Roberto Saas
Cierro el periódico y verifico la fecha. Es el 8 de julio de 2005, un día después de los ataques terroristas en Londres. Leo el editorial de uno de los diarios más importantes en Reino Unido, The Daily Telegraph, parece más un pensamiento medieval de tiempos de las cruzadas que un análisis profundo de las causas que motivaron el abominable ataque del día anterior. Éste es un síntoma de la confusión con que en general los medios británicos han abordado la problemática del terrorismo.
Como todos los días, aquel jueves 7 de julio por la mañana, más de tres millones de personas comenzaban sus
jornadas de trabajo viajando por el metro de Londres. Pocos minutos antes de las diez los primeros reportes de "fallas eléctricas
en el metro" comenzaron a circular en los distintos medios de comunicación. Menos de una hora después
Sky news confirmaba de manera general varias explosiones en al menos cuatro puntos de la ciudad, posibles víctimas y mencionaba la
probabilidad de haber sido una serie de ataques terroristas. Distintos medios manejaron la versión de una quinta explosión y
otras amenazas de bomba. Curiosamente la BBC, una de las maquinarias de información con más reputación en el mundo,
no cambió sus titulares de "fallas eléctricas" a "ataques terroristas" hasta las 11:30 de la mañana.
Sin embargo, haciendo un balance de la reacción inmediata, los medios actuaron rápida y objetivamente. El experto
en medios de comunicación y terrorismo por el King's College de Londres, Peter Busch, declaró para
etcétera: "La cobertura de los medios fue rápida, directa, pero siempre evitando caer en conclusiones precipitadas. Creo también que
reflejaron claramente el ambiente que se vivió en la ciudad". Esto nos hace resaltar dos puntos. Primero, los medios evitaron en
todo momento obstaculizar la acción del gobierno, autoridades y equipos de rescate. Reporteros y camarógrafos no
hostigaron a las autoridades, a las víctimas de los atentados y a los testigos una vez pasada la confusión del primer momento.
En segundo lugar, la relativa calma que sucedió posterior a los ataques se debe, entre otras cosas, al manejo ético del
material audiovisual y en sí de toda la información. Para las 12 del día sólo dos canales de televisión abierta, BBC1 e ITV
news, prosiguieron el monitoreo de noticias mientras que los demás canales continuaron con su programación habitual y
sólo eran interrumpidos por boletines con nuevos datos. No hubo un bombardeo innecesario de información que por lo
general no provoca más que caos y miedo.
A lo largo de esta primera jornada de noticias, no sólo fue evidente la integridad y eficiencia de los medios sino
la reacción del gobierno frente a esta crisis. Los cuestionamientos más inmediatos sobre "¿quiénes fueron?" y "¿cómo
lo hicieron?", quedaron rápidamente contestados. Hay quienes ven en esto no sólo un perfecto nivel de colaboración
entre medios y gobierno sino un alto nivel de confianza depositado en las mismas autoridades.
Otro punto a resaltar es lo que fue calificado como "democratización de los medios". Nunca antes un ataque
terrorista, ni en Nueva York o Madrid, había tenido una cobertura, llamémosla civil, tan impresionante. La telefonía móvil
permitió extraer un sinfín de imágenes
in situ que han facilitado la difusión de cómo se vivió bajo tierra los ataques y
posiblemente haya también contribuido a las investigaciones policiales. La directiva de la BBC y de muchos otros medios discuten
la posibilidad de "armar" a todo su personal con pequeños dispositivos fotográficos para obtener las mejores imágenes
en caso de vivir en carne propia otro atentado. La idea de que cualquier persona "es un reportero en potencia" ha
abierto nuevos debates sobre la responsabilidad y ética de tener al alcance la tecnología para captar y comercializar imágenes
de distintos sucesos.
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Democratización de los medios implica también inclusión. Académicos, políticos, líderes religiosos musulmanes y
no musulmanes, sociedad en general han expresado su opinión a través de los medios aunque de manera
desequilibrada. Como sucedió en EU, posterior a los ataques terroristas, un sinfín de artículos, editoriales y reportajes sobre
el fundamentalismo musulmán han sido publicados. Se percibe en los medios un lógico y loable sentimiento de
solidaridad frente al aberrante terrorismo que no debe tener cabida ni justificación en una sociedad que se jacte de ser civilizada.
