Antulio Sánchez
El pasado 27 de diciembre de 2002 corroboramos que los métodos darwinianos se han convertido en
algo habitual en el país para resolver los conflictos. Con la violenta e impune toma de las instalaciones de CNI Canal
40 por parte de Televisión Azteca, el gobierno en turno ha demostrado que sólo al nivel de propaganda habla de
marcos legales y de cambio, pero en los hechos es incapaz de aplicar la ley.
Este episodio ha sido tratado en Internet de manera diferente por cada uno de los protagonistas de dicho
litigio; se aborda, como es lógico, con métricas distintas y se dan a conocer lo que únicamente se considera de interés
para cada uno. En el caso de la empresa del Ajusco, la información colocada en línea en www.tvazteca.com.mx
desde el mismo día que asaltaron con un comando armado las instalaciones del Canal 40 en el Chiquihuite, se abocó
a tratar de legitimar un acto que no puede ni tendrá argumentos convincentes; salvo los videos difundidos por
la televisión abierta, del poco claro fallo emitido por la Corte Internacional de Comercio y Arbitraje de París y
notas que han destacado a lo largo de sus noticieros, no dieron a conocer suficientes materiales.
Mientras que en el caso de CNI, al poco tiempo de que Televisión Azteca suprimió la señal de Canal 40,
utilizó su sitio en la red (cnienlinea.com.mx) para dar a conocer desde el mismo 27 de diciembre que la empresa de
Salinas Pliego había tomado violentamente las instalaciones de la Corporación de Noticias e Información. En la página
de Canal 40 se encuentran los testimonios de trabajadores de esa empresa que resguardaban las instalaciones de
dicha televisora en el Chiquihuite y son diametralmente opuestos a los difundidos en el sitio de Televisión Azteca.
CNI daba a conocer su postura sobre la resolución de la Corte Internacional de Arbitraje e indicó la ilegalidad de
la empresa de Salinas Pliego, al no llevar a cabo el fallo por instancias jurídicas nacionales. Al paso de los días,
Canal 40 no sólo ahondó sobre el asalto, sino que recalcó el objetivo ilegal de TV Azteca por hacerse de una
concesión que no le pertenecía.
En su sitio, CNI también difundió documentos relativos a ese largo litigio con TV Azteca, de más de dos
años, y que se han traducido en los resolutivos del Décimo Tribunal Colegiado, el de la Quinta Sala y el ya referido
fallo de la Corte Internacional de Comercio, que todavía están disponibles para los interesados en el problema.
De las dos empresas, CNI fue la que debido a las condiciones en que se encontraba hizo un mejor uso de la
red, aunque tampoco puede ser destacado como algo relevante. La forma en que Canal 40 utilizó la red lleva a
preguntarnos: ¿por qué CNI no se abrió a la posibilidad de sostener un diálogo en tiempo real con foros de discusión a través
de chats? Sobre todo porque después del asalto al Chiquihuite contó con una impresionante cantidad de
simpatizantes que se solidarizaron con dicha empresa por el despojo de su señal.
Le faltó imaginación a los directivos de Canal 40 para haber hecho de la red un medio mucho más
interactivo, para recoger de manera directa opiniones de sus simpatizantes, e incluso para poder articular con ellos
ciertas estrategias de presión al gobierno, de capitalizar el fuerte apoyo que muchos ciudadanos les brindaron en la
radio, prensa y la misma Internet. Si bien algunas de sus transmisiones por cable permanecieron, podrían haber
convocado a sus seguidores y simpatizantes, por ejemplo, a que los suscriptores de servicios de cable o televisión de
paga solicitaran a dichas empresas que les retornaran la señal del Canal 40, que fue uno de los canales incluidos
al momento de levantar su contrato; o plantear poner en marcha un nuevo esquema de participación e inversión de los mismos ciudadanos, simpatizantes y televidentes, con CNI.
Además hay una amplia cantidad de sitios que han abordado esta situación, entre ellos ha estado la lista
Atsyber, un proyecto de activismo cultural para Internet creado y estimulado por Oscar A. García, que si bien se ha
centrado en lo que lleva de existencia a abordar cuestiones estéticas, en realidad aborda diversas problemáticas.
Desde hace varias semanas la lista ha dado a conocer, en ocasiones con fuertes dosis viscerales, posturas y
comentarios de algunos participantes de la misma sobre el atropello de la empresa de Salinas Pliego, en donde destaca la
crítica a la vacilante y tendenciosa actitud gubernamental, su complacencia con la ilegalidad; que el poder de los
medios esté por arriba del emanado del sufragio popular; de las promesas incumplidas de Fox, los yerros y absurdos de
su administración.
En síntesis, se puede decir que una amplia cantidad de sitios en la red ha demandado la restitución a CNI de las instalaciones del Chiquihuite, que ellos sean quienes exploten la concesión del Canal 40 pero no porque su propuesta televisiva se considere vanguardista, fresca y el mejor modelo de televisión que requiere este país, sino porque deben ser los tribunales nacionales los que deben tomar las medidas correspondientes, de determinar si la resolución de la Corte Internacional de Comercio favorece a TV Azteca.