trate y de qué tipo de delito.
¿Prefieres verlas en camisón de franela o de seda?
Sin camisón. Como Marilyn Monroe, unas gotitas de Channel 5.
¿Y tú?
Yo mis chones y unas gotitas de Don Julio reposado...
¿Cuál es la mejor periodista mexicana de televisión?
La Chilindrina, Tatiana... no veo que haya grandes mujeres periodistas.
¿Ni como símbolo sexual?
Menos.
¿Cuál es tu símbolo sexual?
Me gusta Winona Ryder, tiene posibilidades (ríe). Juliette Binoche, como que hay más de lo que se ve. Le reconozco a Thalía inteligencia, es una gran estrella. No acabó de golfa debajo de una mesa ni casándose frente a cámaras y micrófonos con nueve meses de embarazo.