Dos millones semanales. Dos millones de ejemplares que se ramificaban en unos seis millones de lectores. Además de éstos, había que sumar a los que seguían sus aventuras por radio, los que habían visto sus dos películas; y más importante, los que hacían de sus enseñanzas una forma de vida.
Porque sus hazañas no se limitaban a la simple lucha entre el bien y el mal: ÉL definía cómo era el bien. El mal, por antonomasia, se reducía a los que no concordaban con su filosofía.
Claro, eran los 70 y la televisión no tenía 24 horas de programación ni maratones enteros de vacuidad. De hecho, la gente prefería leer. Obviamente no los clásicos, pero sí las aventuras que se vendían cuadro a cuadro. La historieta era parte seminal de la educación del mexicano y contribuía a que las primeras letras no fueran olvidadas. Una industria poderosa producía infinidad de pasquines, pero también clásicos del llamado octavo arte: Fantomas, Los agachados,
Chanoc, El Payo, los moribundos Supersabios y el gran éxito comercial del género: Kalimán.
El nombre de Kalimán no tiene nada que ver con el Man (hombre) de otros adalides anglosajones, de hecho, su nombre se deriva de Kali, la diosa de la destrucción hindú. Su nombre correcto es Kali-má, para facilidad fonética fue que se le agregó la "n" final. Y era muy importante que su nombre pudiera escucharse espectacularmente, pues este personaje, que triunfó de forma exponencial en el cómic, nació en la radio.
La página oficial de este héroe inolvidable traza su génesis: "Los autores de Kalimán, el hombre increíble, fueron Rafael Cutberto Navarro Huerta y Modesto Ramón Vázquez González; hombres de radio que desde muy jóvenes desempeñaron labores de locución, redacción y producción. En 1963, como un desafío frente al ambiente de violencia y sexo imperante en aquel momento en la televisión y el cine, decidieron crear un personaje cuyas aventuras se desenvolvieran en una especie de 'Violencia blanca', en escenarios exóticos y misteriosos; un héroe de impresionante aspecto físico y extraordinaria belleza varonil y cuya vasta cultura e inteligencia le permitieran resolver peligros casi insalvables, utilizando con preferencia el razonamiento y la astucia deductiva, antes que la fuerza o el uso de armas de cualquier naturaleza". Así surgió Kalimán, El hombre increíble. La amplia proyección del personaje, y su rápida diversificación simultánea, requirió de la formación de un equipo realizador, dirigido por los señores Navarro y Vázquez, con la rectoría literaria del experimentado escritor Héctor González Dueñas que utilizó el seudónimo de Víctor Fox, realizador de los guiones de adaptación y versiones del personaje para radio, cine e historietas.
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Como se ve, el nacimiento de Kalimán era reaccionario a la tendencia de la época (dominada por James Bond) pero la fórmula repetía los mismos esquemas que siempre han funcionado: un héroe hermoso y de bondad inmaculada, villanos malísimos, situaciones maniqueas, y un niño en el cual el lector, perennemente inmaduro, podría identificarse. Para darle un toque diferente, y adelantándose diez años a los héroes
new age como el pequeño saltamontes de
Kung fu, Kalimán fue dotado de poderes extra sensoriales, prédica pacifista, ambientes exóticos, una visión amable de las otras culturas y sobre todo de "Serenidad y paciencia, mucha paciencia". La serie fue una sensación inmediata, millones la escuchaban diariamente en sus dos emisiones; y finalmente Kalimán dio su salto al cómic, convirtiéndose sin duda en la revista de aventuras más popular y más vendida de México y toda Latinoamérica.La primera publicación salió a la venta en noviembre de 1965, y se vendió semanalmente por 26 años sin interrupciones.
Obviamente no faltaron los que no le perdonaron el éxito a la revista. La investigadora Irene Herner denunció la perniciosa ideología del personaje, que predicaba con su proto amor y paz la mansedumbre de los explotados. Pero a la vista de los resultados: mil millones de ejemplares vendidos; toda digresión académica sobre Kalimán suena a retobo resentido.
Ahora el personaje renace. Durante los próximos meses, Neuroticafilms pondrá en los puestos de periódicos la nueva historieta de Kalimán. Además, la empresa tiene lista la radionovela también con nuevos capítulos y planea realizar un largometraje, aunque todavía no hay fechas definidas.
Se trata, sin embargo, de una resurrección innecesaria, pues Kalimán siempre vivirá en las mentes de millones de mexicanos que, frente a la estulticia del poder, sólo repiten el mantra: "Serenidad y paciencia, mucha paciencia".