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Foto: Iván Stephens/Cuartoscuro, 24/IX/2005
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Una foto. Dos recuerdos. Sentimientos encontrados.
Qué gran alegría ver libre a Rubén Omar Romano. Cómo olvidar lo que algunos medios sugirieron: su secuestro era muy
sospechoso, pues todo indicaba que era parte del complot para hacer quedar mal al gobierno del DF. Pudimos ver, como pocas veces en este sexenio, una acción eficaz del gobierno federal.
Grato recuerdo.
Recuerdo también, con pesar, el error de cálculo de la directiva de Cruz Azul: en lugar de mandar a Romano a reposar y a recuperarse emocionalmente, lo enviaron de inmediato a dirigir al banquillo. Y en esa temporada "la máquina" tenía todo para ser campeón. Triste recuerdo.