Internet: ¿nueva sociedad?
Internet, ¿y después? completa una trilogía iniciada en 1990 con
Elogio del gran público, donde Dominique
Wolton pretendía mostrar la importancia cultural, social y política de la televisión en la democracia de masas. En el
segundo estudio, Sobre la
comunicación (1997), expone el lugar central de la comunicación en el patrimonio cultural y político de Occidente y en cualquier teoría de la sociedad abierta. Ahora, en
Internet, ¿y después? se ocupa de comparar
las ventajas y los inconvenientes de los medios de comunicación tradicionales y los nuevos con el objetivo de relativizar
la llamada "revolución de la comunicación" y, sobre todo, recordar que la esencia de la comunicación de ningún modo
se encuentra en las tecnologías.
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Al parecer, con la globalización de la comunicación y el aparente poder absoluto de Internet se ha perdido de
vista la lógica que rige a aquélla: los valores o los intereses, los ideales o el comercio. En opinión de Dominique Wolton
ahí confluyen y se mezclan de manera inextricable las dimensiones antropológicas, los ideales y las técnicas, los intereses
y los valores, por lo que la comunicación constituye, además de una apuesta teórica y científica fundamental, una
apuesta política y cultural.
Pero, a decir de Dominique Wolton, no hay nada más peligroso que ver en la presencia de tecnologías cada vez
más productivas la condición del acercamiento entre los hombres esencia de la comunicación cuando se trata
justamente de lo contrario: cuanto más próximos están unos de otros, más visibles son las diferencias y, por lo tanto, más
necesario resulta garantizar las distancias para soportar las disimilitudes y alcanzar la coexistencia.
En Internet, ¿y
después? se le otorga a las nuevas tecnologías en el plano de la comunicación el carácter de
complementarias respecto de los medios de comunicación de masas o
generalistas, según la terminología de
Wolton, complemento que debió dársele desde el principio, desde el momento cuando se inscribieron en la larga historia de
las tecnologías de comunicación, donde las novedades han resuelto algunos problemas pero han generado otros.
¿Las tecnologías de hoy son "mejores" que las de ayer? "Desde el punto de vista del usuario, de la comunicación
de millones de individuos, ¿no son la televisión y la radio las mejores? ¿No son éstas las dos grandes tecnologías del
siglo XX aunque sus resultados no sean tan puros como los otros?", se pregunta Wolton al cabo de su concienzudo
análisis de los límites y capacidades del medio que ha entusiasmado a "modernos" y "postmodernos" por su
prometedora posibilidad de conservar el espacio y la libertad individuales sin necesidad de "desconectarse" de todo cuanto
acontece en el mundo, incluidas las relaciones interpersonales.
Si a una conclusión pudiera llevarnos
Internet, ¿y después?, aunque los juicios conclusivos en torno de un
fenómeno reciente resulten prematuros, ésta sería que las nuevas tecnologías, por más seductoras y productivas que se
nos presenten, no reúnen los atributos suficientes para eregirse en el símbolo de una revolución en la economía general
de la comunicación. Y menos aún para convertirse en el símbolo de una nueva sociedad.
Dominique Wolton, Internet, ¿y después?, Barcelona, Gedisa, 2000, 253 pp.