Los negocios mediáticos entre un progresista
y un simpatizante de la dictadura
Sergio Marelli
En julio de este año, uno de los más importantes canales abiertos argentinos, Azul TV, propiedad del grupo Telefónica/JP Morgan, fue adquirido por una sociedad integrada por Fernando Sokolowicz fundador del
diario progresista
Página/12 y Daniel Hadad uno de los más prominentes publicistas de la derecha vernácula, quizá dispuestos a hacer realidadese aforismo de Nicanor Parra: "La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas".
Esta nota pretende bucear en las oscuras profundidades en las que nació esta pareja teratológica que
tantos debates y furores despertó en el escenario mediático argentino.
Telefónica tuvo que desprenderse del viejo Canal 9 porque también es dueña de Telefé, y la ley argentina
impide ser titular de dos canales abiertos a la vez. La operación presenta algunas notas llamativas, por ejemplo,
Telefónica había adquirido el canal en 120 millones de dólares, sin embargo convino su venta en 12 millones más el
pasivo. Pero el rasgo más curioso que presenta la operación, no es el precio de la misma sino las características
personales de quienes integran la sociedad compradora.
Quién es quién
Parte I. Fernando Sokolowicz
La mano izquierda de la derecha.
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Fernando Sokolowicz |
Fernando Sokolowicz, en los años 70, fue militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), un
grupo guerrillero de extrema izquierda. Con la irrupción de la última dictadura militar, se refugió en Israel.
Reinstalados los rituales de la democracia, participó de la fundación del Movimiento Judío por los Derechos Humanos.
Seducido por el proyecto que le presentara el periodista Jorge Lanata, invirtió un millón de dólares para financiar el
nacimiento del diario
Página/12 emblema del periodismo independiente argentino. Su padre dueño de una empresa
maderera entonces dijo: "Mi hijo tenía plata, ahora tiene un diario".
Página/12 contó, desde su primer número, con una
amplia adhesión de lectores que le permitió, en poco tiempo, convertirse en una voz independiente que no ajustaba
sus pasos al discurso oficial y que, a la vez, tenía la nada desdeñable cualidad de ser un negocio rentable. Sus
utilidades anuales superaban el millón de dólares. El diario le permitió a Sokolowicz inscribir su nombre en la
escasamente codiciada lista de los que entienden el periodismo como un medio de conocimiento y difusión de la verdad, y
no una oficina de defensa de intereses sectoriales.
En 1990 armó Aleph, una productora cinematográfica que realizó hasta la fecha más de 20 películas, entre
las que se cuentan: Eva Perón, Casas de
fuego y Operación Fangio.
Sus primeros escarceos con la televisión datan de la época menemista, cuando demostró públicamente su
interés por un canal que haría las veces de emisora cultural pero que nunca saldría al aire. Posteriormente, en 1999,
compró el canal de cable Aleph Televisión, que fungía como señal oficial de la colectividad judía argentina. Pero recién
este año, arribaría a la televisión abierta de la mano de uno de los más oscuros personeros del autoritarismo.
Parte II. Daniel Hadad
El profeta de la democracia blindada.
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Daniel Hadad |
Gerardo Daniel Hadad ha recorrido un largo camino en los medios, demostrando a cada paso su
inocultable simpatía hacia los uniformados que practicaron el autoritarismo en estas tierras. De esa manera, numerosas
veces dio aire en sus programas a genocidas como el ex general Carlos Suárez Mason, el ex almirante Emilio Massera
y otros veteranos de la represión beneficiados por las leyes de impunidad.
Miguel Bonasso periodista de
Página/12 dice: "Igual que su amigo, el fallecido Rodolfo Galimberti, que
pasó de montonero a empleado de la CIA, Daniel Hadad mantuvo excelentes relaciones con el represor Jorge
Radice (actualmente preso por robar caballos de carrera) y otros hombres de la Escuela de Mecánica de la Armada"
lugar que funcionaba como campo clandestino de detención en la época de la última dictadura militar.
"Para la empresa informativa ganar dinero es un deber ético", declaró Hadad al diario
La Prensa, el 20 de diciembre de 1992. A eso dedicó todos sus esfuerzos con la devoción de quien acata un imperativo categórico.
Luis Majul, en su libro Los dueños de la Argentina
II, denunció que el empresario Benito Roggio daba tres mil
dólares mensuales a Hadad sin ningún aviso publicitario como contrapartida. De esa manera,
el benefactor veía pública y "desinteresadamente" defendidos sus negocios. En el mismo sentido, el periodista Martín Sivak de la
revista Veintitrés informó que "Marcelo Longobardi ex compañero de programa de Daniel Hadad, quien en los
últimos años tuvo una relación pendular con Hadad, confesó a varios colegas cuál era el monto de la ayuda económica
que le daba el empresario postal Alfredo Yabrán: 80 mil dólares por mes".
