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Foto: El País Semanal |
Inmersos en una de las revoluciones más dinámicas de la historia, después dela agrícola y la industrial, el
proceso de conversión analógico-digital nos lleva rápidamente a la sistematización global de las organizaciones y la
sociedad y a una auténtica era del conocimiento, basada en el uso intensivo de las denominadas infoherramientas.
Es en este escenario tecno-cultural, donde las figuras del
hacker, el craker y el
ciberpunk cobran forma como los nuevos adalides de la contracultura informática.
¿Pero qué es un
hacker? ¿Qué lo diferencia de un
cracker o de un ciberpunk? ¿Existe ya una cultura del
hacker? ¿Son héroes, genios de la programación, piratas informáticos, terroristas digitales o todo lo anterior?
¿Dónde surge el mito y dónde comienza la realidad de su influencia? Creadores de virus informáticos, desafiadores de sistemas, iconoclastas del orden en las nuevas fronteras digitales. Esta tal vez pueda ser su historia extraordinariamente resumida.
Los hackers pueden ser definidos como aquellos individuos que han tomado como propio el reto de penetrar y alterar los sistemas de información establecidos para imponer sus normas e intenciones más allá de cualquier restricción o legislación.
Estos genios son adictos a los números computables, a la electrónica avanzada, incluso de las matemáticas y la astrofísica, sin olvidar a los Chemical Brothers.
En una acepción muy simple podíamos considerar al
hacker como un programador muy hábil, que se impone
el reto de abrir programas, desproteger sistemas o entrar a una red restringida como un desafío para ver quién es
más listo, el que programó la protección o él. Son profesionales y siguen un código de ética, llegan a la
información pero no la corrompen o venden. Son el grupo más amigable.
En el caso del cracker, aparte de imponerse un reto semejante, también se dedica al diseño de virus que
pueden dañar un sistema, para hacer cambios en él con fines que pueden ser defraudación, burla o terrorismo,
cosas totalmente intencionales. El cracker es la versión negativa del
hacker.
Los crackers actúan a través del diseño de virus destructivos, en el sabotaje de sistemas públicos y privados,
en delitos informáticos y en actos que atentan contra la seguridad del Estado.
Dentro de los crackers, los piratas informáticos roban información para su comercialización ilegal,
replican software y desencriptan información para su beneficio económico.
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Ilustración: Newsweek |
El
ciberpunk es una figura más contestataria, desde del punto de vista intelectual o literario, contra la
sistematización acelerada de nuestros organismos sociales. Se destaca por incorporar a sus argumentos el uso de la tecnología
de las redes de computadoras. El caso del
ciberpunk
es particular, pues al igual que la hiperciencia que le da
nombre, se trata de una literatura híbrida, como sucedió al nuevo periodismo de la década de los 60, mitad crónica,
mitad ficción. La novela que inauguró este género es la ya clásica
Neuromancer, escrita en 1984 por William Gibson
donde se combinan elementos heredados de la novela gótica, una parodia de la primera ciencia ficción y la
cultura alternativa de los años 70, sobre todo en los países más desarrollados.
Los hackers entran a un sistema y se conforman con dejar un archivo o una nota de "aquí estuve" sin causar
más daños, dejando sólo su huella digital. Algunos definen el
hacking o el jaquear, en buen espanglish, como las
técnicas para entrar en los sistemas públicos o en computadoras privadas ajenas, siempre y cuando esto se use con
fines educativos o de diversión. El término
hacker ya forma parte de nuestra vida cotidiana en el ciberespacio, y
existe una generalizada tendencia errónea a asociarlo con un vándalo oscuro que destruye deliberadamente todo
aquello que toca.
Sin embargo, aquellos que se consideran auténticos
hackers reivindican una causa altruista y se definen
como románticos e idealistas, cuyo fin último es conseguir que la información circule libremente en la red.
Según Bruce Sterling, autor de
The Hacker Crackdown, los hackers auténticos, entusiastas de las
computadoras de mentalidad independiente, pero cumplidores de la ley, generalmente tienen su ascendencia espiritual
en universidades de élite, especialmente el MIT y Stanford de los años 60.
Según la definición de
The New Hackers Dictionary, de Eric Raymond: los
hackers son inteligentes, intensos, abstraídos y se interesan por cualquier sujeto que les pueda proporcionar estimulación mental.
Al contrario, el craking o el
crackear se puede definir como las técnicas para desproteger programas que
son usadas de forma ilegal, sin pagar licencias; adueñarse de conocimientos, con fines de lucro o con daño
intencional a través del uso de virus informáticos.
En el caso de los famosos virus, éstos son capaces de activarse de acuerdo con cierta programación y causar
daños al disco duro, a los archivos o instrucciones de un programa o multiplicarse a través del correo electrónico de
un usuario invadido.
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Ilustración: El País Semanal |
También se ha llegado a manejar la versión que éstos son creados específicamente por las compañías
fabricantes de software con el fin de "castigar" a todos aquellos usuarios de copias piratas. Razón por la cual los
fabricantes hacen antivirus para incrementar la demanda de sus servicios.
Así, los virus informáticos son un conjunto de instrucciones que permanecen ocultas hasta que se activan y
causan daño. Existen varios tipos de ellos y actúan de forma diferente.