Sin embargo, los medios en Reino Unido han polarizado a la opinión pública. El 4 de agosto pasado, un editorial del
periódico
The Sun, con sus más de cuatro millones de ejemplares diarios dirigidos a los sectores más populares de la
sociedad, comparó a los terroristas de Al Qaeda como nazis y "como los nazis los derrotaremos", concluía fácilmente el editorial.
El Times, un periódico leído principalmente por la alta burocracia y el sector conservador, utiliza frecuentemente el
término "islamo-fascismo".
El cuestionamiento aquí no es poner en tela de juicio la ilegitimidad e inhumanidad de los ataques terroristas sino
del tratamiento que se les está dando.
El recientemente fallecido ex secretario de Relaciones Exteriores Robin Cook declaró para
The Guardian el 8 de julio: "Bin Laden fue un error monumental de las agencias de seguridad de Occidente. Fueron la CIA y los saudíes quienes
lo armaron y lo crearon, respectivamente, para llevar la
yijad a Afganistán contra la Unión Soviética". Cook fue una de
las figuras más escépticas en relación con la ocupación de Afganistán e Irak. Como sus propias palabras lo afirman,
"mientras que la batalla contra el terrorismo sea concebida como una guerra que puede ser ganada a través de medios militares
esta lucha estará condenada a fracasar".
Hay dos tendencias cada vez más fuertes y opuestas en los medios en Gran Bretaña aunque no son las únicas. Una
es simplificar absurdamente la problemática del terrorismo musulmán. Para entenderla tenemos que hacer una revisión
seria de los acontecimientos en esta parte del mundo en el último siglo, así como de las políticas de ciertos gobiernos
occidentales en el mundo musulmán. David Clark, ex consejero del Partido Laborista en Gran Bretaña dijo para el
centro-izquierdista diario The Guardian: "No hay esperanza en la lucha contra el terrorismo mientras no tomemos en cuenta el legítimo
dolor del pueblo árabe () No podemos erguirnos como defensores de los árabes en Irak cuado es obvia la poca importancia
que damos a los árabes de Palestina".
Robert Fisk, columnista del diario
The Independent, puntualiza: "Cuando ellos mueren [en referencia a los
musulmanes en Irak] es considerado daño colateral, cuando nosotros morimos es barbarie terrorista". A diario los medios vierten
cifras de muertos y heridos en Irak y en Afganistán como si fueran granos de frijol. Se ha perdido la sensibilidad frente a
estos hechos. No hay duda, la responsabilidad recae tanto en los grupos locales, como el liderado por Abu Musab al-Zarkawi
en Irak, como por la supuesta coalición encabezada por Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin embargo, los medios
británicos poco hablan sobre la responsabilidad de la Unión Europea frente a la matanza indiscriminada de más de siete mil
musulmanes en Sbrenica durante el conflicto de la ex Yugoslavia en 1995; menos se sabe sobre la olvidada matanza de más de dos
mil palestinos en Sabra y Chatila en 1982 por parte de milicias libanesas y el gobierno israelí; se ignora desde hace décadas
la ilegitimidad de los asentamientos israelíes en Palestina proclamada por Naciones Unidas; se derroca al dictador
Sadam Hussein pero Inglaterra y EU no reparan en fortalecer el régimen autoritario y fundamentalista en Arabia Saudita; por
un lado amenazan a Irán pero se premia al general Pervez Musharraf, presidente de Pakistán desde 1999 gracias a un golpe
de Estado, eliminando el embargo de armas proclamado por desarrollar armas de destrucción masiva y la lista
podría seguir.
Muchas de las causas del pueblo musulmán han sido manipuladas para contrarrestar la amenaza comunista y
luego olvidadas, como sucedió en Afganistán. Esto no debe ser una justificación para el terrorismo sino un punto de
partida para encontrar las verdaderas razones de los ataques. Puesto que si queremos eliminar de verdad la amenaza
debemos solucionarla de raíz y no limitarnos a ocupaciones temporales sin sentido como han sido las de Irak y Afganistán. El
Daily Telegraph afirma que "los terroristas han golpeado el corazón de la Gran Bretaña porque se encuentra luchando en
Afganistán e Irak, en los frentes de lucha entre el Islam radical y Occidente". No importan de dónde vengan, estos discursos
medievales son tan destructivos como el terrorismo mismo. Si queremos encontrar una solución a este problema "debemos -como
dijo Robin Cook- concentrarnos más en lo que compartimos que concentrarnos en lo que nos divide con el mundo
musulmán" y esto es también lo que los medios han olvidado.