Cuando el espectáculo termina
David Sendra Domènech
Uno de los objetivos de los bombardeos de EU fue la destrucción de las antenas de transmisión, sobre todo la del Ministerio de Información iraquí. Otro propósito fue cerrar el cielo a las señales de satélite. Esto conllevó que aquellos escasos iraquíes, pertenecientes a las clases altas en su mayoría, que tenían acceso a Internet estén ahora fuera de la red.
Hay que destacar que los cerca de 60 cafés Internet anteriores a la guerra en Bagdad, controlados por Husein, fueron saqueados. Ahora se intenta restablecer la conexión telefónica como una vía de comunicación. Mientras esto llega, los iraquíes se acercaban por decenas para preguntar si podían usar el teléfono del periodista. Era raro no abandonar Irak con varias peticiones de iraquíes que pedían que localizaras a sus familiares en los países vecinos y les tranquilizases: su familia en Irak estaba bien. Pero eso de bien quizá no sea del todo exacto.
Vivos sí, pero sobreviviendo a las penurias de un país destrozado doblemente. La situación humanitaria clama al mundo porque las fuerzas ocupantes que deberían velar por la seguridad y la normalización, hacen nada.
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Fotos: El País |
Antes de la guerra una de las estrategias fue la puesta en marcha de emisoras de radio para hacer
propaganda. EU aumentó las horas de emisión en Jordania, por ejemplo. Ahora han aparecido muchas emisoras de
radio en Irak. Las controla la autoridad estadounidense. Hay una emisora en árabe que emite desde el
aeropuerto internacional de Bagdad, llamada "La Voz del Nuevo Irak", que está bajo la supervisión del encargado de
los medios de comunicación en la Oficina de Reconstrucción y Ayuda Humanitaria (organismo creado por EU).
Los programas los preparan iraquíes, pero hay otras emisoras que han sido creadas por EU, como la que estaba
en Um Qasar. También hay que recordar que EU ya subvencionaba las emisiones por satélite desde Londres
del programa
Televisión Libertad de la oposición iraquí. Por otro lado, los británico-estadounidenses lanzaron
el canal de televisión en árabe Towards Freedom para exponerles sus planes a los iraquíes. Pusieron en
marcha una cadena de televisión pero olvidaron que la electricidad no llega a muchos hogares, puesto que aún no
ha sido restablecido el servicio. Las emisiones se realizan desde un avión militar de transporte
estadounidense equipado para ello.
Durante los últimos días de la guerra, la radio cobró importancia en el aparato de propaganda de la
coalición. Los soldados británicos distribuyeron miles de transistores en el sur de Irak. La frecuencia era: "La Voz de
los dos ríos, la voz de la coalición". Fue el siguiente paso tras el lanzamiento de panfletos de tropas
paracaidistas. Mientras, la radio iraquí, Radio Bagdad, no dejaba de emitir música patriótica y loas a Sadam Husein, al
tiempo que las tropas británico-estadounidenses entraban en la capital. La venta de parabólicas se convertía en
un negocio muy lucrativo, a pesar de sus elevados precios en un país desolado, se vendían a buen ritmo.
Durante el régimen esas gigantes parabólicas estuvieron prohibidas para controlar la información.
Los periódicos iraquíes empiezan a circular por las calles de la capital, como por ejemplo el del
Partido Comunista llamado Tariq al-Chaab
(La Voz del Pueblo), de distribución gratuita. Hacía casi un mes que no
había prensa escrita tras la caída de
Babel, el periódico que dirigía el hijo de Husein, y
Al-Thawra, ambos pertenecientes a la prensa oficial. En el Kurdistán iraquí también aparecían periódicos pertenecientes a los grupos
kurdos, como el de la Unión Patriótica del Kurdistán que publicaba
Al-Ittihad y el Karbat, del Partido Democrático
del Kurdistán.
De periodistas y libertades
En una reunión con otros periodistas internacionales supe que a unos les pidieron que cuando llegasen
a Bagdad consiguieran un proveedor de Internet. En una ciudad donde se asaltaba a plena luz del día a
los vehículos de la prensa para robarles y agredirles, eso es como cuando intentas justificar unos gastos bajo
la forma de "soborno de guardias fronterizos" y te cuentan que les pidas que te hagan factura. Luego están
las comunicaciones, y es aquí donde hacen acto de presencia casos surrealistas, por ejemplo estar en
Bagdad queriendo llamar a Nassiriya y pedir que la redacción central haga la conexión vía el corresponsal de
Londres que es quien tiene el teléfono del reportero de Nassiriya. En el fragor de la batalla, cuando las fronteras
habían caído, algunos medios aún preguntaban al periodista si antes de visitar Irak, se iba a pedir el visado de
entrada. Es más, hubo muchos reporteros que fueron detenidos por la policía iraquí alegando irregularidades en
los visados y pasaportes, todo esto mientras proseguían los bombardeos y ya había luchas cuerpo a cuerpo en
Irak. Finalizada la guerra, teóricamente, el puesto fronterizo jordano de Karameh prohibió la entrada a
numerosos periodistas que querían ingresar a Irak, advirtiendo que no disponían de los visados correctos.
