Gabriel Torres Espinoza
Urnas jaliscienses
Y los reflejos de la prensa
Los problemas iniciaron, como en las películas de terror, el viernes 13 de octubre cuando Francisco Ramírez
Acuña, candidato del PAN al gobierno del estado de Jalisco, visitó el viejo Hospital Civil de Guadalajara a invitación de
la Sociedad de Amigos del Hospital de San Miguel de Belén. A este acto acudió el consejero electoral Vicente
Alvarez Márquez. Cecilia Hernández, presidenta de esta asociación, informó a Ignacio Pérez Vega, reportero del
diario Público, que "la idea de organizar la visita fue de Juan José y Vicente Alvarez Márquez" (14/10/00). El sábado
14, este diario publicó una nota en la columna "Tremenda Corte" donde daba cuenta de los hechos; un día
después, Raúl Vargas anunció que haría un extrañamiento ante el Consejo Electoral del Estado de Jalisco (15/10/00).
El martes 17 de octubre,
Público señala que el presidente del Consejo Electoral del Estado, José Manuel
Barceló, "salió en defensa del Consejero y dijo que éste acudió a la visita que hizo el candidato del PAN al viejo Hospital
Civil porque desde hace 30 años trabaja en ese lugar y, no obstante que está de licencia, haría lo mismo si acuden
otros aspirantes". Por su parte, Raúl Vargas declaró que "si el Consejo considera que no hay elementos para
sancionar al Consejero, entonces todo el Consejo estaría en entredicho" (17/10/00).
El 21 de octubre, el diputado priista Felipe López aseguró que "es necesario que se suspenda temporalmente
al Consejero, para que se pueda investigar" (21/10/00). El 23 de ese mes, el líder estatal del PRD señaló: "No
queremos que ellos cuenten los votos. No tenemos confianza" (23/10/00). El viernes 27 de octubre,
Público destaca una nota de Jorge Arana donde afirma que "desde el momento que el consejero asistió a un acto de otro partido, él ya
no le tiene confianza para nada y lo reprueba de manera total" (27/10/00). Ese día, el presidente del PRI en
Jalisco anunció que "por sentido común, el consejero estatal Vicente Alvarez debe dejar su cargo". Por su parte,
Francisco Ramírez Acuña subrayó que "el Consejo Electoral nos merece todo el respeto y toda la credibilidad..." (28/10/00).
A partir de estos hechos, y de los conocidos desacuerdos de los consejeros con la diputada Liliana Reguera
del Partido Verde Ecologista, y el representante del PRI, Juan Enrique Ibarra Pedroza, se desató una guerra de
declaraciones que ponen en entredicho la imparcialidad de este órgano por al menos tres de los cuatro principales
actores del proceso electoral local (PRI, PVEM y PRD). Ante la gravedad de la situación vale la pena reflexionar lo siguiente.
Este Consejo Electoral llegó al exceso de confianza (¿soberbia?) que los llevó a determinar la suspensión
del Programa de Resultados Preliminares el día de la jornada electoral (12 de noviembre) debido a que tanto el
presidente de este órgano como el consejero Eduardo Mar de la Paz son dos periodistas de carrera que siempre
contaron con respaldo ilimitado a sus acciones por parte de los medios locales de comunicación. Eduardo Mar de la Paz,
ex reportero del periódico Siglo 21 (ahora
Público), y José Manuel Barceló Moreno, ex conductor de un programa
de Notisistema Radio.
La conducta impropia de los miembros del Consejo Electoral del Estado se puede explicar a partir de su
relación "íntima" con los medios de comunicación, relación que en múltiples ocasiones hizo que los analistas críticos de
la imparcialidad de este organismo pasaran frente a los medios como enemigos públicos de la democracia. El
cúmulo de señalamientos de los que hoy son objeto finalmente situó en su justa dimensión a los consejeros y sus
defensores los medios hoy son sus principales depredadores. Fueron tantos los errores cometidos en la
organización, desarrollo y calificación de la elección, que empezó a ser más rentable criticar al Consejo Electoral que
defenderlo. Es lamentable que se ponga en duda todo un proceso electoral para que los medios de comunicación asuman
el papel crítico respecto de un órgano que a todas luces es parcial o, al menos, demasiado amable con el
gobierno. Este órgano hace recordar el triste papel que jugaba el gobierno en la organización de las elecciones donde
tanto la prensa como los propios funcionarios fingían no saber de los antecedentes y "simpatías" de los responsables
dela organización de las elecciones con el partido en el gobierno.
Después de todo lo sucedido con el proceso electoral de Jalisco, donde no hubo resultados oficiales ni
tendencias debido a la suspensión arbitraria del PREP, la prensa nacional fijó los ojos en este estado y, finalmente, obligó a
los medios locales a salir de su ostracismo y a romper la relación de complicidad establecida con el órgano
electoral. La prioridad era vender periódicos, así como espacios en radio y televisión, por lo tanto, criticar a los
consejeros fue bastante más rentable que protegerlos.
¿Hasta dónde el respaldo de periódicos y la radio puede llegar a motivar la soberbia, la parcialidad y la
ineptitud? Sólo observemos lo que sucedió en Jalisco en las elecciones del 12 de noviembre.
Los medios son importantes para el funcionamiento de una democracia por el papel crítico que deben
desempeñar frente al ejercicio del poder, pero, sobre todo, porque son agentes que influyen en la formación de la opinión pública que en una democracia es indispensable. Como bien afirmó Luis F. Aguilar Villanueva: "Debemos pasar
de la lealtad personal a la lealtad institucional", priorizando el compromiso con los valores republicanos y el
respeto a las normas jurídicas que hacen posible la convivencia armónica y la renovación pacífica de los cargos de
gobierno. Por tanto, sería conveniente que los medios de comunicación en Jalisco asuman el papel crítico que les corresponde.
La consolidación debe ser de
tipo democrático buscando que las reglas sean fundamentalmente equitativas
para todos los contendientes, y no
autoritario, cuando aquéllas favorecen claramente a uno o más de los jugadores
frente a los demás. El ejercicio de la democracia implica la natural discusión sobre lo que se hace o se piensa hacer. A
veces puede resultar irritante si no hay un enfoque serio y bien intencionado para abordar los problemas pero, en
todo caso, es preferible al silencio que imponen los autoritarismos. Los medios de comunicación en Jalisco son, en
buena medida, responsables de este clima de duda, soberbia y parcialidad que toleraron y motivaron con su
relación simbiótica con el órgano electoral al que ahora critican. Lo inadmisible es que tuvo que generarse este gran
problema postelectoral para que su actitud cambiara.
Gabriel Torres Espinoza es coordinador de la licenciatura en Estudios Políticos y Gobierno de la Universidad de Guadalajara.