Algunos de ellos pueden estar codificados para no poder identificarse, otros pueden mutarse constantemente
y no ser reconocidos por los antivirus.
Pueden estar diseñados para activarse en ciertas fechas claves o también esperan pacientemente que el disco
duro esté lo suficientemente lleno para causar el máximo daño posible.
De esta manera los
hackers son también utilizados por la industria para combatir estos virus y sus creadores:
los temibles crackers.
La historia de los virus se remonta a la época de las primeras computadoras Apple, cuando en 1981 se
desarrolla un virus llamado elk cloner que se duplicaba escribiendo un pequeño verso en la pantalla; otro fue el
electronic hitchhcker, de Jim Hauser, que no dañaba y sólo viajaba de máquina a máquina sin ser detectado.
El primer virus denominado como tal fue creado en 1983 por Fred Cohen durante un seminario sobre
seguridad en computadoras. A Cohen se le ocurrió experimentar, en una computadora Vax 11750, con un programa
que pudiera afectar a otros creando una copia evolucionada de sí mismo.
En el caso del hacker existe un código de principios, que busca mantener limpio su nombre. A poco de andar,
los pioneros elaboraron sus reglas sin haber colegio de
hackers o escuela profesional, y son las que Steve Levy
consigna en su libro Los hackers, héroes de la revolución
informática, un clásico del
hacking. Destacan principios como:
· El acceso a las computadoras o cualquier cosa que te enseñe como funciona el mundo debe ser total e ilimitado.
· Apelar siempre al imperativo de manos a la obra.
· Toda información debe ser libre y gratuita.
· Hay que desconfiar de la autoridad y promover la descentralización de la información.
· Los hackers deberán ser juzgados por sus
hackeos y no por falsos criterios como títulos, raza o posición.
· En una computadora se puede crear arte y belleza.
· Las computadoras pueden cambiar la vida para mejorar.
Desde un punto de vista sociológico, se puede considerar a los
hackers dentro del subgrupo de conductas
contestatarias, resultado de cambios sociales, unidos al seguimiento de modas.
A pesar de eso, no se han hecho muchas investigaciones sociológicas acerca de los
hackers y su cultura. La perspectiva de una sociedad de clase dual, donde la población es separada en ricos-informados y los
pobres-mal informados, en las nuevas fronteras e infofeudos digitales, es ya una realidad en la "sociedad de la
información". La comunidad de
hackers y el importante papel que esta subcultura juega en la nueva sociedad debe ser
estudiado con igual atención.
Por ello considero a esta subcultura o contracultura, como una forma de colectivo revolucionario
organizado, utilizando una teoría de movimientos sociales desarrollada por Stewart, Smith y Denton en 1984. A pesar
sus controvertidas actividades los hackers juegan un papel vital en la progresión de la tecnología, y realizan una
actividad reguladora para el control social, con sus protestas y burlas que sutilmente minan el control estatal y
corporativo sobre las computadoras, los sistemas, la red y la tecnología. Como ocurre con cualquier subcultura
revolucionaria, el movimiento hacker es desacreditado y perseguido por los medios de comunicación y la cultura corporativa
como juvenil y criminal, y todo el tiempo es malinterpretada.
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Ilustración: Time |
Así, los
hackers son rebeldes con causa y se perfilan ya como los nuevos guerrilleros contra el
establishment informático: el Gran Hermano Digital y sus ambiciones de control de la información en beneficio de una
minoría privilegiada. Como una verdadera manifestación del sistema inmunológico del nuevo organismo social digital,
los
hackers son los anticuerpos que preservan su salud contra las amenazas totalitarias.
Basándonos en los seis requerimientos esenciales para la existencia de un movimiento social, perfilados
por Stewart, Smith y Denton, encontramos que la subcultura
hacker debe ser considerada como tal, dado que:
1. Son una organización
mínima. La cultura hacker tiene un número significativo de miembros seguidores y
un grupo de "líderes".
2. Son un colectivo sin institucionalizar.
El movimiento hacker es siempre "un grupo marginal" y es criticado
por no manejar la controversia por los canales y procedimientos normales.
3. Proponen y oponen
cambios. Los hackers desean cambiar la actitud pública sobre la tecnología y creen
sobre todo que el conocimiento es poder. Por eso proponen un libre acceso a la información en la red.
4. Son contrarios a un orden
establecido. Los enemigos de los
hackers son aquellos que tratan de oprimirlos
todo lo que pueden el Estado y las grandes corporaciones.
5. Son amplios en su alcance.
Es difícil establecer el número de hackers operativos actualmente, debido a la
falta de rastros que dejan en los sistemas invadidos. Sin embargo, ha habido varias estimaciones sobre el número de las BBS's sobre hacking operando otro análisis difícil de hacer porque la mayoría de ellas son underground. Se estima, según Meyer y Thomas, que actualmente hay varios miles de ellos.
6. Son persuasivos. La persuasión es un elemento cautivador dentro de la comunidad
hacker, así como la aceptación de sus normas estrictas y la conciencia de que está operando desde una posición fuerte y de que
tiene algo de valor que cambiar por concesiones.