En charlas de los periodistas en las noches de Oriente, era fácil encontrarse con quienes despotricaban de sus compañeros. Un traductor espetó que muchos de sus colegas mentían en las traducciones. También se planteaban dudas, por ejemplo, de por qué se insistía en que no había tropas de EU en Jordania, si los
periodistas sabían que había varias bases militares ocultas cerca de la frontera con Irak; y cuando era observable como
los grandes aviones de transporte surcaban el cielo jordano a la noche.
También comentamos anécdotas, como la historia de los voluntarios que acudieron a luchar en favor
del régimen de Husein, y fueron asesinados por la espalda cuando los soldados iraquíes vieron perdida la
guerra porque no podían soportar haber recibido ayuda y encima haber perdido, lo veían como una vergüenza
militar. Por otro lado, la pregunta que más se repetía era saber por qué Bagdad cayó tan rápido. Hipótesis había
muchas; entre ellas, posibles acuerdos secretos que habrían dejado que Sadam Husein saliera del país a cambio de
una entrada sin luchas en Bagdad y la consecuente caída del régimen que conllevaba. También se decía que
el expolio del Museo Nacional serviría para que los coleccionistas internacionales privados pudieran conseguir
las piezas a bajo precio, y es que con el régimen de Husein estaba prohibido comerciar con estas valiosas
obras de arte. Para el anecdotario queda la primera entrada de los periodistas a Irak desde Jordania, cuando la
frontera cayó, y cómo algunos recogieron diversos objetos como recuerdos. Muchos tendrían problemas después
en el aeropuerto de Ammán, por donde salió la mayoría, pues se revisaba a conciencia el equipaje.
Algunos, optaron por llevarse unos casquetes de bala como recuerdo, algo que retrasó su entrada en el avión,
previa inspección y la pérdida de esos objetos.
Un recuerdo antes de seguir, para los periodistas que fueron muertos por la bala de un tanque
estadounidense en el hotel Palestina. Un tema que aún colea entre los corresponsales que vieron en el ataque un
intento de silenciarles. A nadie convenció la excusa que dio Colin Powell, cuando dijo que "el uso de la fuerza
estaba justificado". Así pues, apoyaba la tesis del Pentágono, dando a entender que el disparo fantasma que se
hizo desde el hotel provocó que el tanque estadounidense respondiese al estar en situación de riesgo. El que
ningún gobierno haya exigido con fuerza responsabilidades, marca claramente hacia dónde se dirige el mundo.
A pesar de lo que ha dicho el gobierno de EU, aquí nadie cree ni una sola de esas palabras: si los periodistas
vieron el tanque, éste tuvo que verlos. Ninguno de los periodistas que estaban en el Palestina escuchó el tiro
del francotirador que, según EU, disparó al tanque desde el hotel. Es más, ningún periodista escuchó disparos
desde el hotel o desde las cercanías, sólo el del tanque. Si este supuesto francotirador disparó desde el
recibidor, entonces, ¿por qué el tanque disparó al piso 15? El Pentágono dijo que iniciaría una investigación, quizá
sea similar a la que se creó para lo ocurrido el 11-S, donde se optó por pasar del tema.
Pero los ataques a periodistas por parte de EU no sólo ocurrieron aquí, también murieron en el
bombardeo de la oficina del canal de noticias Al-Yazira en Bagdad. Y hay que recordar que la oficina de esta cadena
en Kabul también fue atacada en uno de los bombardeos de EU durante la guerra en Afganistán. La
televisora qatarí ya había denunciado en otras ocasiones que las fuerzas estadounidenses habían disparado
contra vehículos y edificios de su cadena en otras partes de Irak. Curiosamente, EU ya había acusado a la cadena
de noticias de no ser imparcial, así que es lógico que los periodistas allí desplazados pensaran, tras este
bombardeo y el ataque al hotel Palestina, que EU intentaba silenciar su labor.
The New York Times contó que los periodistas que trabajaban para esta cadena árabe fueron
atacados deliberadamente por el ejército estadounidense.
