Claroscuros
José Antonio Gurrea C.
Para quienes ven el vaso medio vacío, el cine mexicano no es más que un cadáver insepulto que hace tiempo feneció;
para aquellos que lo ven medio lleno, se trata de una criatura nueva y sana. Ni una ni otra visión. La realidad del
celuloide nacional es más compleja, más llena de claroscuros, más abundante en recurrentes inestabilidades, sobre todo a lo
largo del último cuarto del siglo XX.
A esa conclusión llega el crítico José Felipe Coria, quien señala: "El cine mexicano es inestable porque no es
industrial a pesar de ciertos éxitos (...) ha ganado relativa popularidad, pero (al mismo tiempo) le resulta esquiva la taquilla;
que confía mucho en la magia del
marketing y casi nada en la cinematográfica".
Sin embargo, no todo ha sido inestabilidad y carencia de industria, por lo que en
Iluminaciones del inestable cinema mexicano Coria se aboca a presentar el reverso de la moneda: las razones que dieron origen a los mitos del cine, a
su pensamiento visual y a su elaborado diseño. Sí de aquellos tiempos cuando la pantalla grande nacional sí era toda
una fábrica de sueños.
Al respecto, esta obra transita por la carrera de directores legendarios como el Indio Fernández ("el mito"),
Roberto Gavaldón ("el perfeccionista"), Alejandro Galindo ("el retratista del alma"), Rogelio A. González ("el hábil narrador")
e Ismael Rodríguez ("el cineasta del pueblo").
El libro no se queda ahí, pues hace un repaso critico de las últimas tendencias del cine mexicano.
José Felipe Coria, Iluminaciones del inestable cinema mexicano, Paidós, Col. Croma, México, 2005, pp. 90.