Pero la consolidación de su fortuna se produjo en 1995, con la apropiación de la poderosa onda de la
entonces Radio Municipal, hoy llamada Radio 10. Cuando resultó electo intendente de la ciudad de Buenos Aires,
Fernando de la Rúa calificó la adjudicación de la emisora, al grupo liderado por Hadad, como "despojo y robo del
patrimonio cultural de la ciudad". Su promesa fue recuperar la radio para la ciudad. No fue la única promesa que De la
Rúa incumplió, primero como intendente y luego como Presidente de la nación. En diciembre de 1996, no bien De
la Rúa asumió la primera magistratura, Daniel Hadad anunció en uno de sus programas que se proponía mostrar, mediante cámaras ocultas, una importante cantidad de personal que cobraba sueldos sin trabajar en la
flamante administración. Nunca se dio a conocer ese material. Unos meses más tarde, De la Rúa aceptó que se entregara
a Hadad la frecuencia de la controvertida radio.
La Radio 10 no es la única posesión de Hadad, propietario también de la F.M. Mega, de 75% del diario
económico BAE y de la productora televisiva Kein.
Una poderosa multimedia que viene a coronarse con la adquisición de Azul
TV. "He aquí dice Miguel
Bonasso una compleja armada mediática, construida desde el favor oficial de los gobiernos de la democracia (Menem y
De la Rúa) para reducir los espacios democráticos, para propiciar el gatillo fácil disfrazado de mano dura, la
creación de un supuesto enemigo subversivo que justifique el control militar del conflicto social".
La voz de los sobrevivientes
No bien se hizo pública la operación de venta de Azul TV, los trabajadores de
Página/12 publicaron una nota colectiva solicitando a Fernando Sokolowicz dé un paso al costado de su cargo de editor responsable.
Posteriormente, el director del diario Ernesto Tiffemberg redactó una nota junto a los demás integrantes del equipo de
dirección de Página/12, en la cual se manifiesta: "Nosotros,
Página/12, no somos apenas la propiedad de un
empresario ambicioso, como la asociación de Fernando Sokolowicz con Daniel Hadad parece insinuar". Continúan
diciendo: "Nosotros, Página/12, no somos el juguete de ninguna empresa, grupo económico, periodista o aventurero de
los medios". Cierran la nota editorial, señalando que el difícil trance que atraviesa el diario, "quizá deje alguna
cicatriz en la ya curtida piel de semejantes rastreadores de esperanza. Quizá haya permitido descubrir que, más allá de
las andanzas de su accionista mayoritario, hay algo compartido en este diario que no estamos dispuestos a permitir
que nos arrebaten".
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Indudablemente, la noticia del nuevo negocio emprendido por su editor responsable, sumió a la redacción
del diario en un verdadero estado de conmoción. Martín Granovsky, subdirector de
Página/12, envió un correo a
sus amigos íntimos dando cuenta de su perplejidad e indignación, estos son algunos de sus párrafos: "No
cuestiono los negocios de Fernando. Cuestiono sus límites. O su falta de límites...
Página/12 tiene un solo punto
absolutamente innegociable de su línea editorial. Reivindica los derechos humanos y lucha informativamente por su
preservación cada día. En las últimas dos semanas, esa postura significó investigar en caliente la masacre de Avellaneda...
También Daniel Hadad confirmó su línea editorial: la defensa irrestricta de la represión, la exaltación de la mano dura,
la culpabilización de las víctimas de la crisis social y el macartismo... Sokolowicz no formalizó una sociedad
comercial con cualquier empresario. Lo hizo con el difusor más inteligente, eficaz y hábil de la policía brava. O sea, no
una persona que encarna una posición diferente a la del diario sino exactamente su antítesis. Y una antítesis,
además, peligrosa para la democracia: en Argentina, tras el reclamo abstracto de orden siempre vinieron la
degradación institucional y, muchas veces, la dictadura".
Sokolowicz dixit
Por su parte, Fernando Sokolowicz aseguró en distintas entrevistas que "en Azul, la idea es construir un
espacio para todas las opiniones que aporte al debate y que apueste al consenso. Estamos pensando propuestas
relacionadas con las industrias culturales: pensamos premiar todos los meses con publicidad a distintas actividades, teatro,
cine, editoriales. Vamos a promocionar nuevos valores". En un reportaje concedido a la revista
3 puntos, desliza algo sumamente sugerente y digno de ser tratado en un párrafo aparte: "Aún no sé qué me critican. La gente que
se identifica con Hadad no le cuestiona que su asociación conmigo lo va a desperfilar ideológicamente. En cambio,
a mí sí. Los progres deberíamos proponernos tener nuestras ideas tan claras como tiene las suyas la derecha".
Párrafo aparte. ¿Sólo el diablo compra almas?