The Wall Street Journal y The Washington
Post también hablaron, así como los medios que siempre se han caracterizado por su independencia y profesionalidad,
pero el resto, la inmensa mayoría de medios estadounidenses calló. Fue un corresponsal del
Post quien contradijo la historia que contaba el ejército estadounidense sobre los disparos a un vehículo de civiles iraquíes.
Según el ejército se le disparó tras darle la orden de alto varias veces, pero de acuerdo con el enviado especial, se
abrió fuego sin mediar palabra. Comentar también el hecho de que el
Daily News neoyorquino publicó en portada la muerte de siete civiles iraquíes, mujeres y niños, a manos de los soldados estadounidenses, bajo un titular muy claro: "Carnicería". Era la primera vez que un tabloide neoyorquino sacaba una portada así.
El corresponsal de la cadena británica ITN Terry Lloyd moría alcanzado por disparos que, según la
cadena, procedían de las tropas británico-estadounidenses en Basora. Al parecer el vehículo se encontró en un
fuego cruzado entre tropas iraquíes y británico-estadounidenses. Un camarógrafo francés y el intérprete libanés
se dieron por desaparecidos. Un intérprete de la BBC también murió en el ataque que un avión
estadounidense ejecutó sobre un convoy kurdo-estadounidense cerca de Mosul, ataque en el que murieron 12 personas,
según la BBC.
Referencia también a los periodistas que acompañaron a los soldados de la escasa coalición
internacional. Todos los analistas coinciden en que la libertad de información ha sufrido un duro revés como
consecuencia de trabajar con los militares. En la primera línea de batalla, sus crónicas fueron censuradas.
Un recuerdo también para los equipos de periodistas que han integrado los diferentes convoyes que
marchaban casi cada día desde Ammán en dirección a Bagdad. Recuerdos de esas noches en vigilia esperando
noticias de coches desaparecidos en la bombardeada carretera hacia Bagdad. Llamadas telefónicas a altas horas de
la madrugada pidiendo que se intentase localizar a los corresponsales de tal o cual medio. Los periodistas como piña, juntos. Nervios, carreras y tristeza al saber el fatal desenlace de algunos compañeros. En esta guerra,
han muerto muchos periodistas.
La tarea de los compañeros en esta nueva guerra ha sido muy dura y las exigencias muy altas. Los riesgos
eran permanentes. Los chalecos antibalas y los cascos de protección se convertían en un elemento más del
vestuario, sobre todo si uno se adentraba a primera línea. Pero no todos lo tenían. En la guerra de Irak no todos
los periodistas habían llegado con la amplia cobertura de una cadena de televisión o un gran medio de
comunicación. Muchos eran freelance, y entre sus elementos de seguridad no había ninguno de éstos. Había
periodistas freelance, los había que intentaban hacer su trabajo y venderlo con posterioridad a quien quisiera
comprarlo. Mucha precariedad. Y muchos obstáculos para trabajar con independencia, ya no sólo en Irak, sino en
Turquía, puesto que se ponían impedimentos para llegar a ciertas zonas kurdas o cruzar las fronteras. La frontera de
Siria con Irak también era muy complicada. Ante la avalancha de periodistas en estos países, parecía que la
política era obstaculizar el trabajo y evitar que se viera lo que no se deseaba.
Hubo periodistas secuestrados. Los asaltos en Bagdad y en otras partes de Irak eran habituales. A
muchos les robaban el equipo completo, a otros además les golpeaban con sadismo, otros corrían peor suerte y
eran asesinados. Y es que primero los grupos de milicianos que vagaban por la ciudad y, tras la caída del
régimen, la situación de caos hacía que viajar en coche por las calles fuese más que una odisea. Los tiroteos eran
otro de los obstáculos que había que superar a diario.
La zona del Kurdistán iraquí, sobre todo los alrededores de Mosul, era muy complicada. Pero no sólo allí,
sino en otros rincones del país. A falta de la seguridad que deberían haber ofrecido las tropas
británico-estadounidenses, la gente empuñaba armas para defender sus pocas pertenencias que no habían sido robadas. En el
sur del país, hay historias sobre los grupos armados que recorrían la ciudad de Um Qasar y de Basora en la
noche. Las familias se encerraban en un toque de queda espontáneo. Los periodistas recorrían las calles en busca
de historias. Y era entonces cuando corrían el riesgo de ser confundidos con salteadores; algunos
recibieron disparos.
Llegó un momento en el que un periodista podía ser expulsado de Irak sólo por usar el teléfono satélite.
