En la era digital, con planes de
fomento en Europa y España
Enrique Bustamante
La Unión Europea y las grandes consultoras coinciden en señalar a 2001 como "el año de la educación" en
Internet y en las nuevas redes. Sin embargo, en el terreno gubernamental, europeo y español, la ambición de programas
y promesas no termina de encajar con los presupuestos previstos ni con las realidades verificables.
Aunque la educación está desde hace tiempo en la mira de la industria (en 1986 Microsoft organizaba en
Seattle una conferencia sobre el Cd-Rom educativo), consultores y publicaciones especializadas en Internet llevan
meses avisando que el año 2001 será clave para la aplicación masiva a la educación de Internet y de los
productos multimedia, con la vista puesta en el enorme mercado que la educación y la formación a todos los niveles
mueve en los países desarrollados, pero también en la captación de una enorme masa de consumidores (80 millones
de estudiantes y cuatro de profesores sólo en la UE).
 |
Foto: El País |
Con una perspectiva más pública han coincidido en poco tiempo el Informe Universidad 2000 (Informe
Bricall) referente a España, con su llamamiento a una reforma de la universidad claramente conectada a las exigencias
de las nuevas tecnologías (y a las nuevas necesidades sociales), y la aprobación del programa e-Learning por la Comisión Europea en junio pasado.
Aunque la Unión realizó desde hace años informes y acciones sobre la educación, el programa
"e-Learning" ("Concebir la educación del futuro") se configura como el plan más ambicioso que la Unión Europea haya
emprendido nunca en el terreno de la formación. Anunciado por la comisaria Vivianne Reding en la cumbre de Lisboa
en abril pasado, el programa se enmarca en el conjunto de acciones previsto en el "e-Europe"(aprobado también
en la cumbre de Lisboa, que incluía entre sus objetivos principales "crear una Europa de la formación digital"
y "convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo").
e-Learning parte de las debilidades europeas en el campo de las nuevas tecnologías, desde el déficit de
computadoras y conexiones en los centros educativos, la penuria de personal calificado, los elevados costos de las
telecomunicaciones y la escasez de contenidos educativos (con más de 80% de ese mercado multimedia en manos de EU).
Pero es urgente un plan de acción, con fechas precisas para la consecución de objetivos: Internet generalizado en
las escuelas y una red transeuropea educativa para fines de 2001, Internet y multimedia a disposición de todos
los alumnos a fines del 2002, formación digital del profesorado a fines del 2003 El programa, además, destaca
la necesidad de esfuerzos para la formación de los profesores y la consiguiente renovación pedagógica, el talón
de Aquiles por el que fracasó la informática o el audiovisual en las escuelas, así como para la creación de
contenidos locales y adaptados a cada nivel y ámbito.
Sin embargo, las interrogantes surgen respecto del presupuesto, porque aunque la comisaria Reding anunció
un monto de tres mil 520 millones de euros para siete años, el texto aprobado no contempla nuevas partidas sino
que remite a la concertación y reorientación del dinero de programas anteriores en la cultura, el audiovisual y
el multimedia (Leonardo, Media Plus, Cultura 2000) y educativos (Sócrates), así como a los fondos estructurales y
a la colaboración del Banco Europeo de Inversiones.
Algo similar parece ocurrir en España, donde también se han sucedido los informes y planes sobre la
educación desde las recomendaciones del informe sobre Sociedad de la Información en España de julio de 1998
("incentivar la implantación intensiva de las tecnologías de la información en la enseñanza y la formación") hasta la
iniciativa estratégica "Info XXI" presentada por el ministro Josep Piqué en pleno periodo electoral, el cual prometía 450
mil millones de pesetas (31 mil 500 millones de pesos, aproximadamente), entre otros objetivos, para la
automatización completa de los centros educativos.
Sin embargo, los proyectos más espectaculares anunciados en 1999 como "Aldea Digital" para la conexión
de los centros rurales, o "Redes en educación" para los profesores han tenido presupuestos escasos y resultados
muy limitados. Y en el futuro inmediato, el proyecto de presupuestos estatales para la educación de 2001 no parece
que vaya a ser muy óptimo.
Hoy, los datos oficiales siguen reflejando a regiones españolas enteras que cuentan con una a cuatro
computadoras de media por centro educativo, de muy escasos programas de formación de profesores y de una
dramática carencia de materiales educativos adaptados. En cuanto a las universidades, la mayoría de sus redes y servidores
son lamentables, los servicios a disposición de los alumnos resultan escasos y deficientes, y pocas son las que
han integrado las nuevas realidades en sus planes de estudio.
Las cifras de conexión a Internet son, por otra parte, lapidarias e informan de apenas 560 mil individuos
conectados (E.G.M., octubre-noviembre de 1999) desde las universidades o escuelas, frente a más de 600 mil
profesores y ocho millones y medio de estudiantes. Una posición del furgón de cola de la Unión Europea en este terreno,
que muestra que la "sociedad del aprendizaje y del conocimiento" está aún lejos de España.
Bienvenidas sean, pues, las celebraciones internacionales o nacionales del "año de la educación", con tal
que sirvan para concientizarnos a todos de ese grave problema. Porque a falta de políticas públicas decididas y
coherentes, este eslogan será celebrado por la educación sólo como negocio en busca de ese enorme mercado que
mueve a 6% del PIB en los países desarrollados y de la formación de consumidores precoces en este espacio otrora público. Es decir, no será el tiempo del ".edu" sino del ".com", llámese e2b (education to business) o e2c (education
to consumer). Con los enormes riesgos de desigualdad y exclusión que este proceso unilateral llevaría consigo.