David Cortés
La presencia de la música en los medios de comunicación, ya sea como noticia o como objeto de difusión, ha
sido constante; es una relación añeja, nacida de la necesidad mutua, llevada, las más de las veces, dentro de una
aparente cordialidad. Sin embargo, también es una relación con instantes tormentosos y polémicos, que se han
manifestado mediante la censura y ataques de la opinión pública y sociedad civil cuando éstas han sentido socavados los
bastiones sobre las cuales se asienta.
El fenómeno no es nuevo, ni tampoco privativo de un género específico. Ya en 1954, Cole Porter tuvo que
cambiar la letra del ahora clásico "I Get a Kick Out of You" para conseguir su radiodifusión. La línea "I get no kick
from cocaine" (no tengo nada de la cocaína), considerada en su momento una referencia a las drogas, cambió por "I
get perfume from Spain" (yo consigo perfume de España).
Pero si bien la censura ha posado su mirada sobre toda aquella música que en su momento ha "ofendido" las buenas costumbres, uno de los géneros más perseguidos en los últimos 50 años ha sido el rock y
sus derivados, protagonizando varios de los más sonados escándalos. En 1955, por ejemplo, la cadena televisiva
CBS canceló el programa Rock'n Roll Dance
Party, conducido por Alan Freed, luego de que el cantante
afroamericano Frankie Lymon, líder del grupo Frankie Lymon & The Teenagers, apareciera a cuadro bailando con una chica blanca.
Dos años más tarde, con Elvis Presley ya convertido en el rey del rock, los productores de
The Ed Sullivan Show, giraron instrucciones para que los camarógrafos hicieran tomas del cantante de la cintura hacia arriba a fin de
evitar mostrar los sensuales y lascivos movimientos del cantante.
El mismo Presley habría de protagonizar en tierras mexicanas una de las más divertidas censuras que en este
país se recuerden. El 19 de febrero de 1957 -refiere Federico Arana en el libro
Guaraches de ante azul-, un periodista escribió en el diario
Últimas Noticias acerca de un boicot de las radiodifusoras de la frontera norte contra el
ídolo rocanrolero, luego de que éste declaró "en reciente entrevista por la TV: 'prefiero besar a tres negras que a
una mexicana'".
La declaración, jamás confirmada, propició el retiro de los discos de Elvis de algunas radiodifusoras y que
"la XERC rompiera más de diez mil pesos de discos del cantante, así como la quema de acetatos". La indignación
se mantuvo durante algunas semanas, pero finalmente se zanjó gracias al tiempo y a que el propio Elvis emitiera
una declaración, tampoco confirmada, pero sí dada a conocer "oportunamente" en los principales medios del país y en
la cual se retractaba de sus declaraciones iniciales y manifestaba su amor por México.
En la década de los 60, cuando el rock dejó de lado la rebeldía ingenua para adentrarse en los territorios
del compromiso político y la denuncia, la censura, casi siempre enfocada a las letras de las canciones, se volvió
más sistemática. Así, en 1965, se prohibió la difusión en toda la unión americana de "I Can't Get no Satisfaction",
por considerar que en ella los Rolling Stones eran demasiado sugestivos en cuanto a la sexualidad. No fue la
última ocasión que un tema de sus Satánicas Majestades fue prohibido en la radio.
En 1967, The Doors fueron invitados
a The Ed Sullivan Show y los productores del mismo le pidieron a
Jim Morrison que cambiara una línea de "Light My Fire", de pretendida connotación sexual, por una frase más
inocua. Aunque el cantante aceptó, durante la transmisión en vivo obvió las recomendaciones y cantó la lírica original.
La censura sale a las calles
Fue en la segunda mitad de la década de los 60 cuando la censura amplió sus tentáculos y empezó a atacar el
arte visual de los discos. Al principio, esta censura se ejerció desde las propias casas disqueras. En 1966 Capitol
Records retiró del mercado las copias del disco
Yesterday and Today de los Beatles, luego de repetidas quejas por la
cubierta en donde los cuatro músicos aparecían enfundados en batas blancas y cubiertos de muñecas decapitadas y
carne cruda.