Esos famosos aparatos de precios costosos, que el reportero llevaba siempre a sus espaldas para estar
localizable, tenían que permanecer en el centro de prensa iraquí. Controlar los teléfonos fue una manera de controlar
la información. También era curiosa la instrucción impuesta a los medios en algunas noches bagdadíes,
porque se les negaba el permiso para salir. Eran noches de duros bombardeos estadounidenses, donde sólo las
milicias iraquíes del partido Baaz patrullaban las calles de la capital iraquí, bajo la luz de los edificios que ardían por
las bombas. Pero a los periodistas que cubrían la guerra desde las filas del ejército estadounidense también se
les prohibió el uso de los teléfonos satélite de marca "Turaia" porque su sistema de posición GSM podía
hacer que los iraquíes descubrieran el paradero de las unidades militares en las que viajaban los periodistas.
Hay que hablar también de algunos reporteros que informaban a sus medios desde Irak, donde habían
sido enviados, pero, al parecer, todo era montaje. Sucedió con el corresponsal de una radio de Swazilandia,
que aparentemente hacía la cobertura de la guerra desde la capital de ese Estado africano. También se
denunció a un periodista que cubría noticias para una revista argentina, supuestamente desde Irak, pero la
publicación empezó a atar cabos y desconfió de que realmente estuviera en Bagdad. Un fotógrafo de
Los Angeles Times fue despedido por haber trucado una imagen.
Otras actuaciones contra la libertad de prensa
Es curioso que EU llamase a esta operación "Libertad Iraquí", más que nada, porque tras haber caído
el régimen, se ha demostrado que la población iraquí no era lo más importante, a tenor de que entre las
prioridades de las fuerzas ocupantes no estuvo la seguridad, la sanidad, la alimentación, la vuelta de los niños a
la escuela, etcétera. Se torna prioridad eliminar el embargo de la ONU que fue impuesto porque Irak poseía
unas armas de destrucción masiva que nadie ha visto, por lo que el Programa de Petróleo por Alimentos ya no
es necesario. Suprimiendo el embargo a las empresas que EU crea conveniente, iniciarán la reconstrucción
que supone miles de millones de dólares en beneficios, y la producción de crudo empezará de nuevo y también
habrá empresas beneficiadas.
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Fotos: El País |
Hubo una manifestación delante del hotel Palestina que, lógicamente, los periodistas fueron a cubrir,
pero los soldados de EU les alejaron de allí. Esas manifestaciones espontáneas eran constantes en Bagdad y en
otras ciudades del país. La gran mayoría de ellas exigía que se devolviera el suministro de agua y luz a la ciudad y
pedía mayor seguridad, temas que no interesaban a las tropas estadounidenses que encontrasen eco en los
medios internacionales. Son muchas las voces que han criticado a los soldados estadounidenses, puesto que
ellos fueron los primeros en iniciar la ola de vandalismo al derribar la estatua de Husein. Hay otras
manifestaciones que piden que las tropas británico-estadounidenses abandonen de inmediato el país. Éstas han dado lugar
a anécdotas como la de un grupo de soldados de EU sonriendo, saludando y casi bailando al ritmo de la manifestación que debían pensar que era la celebración de alguna fecha señalada y no cayeron en la cuenta de
que era una petición para que abandonasen Irak.
La operación de propaganda de los ejércitos va más allá: al invitar a los periodistas para que hagan
noticias de la labor que llevan a cabo; al financiar a algunas ONGs que, lógicamente, verán su capacidad
crítica mermada, y al dificultar el acceso a ciertas zonas a las ONGs, argumentando que son inseguras, lo cual les
da campo libre para montar sus hospitales de campaña que sirven para suavizar su imagen. Lanzar bombas
o apoyar una guerra ilegal con una mano y dar ayuda humanitaria mediante el ejército con la otra es algo
que no tiene lógica.
El Pentágono también expulsó a periodistas por otras cuestiones, por ejemplo, acusó a un corresponsal
del Christian Science Monitor de haber facilitado posiciones de las tropas estadounidenses en una entrevista
con una cadena de EU. Algo que fue desmentido por el redactor jefe del periódico. Peter Arnett también
fue despedido por su cadena, la NBC, por hablar del fracaso de los planes de guerra estadounidenses en
una entrevista con la televisión iraquí. La policía militar estadounidense también mantuvo detenidos a
cuatro periodistas acusándoles de espionaje. Al parecer la detención se realizó en la noche, y estuvieron
encerrados hasta que un oficial les dejó en libertad.
