El manantial de datos que siguen, son ineludibles, pues se refieren al mejor equipo del futbol mexicano de toda
la historia según el director y el editor de esta revista.
Hace 40 años, el 29 de mayo de 1966, se inauguró la casa crema, que lo sería también de varias decenas
de eventos deportivos y artísticos. Vibra por vez primera el Estadio Azteca con un partido entre el América y el
Torino que terminó empatado a dos. El primer gol fue anotado por el brasileño crema, Arlindo Dos Santos.
Cinco años después, o sea, hace 35 años, el América es campeón. Tritura al Toluca, el Pajarito Cortés en la puerta, El Pichojos comanda la defensa, Carlos Reinoso dirige el ataque y Enrique Borja y Horacio López Salgado acribillan al rival. Pasaron cinco años y los cremas repiten la dosis a Los leones negros de la U de G y en el Azteca se oye el grito del campeón; impresiona la media con la contención de Antonio de la Torre y Cesáreo Victorino, y la creatividad de Hugo Enrique Kiesse y Reinoso.
éstas son apenas dos pinceladas de la grandeza del América, aunque en esos casos no podemos siquiera pedirle
al tiempo que vuelva porque la escuadra aún cosecha victorias de las que iremos dando cuenta, por supuesto.
Tiempos modernos
Hace 30 años se anuncia en el mundo una nueva revolución electrónica: "con el advenimiento del videocasete y
la próxima llegada de los videodiscos", y la advertencia era festiva con la marca Sony: "en breve usted podrá
celebrar las grandes premieres en su hogar".
El entusiasmo se justificaba: en el orden del cine mundial, ahí estaba Tiburón y en el nacional luego del
impacto de La Choca (1974), otra cinta de Meche Carreño, ésta junto con Helena Rojo, Los perros de dios, con menos
éxito que la de Emilio "El Indio" Fernández.
Ésas, entre otras películas que ya consignamos el mes pasado, suscitaban la expectativa de verlas en la televisión, en 1976, fundamentalmente a través del aparato japonés en blanco y negro, Trans Universal y "su circuito totalmente transistorizado"; por ejemplo, ahí se veía fascinante Telly Savalas que, en esos momentos, cobraba 25 mil dólares diarios por su programa Kojak y su voz inconfundible diciendo: "¿Quién te quiere, nena?" (el doblaje en México lo hizo Víctor Alcocer, a quien el propio Savalas le externó su reconocimiento). En 1981, la última pantalla de la
moda era el televisor Philips a color, con el "verdadero control remoto".