En Excélsior, a golpes
La vía del diálogo no prosperó en Excélsior. El 18 de septiembre, los dos grupos que se disputan el control de la cooperativa se liaron a golpes. Los trabajadores suspendidos aseguraron que la agresión provino de los simpatizantes de la actual directiva y de los integrantes del equipo de seguridad del periódico. En cambio, un día después el editorial del diario precisa que la violencia estalló cuando "dos centenares de socios, eventuales y
jubilados intentaron, pacíficamente, desmontar una carpa instalada por dicho grupo (los trabajadores suspendidos) con el obvio propósito de obstruir el acceso principal de vehículos a la sede de nuestro diario".
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Foto: Francisco Rodríguez/ Cortesía Crónica |
Esto ocurrió ocho días después de que ambos grupos habían resuelto iniciar el diálogo. El editorial de
Excélsior del 11 de septiembre aseguró: "La razón y el derecho abren las puertas para llegar a una solución definitiva".
La directiva se comprometió a revisar el expediente de las personas suspendidas. Sin embargo, los
cooperativistas suspendidos señalaron que la directiva no cumplió el acuerdo y que, más aún, suspendió a otros dos
trabajadores. Por eso volvieron a instalar su campamento. Después de los sucesos del 18 de septiembre, el editorial de
Excélsior dice que la agresión "fue producto de la indolencia gubernamental, que ha dejado en manos de los
trabajadores de la casa
Excélsior la responsabilidad de despejar el acceso a su fuente de labores".
Es muy lamentable que se den estos enfrentamientos entre periodistas. El recurso de la asamblea, si es
llevada como los ordenamientos de la cooperativa plantean, podría verificar quién tiene la mayoría. ¿Estamos
presenciando el ocaso de un periódico que fue considerado entre los diez mejores del mundo?