La Unión Europea de Radiotelevisión protestó porque la coalición impuso restricciones a los medios, sobre todo a los que pertenecían a países que no habían apoyado la guerra. Trabajar de manera independiente era algo muy complejo, teniendo que realizar el trabajo de informar casi de manera clandestina. Algunos periodistas fueron detenidos por las tropas británico-estadounidenses y expulsados a Kuwait. Malasia acusó a los medios occidentales de hacer una cobertura partidaria de la guerra, por lo que financió y envió a un grupo de periodistas para cubrirla. Freimut Duve, primer representante para la libertad de expresión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa criticó la cobertura de algunas televisiones porque habían convertido la guerra en un "espectáculo".
* * *
Perversa relación
Mario Ávila*
El 9 de abril seguía las transmisiones de Fox News en su cobertura a la guerra en Irak. Los
conductores vitoreaban y enaltecían la labor de los soldados estadounidenses en el campo de batalla, privilegiaban
y alababan la llegada de la democracia a ese país en Oriente Medio, todo esto acompañado de la imagen de
la estatua de Sadam mientras era derrumbada y testimoniales salpicados de iraquíes alabando al presidente Bush.
Un día de transmisiones, contenidos y tendencias típicas de esta cadena.
De pronto un corte informativo que anunciaba la llegada al estudio del señor Rupert Murdoch,
presidente de News Corp., empresa que controla, entre otras, a Fox News. La llegada del empresario era para anunciar
un acuerdo definitivo mediante el cual News Corp. compraba 19.9% de la subsidiaria de GM; Hughes y un
paquete adicional de 14.1% de acciones de esta empresa en manos de accionistas independientes.
Era una compra anunciada, un tema que desde meses atrás se esperaba, pero ¿por qué en ese momento
la decisión y el anuncio de compra? Irak comenzaba a reportar el botín de guerra para quienes
solidariamente se habían aliado a la causa Bush, al plan de exterminio de un régimen (bueno o malo) para tomar una
posición estratégica en Oriente Medio.
La segunda reserva mundial comprobada de petróleo (110 mil millones de barriles) importaba, claro,
pero en el orden local, es decir en EU, había intereses definidos.
A lo largo de la cobertura de la guerra, los medios estadounidenses fueron objeto de un número
importante de críticas por la tendencia tan favorable a las acciones de su gobierno. El acuerdo velado entre el
Pentágono y los medios para tener presencia en el Golfo Pérsico en naves de combate y destacamentos militares se
convirtió en un juego perverso: "Yo te llevo y te cuido y tú transmites lo que a mis intereses convenga". Al menos
esa fue la percepción de la audiencia y de los críticos. Si no fue así, entonces la situación fue francamente
deleznable en términos de imparcialidad en la crónica de este hecho.
El lunes 2 de junio la Federal Communications Commission (FCC) anunció cambios importantes en la
legislación mediática de Estados Unidos vigente desde 1941.
Estos cambios son básicamente los siguientes:
Cobertura: La señal de una sola empresa podrá llegar a 45% de la población estadounidense dejando
atrás la restricción de 35%.
Propiedad: A diferencia de la disposición pasada, una empresa podrá ser propietaria en una sola
localidad o ciudad de una estación de TV y un diario o bien puede poseer hasta dos televisoras en ciudades y tres
en ciudades de gran tamaño.
Es un golpe muy fuerte a los medios independientes y fomenta una concentración de poder para las
cuatro grandes cadenas, incluida por supuesto News Corp. Son medidas que colocan más lejos la condición
monopólica para los grandes grupos y pervierten, en el país de la libertad de expresión, la relación medios-Estado.
Fox News fue una de las cadenas más criticadas por favorecer el discurso pro Bush y sus acciones bélicas. La compra de ese paquete accionario de Hughes es la puerta de entrada al mundo de la televisión de paga para Rupert Murdoch; es decir, que algo, alguna noticia o alguna corazonada, le indicó (en ese preciso momento) que la ley antimonopolios se relajaba.
Curiosamente quien preside la FCC es Michael Powell, hijo del secretario de Estado Colin Powell. La votación para que estas reformas se dieran fue de tres a dos, tres republicanos que apoyaron las reformas y dos demócratas que se opusieron.
No cabe duda que este siniestro juego de poder modificará no solamente el mapa en Medio Oriente, sino el mapa mediático de Estados Unidos. Además, la campaña de reelección del presidente Bush tiene ahora garantizada una cobertura y discurso mediático que difícilmente se ha visto en la historia de los republicanos. Favores y componendas, amarres y concesiones en el país de la libertad de expresión.
*Es director de Noticias de MVS Noticias.