En 1969 la policía decomisó 30 mil copias del álbum
Two Virgins donde aparecían John Lennon y Yoko Ono desnudos. Ese mismo año, el debut discográfico de Blind Faith sería lanzado con dos portadas distintas, luego de
que la original, en la cual aparecía desnuda una menor sosteniendo un aeroplano semejante a un falo y
apuntando directamente a su bajo vientre provocara fuertes molestias; no obstante, la portada "alterna" pronto fue retirada
del mercado debido a sus bajas ventas.
Ese mismo año, la censura salió a las calles cuando una cadena de tiendas departamentales se negó a vender
el primer disco de MC5 porque incluía la palabra "motherfucker". Finalmente, el grupo aceptó borrarla, pero
el acontecimiento sentó un precedente que en los 80 habría de alcanzar uno de sus máximos picos.
Mientras esto sucedía en los países anglosajones, aquí en México el rock era objeto de otro tipo de
persecuciones. El género se había convertido en el preferido de un sector de la juventud, pero no había conseguido penetrar en
el gusto masivo y, por ende, no se había posicionado en radio y televisión. Si a ello añadimos que unos años antes
la exhibición de películas como Rebelde sin
causa, estelarizada por James Dean y El
salvaje, protagonizada por Marlon Brando, habían provocado severos disturbios al ser estrenadas y que las autoridades preocupadas por
las concentraciones de jóvenes en los cafés cantantes, habían organizado redadas para extirpar el mal, el panorama
en los 60 no fue halagüeño. No había censura porque no había rock en español y el rock hecho en Inglaterra y
Estados Unidos no tenía la misma penetración en México por la barrera idiomática.
Sin embargo, a finales de los 60 el arribo de las huestes rocanroleras provenientes de la frontera norte, presagió
un cambio que tuvo su momento culminante en 1971 durante la realización del Festival de Avándaro.
Rock y ruedas
El 11 de septiembre del citado año, se llevó a cabo un festival masivo que desbordó las previsiones de
sus organizadores. Durante el sábado, en esa localidad de Valle de Bravo, tendría lugar un concierto de rock cuyo
cartel ofrecía a algunos de los principales exponentes del momento (Ritual, Peace and Love, Three Souls in my Mind,
La División del Norte, Dug Dug's); el domingo, como cierre, tendría lugar una carrera de autos.
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La asistencia fue multitudinaria, rebasó las expectativas de los organizadores; la pequeña población no
contaba con la infraestructura ni los alimentos para recibir a tantos visitantes y el desastre era inminente. El concierto
era transmitido en directo por Radio Juventud, una emisora de AM, y el festival se desarrollaba sin
contratiempos significativos; sin embargo durante la actuación de Peace and Love, al interpretar el tema "Marihuana", dos de
sus integrantes, Felipe Maldonado y Ricardo Ochoa, profirieron palabras altisonantes, lo que llevó a la Secretaría
de Gobernación a ordenar la suspensión inmediata de la transmisión y a la suspensión de los tres locutores (Félix
Ruano Méndez, Rubén López Córdoba y Agustín Meza de la Peña) encargados de conducirla. Eso, más una
stripper, conocida desde entonces como "la encuerada de Avándaro", y la cacería de brujas desatada por la prensa amarillista,
fueron los pretextos largamente buscados por las autoridades para proscribir el rock de la radio y la televisión (salvo
contadas excepciones) durante más de tres lustros.
El silencio fue muy largo y la apertura al rock en los medios se gestó con la misma velocidad de un caracol.
Tan difícil era escuchar a un grupo mexicano de rock en la radio, que en 1980, en la edición 160 de la revista
Conecte, leíamos lo siguiente: " parece que empezamos muy bien los ochenta para el rock nacional, ya que hemos
podido apreciar algunas cosas positivas dentro de él, que posiblemente lo lancen fuertemente por los medios de
comunicación. Por lo pronto, Radio Capital, después de nueve años, está programando a un grupo mexicano. Se trata de
Nuevo México y su tema 'El Mar', el cual tiene salida al aire diariamente a las 21:20 hrs, precisamente antes del
noticiario que da pie a Vibraciones". Mencionemos que el citado tema de Nuevo México es una composición instrumental.