Nadie le ha recriminado a Daniel Hadad asociarse con el inversionista de un diario que desde sus
comienzos navega las aguas de la democracia con bandera de "progre". No hay reproches. Sus aliados ideológicos
vislumbran que Hadad no se ha "vendido" sino que Sokolowicz ha sido "comprado".
José Pablo Feinmann, escritor y filósofo, lo explica así: "La derecha, políticamente, es pragmática, es
realista, siempre suma, a veces concede pero se queda con la porción decisiva, a veces dialoga pero cree que su verdad
es la única, a veces no concede ni dialoga, y entonces reprime".
De esa manera es capaz de anteponer los negocios a cualquier otra consideración. "Primero los negocios,
luego lo demás", es la frase más sagrada de su catecismo. Si muchos empresarios del "mundo libre" y de las
"democracias occidentales" no vacilaron en hacer negocios con Hitler, qué reparos puede oponerse a la unión comercial con
un empresario moderadamente "izquierdizante", si de esa unión pueden nacer pingües negocios.
Acerca de la frase de Sokolowicz: "Los progres deberíamos proponernos tener nuestras ideas tan claras
como tiene las suyas la derecha", Feinmann razona: "Hay, aquí, un problema: si tuviéramos las ideas tan claras como
la derecha, seríamos otra cosa, seríamos derechistas. Porque Sokolowicz no va a cambiar a Hadad. Hadad, en
cambio, ya cambió a Sokolowicz. Para ser más claros: en los medios de comunicación la derecha puede negociar cuanto
se le antoje, ya que los posee. La izquierda no. De este modo, cada sociedad que establece con el poder es
una concesión que implica una entrega".
Un pensamiento democrático no busca cooptar sino crear las condiciones para que lo diferente se manifieste.
Su ética, es la ética de la diversidad. No pretende el monopolio del acierto para adoctrinar con ademán imperial,
se identifica en la pluralidad, respira lo distinto, crece en el disenso, se multiplica en la libertad. No busca la
extinción de lo otro, porque sólo lo otro le permite vivir. Su negocio es estar fuera del negocio. Su valor, no tener precio.
"Nadie sale de la vida vivo", escribió un poeta. Nadie pacta con el diablo sin salir chamuscado.
Un botón de muestra
Los nuevos propietarios de Azul TV han tomado dos medidas iniciales: volver a llamar al canal con su
nombre histórico Canal 9, y lanzar la primera de sus producciones,
Contra fuego, lunes de 22 a 23 hrs.
A diferencia de
009
Central y su predecesora,
Poliladrón, dedicadas de lleno al género policial,
Contra fuego parece estar escrita, dirigida, producida y actuada directamente por la policía. Por el escaso
rating que han tenido sus primeras emisiones, también parece ser vista sólo por policías.
Baby Echecopar conductor radial devenido actor, interpreta en la ficción a un policía "duro" esto es, un
mesías de "la mano dura", a quien unos delincuentes asesinaron a su hijo. Después de lo cual, interpretó, su vida no
tiene otro remedio que ser un campo de exterminio de todos los que ejercen la brutalidad delictiva.
En Argentina pesa intolerablemente la sensación generalizada de inseguridad. En cualquier hora y en
cualquier lugar hay una forma del delito agazapada a nuestra espera. Esa es la sensación que mediáticamente se ha
instalado y que no corresponde del todo con la realidad. Si bien es cierto que al haber desaparecido el Estado
providente, bajar el nivel de vida de la población, aumentar geométricamente el nivel de desempleo, es inevitable un
aumento de violencia y conflictividad en todos los ámbitos. También es cierto que el periodismo crea una sensación
de aumento de la inseguridad mucho mayor que el incremento en sí. Un periodista y escritor argentino,
Martín Caparrós, intentó una mínima comparación entre el crecimiento de la criminalidad real cosa muy difícil,
porque las estadísticas oficiales son pésimas y el aumento del centimetraje de información criminal en los
principales diarios. El resultado provisorio era cinco por uno: el espacio para noticias policiales había crecido cinco veces
más que los delitos cometidos. De lo cual se infiere que es necesario extremar la mesura de los medios para encarar
una problemática tan compleja y que tan agudamente irrita la sensibilidad social. Cuidado que
Contra fuego lejos de cumplir desprecia con olímpico desdén.
En el programa hay muchas escenas de acción, golpes de efecto, persecuciones, imperiosas sirenas, estallidos, disparos y palabras que suenan como disparos; pero, sobre todo, hay una especie de intención pedagógica animando cada capítulo, una suerte de grito de guerra erigido en enseñanza cívica: cualquier medio es bueno para combatir la delincuencia. Razón por la cual cabe decir que, Canal 9 es más Azul que cuando se llamaba Azul. Porque el color de los uniformes policiales nos hace pensar que sus nuevos dueños quieren vernos como en la canción del cantautor español Ismael Serrano, "Atrapados en azul".