¿Lo dijo su dedito?
Los intereses económicos y los juegos políticos son tan veleidosos como las reacciones de los
gobernantes frente a los medios, los alaban o denuestan según su conveniencia. El 4 de marzo, López Obrador
afirmó durante su conferencia matutina en tono retador: "¡Qué salgan todos los videos!", al tiempo que trataba
de desviar la atención aduciendo que era víctima de una conspiración en la que involucraba a la derecha,
al gobierno federal, al ex presidente Salinas y otros que se fueron acumulando en los días sucesivos;
esparciendo esa especie sin pruebas sólidas y buscando su difusión en los medios.
Días después, confrontó directamente a dos diarios. El 22 de marzo señaló sobre el manejo informativo
de los días recientes: "Pueden manejar como quieran la nota, pero siempre hay un límite, tiene que haber
fronteras y la frontera es la objetividad, decir la verdad. La frontera es actuar con ética, con profesionalismo",
luego afirmó: "Dije que
[Reforma] era simpatizante de la derecha, lo sostengo, pero eso no significa que yo esté
en contra de este periodico".
Hasta ahí, el mandatario capitalino manifestaba su desacuerdo con los medios y el trato que había
recibido, pero poco después su malestar se transformó en intolerancia: el 23 de marzo, durante la conferencia de
la mañana, un reportero le preguntó:
"Usted no está enterado de ese operativo, no está enterado de lo que dice Martí Batres, no estaba
enterado de Gustavo Ponce, ¿de qué está enterado el jefe de gobierno?
"¡De La
Crónica. Lo que pasa en La Crónica, de eso sí estoy muy bien enterado!".
Esa fue su respuesta, que encierra tintes de intolerancia.
Julio Chávez Sánchez