Ya en la segunda mitad de los 80 había programas de televisión que difundían los primeros videos musicales
y radiodifusoras donde se podía escuchar rock en inglés, incluso había manifestaciones en español, pero éstas
se restringían a lo producido en España y Argentina. Fue entonces cuando surgió Radio Hits con una propuesta
de programación en la cual se alternaban el rock anglosajón y el cantado en español, el mexicano incluido. El viernes
8 de agosto de 1988, la estación transmitía en vivo la entrega de la Medalla Phonos. No era muy avanzada la
noche cuando al escenario subió Three Souls in my Mind y durante su actuación a Alejandro Lora se le ocurrió
interpretar el Himno Nacional, aunque con una letra deformada. Esta vez no hubo una suspensión inmediata de parte de la Secretaría de Gobernación, pero el lunes siguiente la radiodifusora había cambiado de nombre (Stéreo 97.7) y
su orientación hacia el pop en español.
Mensajes subliminales y suicidios
Fue en los albores de la década de los 70 que dentro del rock se dio el alumbramiento del heavy metal, un
estilo caracterizado por su potencia, su fragoroso volumen, una incesante velocidad y sus estridentes guitarras. Parte de
la imaginería preferida por los músicos de esta vertiente fue la oscuridad y los temas relacionados con las
ciencias ocultas.
Al mismo tiempo comenzó la búsqueda de mensajes cifrados en las canciones de esta corriente. "Los
mensajes subliminales -escribe el sacerdote Corrado Balducci en el libro
Adoradores del diablo y rock
satánico- son llamados así porque llegan a la persona por debajo del límite de la conciencia, en el subconsciente". Según él, la
técnica utilizada por los grupos de rock para estos mensajes es la llamada
backward making process (proceso oculto al revés) que consiste en "la grabación de frases al revés, y se descubre el significado haciendo girar el disco en
sentido inverso".
Así, tocando los discos en sentido inverso, uno puede detectar palabras o frases muy breves
(power is satan, Lord Satan, my sweet
Satan, Satan he is god, o Welcome
Satan) en canciones de grupos como Led Zeppelin, Styx,
Black Oak Arkansas, Electric Light Orchestra, Kiss y Queen, entre otros. Agrega el prelado: "Finalizo con dos
mensajes directos, pero que son solamente audibles a un 1/8 de la velocidad normal".
Si bien detectar estos mensajes subliminales implica contar con sofisticados equipos de reproducción y la
improbable vocación de comprar un disco para escucharlo al revés, sí han existido casos en que se ha
pretendido coludir el rock con suicidios o masacres: en 1985 Ozzy Osbourne fue demandado porque su canción
"Suicide Solution", "ayudó, aconsejó o motivó" el suicidio de John McCullom. Un año después el grupo británico
Judas Priest fue objeto de otra demanda al considerar que su disco
Stained Class inspiró el suicidio de un par de
adolescentes. En ambos casos, se determinó la improcedencia de la demanda.
En años recientes, la música de Marilyn Manson y él mismo han sido objeto de persecuciones. Al
cantante, afiliado a la secta satánica fundada por Anton LaVey, se le consideró el principal responsable de haber inspirado
la masacre de la preparatoria Columbine en la cual un par de adolescentes asesinaron a 12 alumnos y un maestro
en 1999. Eso, más sus constantes diatribas contra la religión, su afición por los juguetes sexuales y su frecuente
incitación a la violencia, lo han convertido en el banco principal de las asociaciones de padres de familia y los legisladores
más conservadores de su país.
Si bien hay vertientes del heavy metal (black y death metal, principalmente) en las cuales temática, iconografía
y códigos de vestimenta ofrecen elementos explícitos de asociaciones con las ciencias ocultas, la restringida
difusión de esta música la ha mantenido alejada de las miras de los censores.