Nuevos talk shows en uno o dos años
Arturo González
La salida del aire de Hasta en las mejores
familias y Laura en América no cierra ningún capítulo.
La discusión en torno de la llamada "telebasura" deberá aún observar la tendencia creciente a presentar, en
otros formatos quizá, la violencia, miseria e intimidad de las personas como espectáculo que continuará mientras
mantenga altos ratings. En ese sentido, Bernardo Gómez, director adjunto a la presidencia de Televisa, dice respecto
de estos polémicos programas: "Si volvemos a producir
talk shows será dentro de uno o dos años y les daremos
horarios nocturnos, pero en este momento no nos interesan".
De acuerdo con la doctora Guillermina Baena, la decisión del consorcio que dirige Emilio Azcárraga Jean
debe enmarcarse en la rentabilidad del mercado. "Estos programas carecían de patrocinadores, eran
constantemente atacados, su
rating descendía y cada día era más difícil presentar tramas originales, redundando sobre los
mismos. No hay que confundir, siempre va a presentarse una dualidad. La acción es tomada en razón de las ventas y el
rating, sin embargo, en algunas ocasiones benefician a la sociedad y en otras las afectan. En esta ocasión, al suprimir
los
talk show, hemos sido beneficiados y a su vez Televisa reivindica su imagen".
Francisco Javier González Garza, presidente de la Asociación a Favor de lo Mejor, tiene otro punto de vista.
En entrevista con etcétera, afirma: "Consideramos que la gente de Televisa fue receptiva en retirar estos
programas que a todas luces demostraban una inconformidad creciente del público por los daños causados, la calidad de
las producciones y la promoción de estilos de conductas reprobatorias".
"No deseamos ver en televisión todo aquello que desintegra, vulnera o lastima a la familia", expresa Marisela
Tello Escamilla, directora de la Unión Nacional de Padres de Familia. En ese sentido, sostiene: "Continuaremos
manifestando nuestro deseo de que se modifiquen los contenidos de programas de este tipo, por otros más
constructivos y sanos para nuestras familias".
Fábrica de pesadillas
La "fábrica de sueños" cambió de giro. Ahora vende la realidad descarnada como pesadillas. El asunto de
fondo, según Ernesto Villanueva coordinador del Programa Iberoamericano de Derecho de la Información de la
Universidad Iberoamericana es que la sociedad mexicana es una sociedad que enfrenta carencias en la educación,
y consume con gran facilidad un formato que se dirige a los sentidos básicos, a los sentimientos. Para el autor
de Derecho comparado de la
información, a través de estos programas se manipula la realidad, generando
una situación que no sucede en la vida cotidiana.
Y esto tiene sus costos. Dice Villanueva: "Provoca la distorsión de las pautas conductuales de la
sociedad, generando tolerancia hacia situaciones o actitudes violentas y contra la ley, así como una insensibilidad social
hacia conductas negativas". Guillermina Baena Paz, doctora en comunicación en la UNAM, explica que los
talk shows "están construyendo su propia realidad a partir de situaciones exageradas e incluso inexistentes. El riesgo es
que estas actitudes se conviertan en las certezas de mañana". Ambos investigadores coinciden en que a mediano
plazo estas distorsiones pueden tener un efecto desarticulador de la sociedad ante las situaciones extremas que
presentan como tema del día esas emisiones.
Un punto de acuerdo: la violencia
Para quienes defienden los talk
shows, la televisión es el escaparate de las agresiones que se dan en la
sociedad; para sus detractores son los propios programas los generadores de la violencia. La doctora Baena señala que
el problema es más complejo, pues ciertamente la miseria y la violencia están presentes en la sociedad. Sin
embargo, la profesora explica: "Si se vive en un ambiente violento, con familias desestructuradas, caracterizado por
la violencia intrafamiliar o en el que han desarrollado algún tipo de farmacodependencia, y a eso le sumas el
consumo de la violencia a través de estos programas, se convierten en reforzadores de actitudes antisociales e,
incluso, patológicas".
El psicólogo social Alberto Vargas González, catedrático de la UNAM, marca una diferencia: "Estos
programas hacen una caracterización de la violencia, una representación de la realidad y de algunos sentimientos que sí
existen en las familias pero que son exaltados".
Este punto nos confronta, nuevamente, con el riesgo de asumir como cotidiano lo que se representa en el
talk show. "No porque se vean estas series la gente es violenta o se reproduce la violencia, el problema es la
complacencia ante la agresión, la conducta antisocial como costumbre", afirma Vargas González.
Ernesto Villanueva coincide en que "efectivamente, en todas las sociedades encontramos fenómenos de
violencia, pero los
talk shows sólo identifican expresiones marginales de este problema, dándoles un escaparate que
los potencia y hace que se vean como un reflejo de la sociedad".
Ocupada en que los medios contribuyan a la educación, cultura y desarrollo humano, la Asociación a Favor
de lo Mejor fundada en 1996 afirma en voz de su director Leopoldo Brito Vargas: "Este tipo de programas
debe desaparecer definitivamente porque lejos de ayudar a construir, están destruyendo. En la asociación señalamos que todos los contenidos de los mensajes que manejen violencia, menosprecio a los valores de la familia y
provoque desorden sexual, degradan poco a poco a una sociedad, la va destruyendo". Brito aclara: "No estamos por la
censura pero sí por un ejercicio responsable de la libertad, que el tema de la ética en los medios de comunicación se aplique".
El marco legal
Al respecto, el senador Javier Corral Jurado, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes de
la Cámara alta, afirma que "existe una falta de rigor en la aplicación de la ley". Lo anterior, según el senador,
denota que "las televisoras están demostrando que, por una parte, la tesis de la autorregulación ética no funciona,
nada puede la llamada virtud de la autocontención, el
rating y el dinero se imponen". En segundo lugar, dice:
"Demuestra que hoy las televisoras están compitiendo formalmente con los poderes del Estado, queriendo sustituirlo no
sólo en la confección de reglas claras, sino también en la aplicación de las sanciones ya establecidas en la ley".
Crítico de la política de comunicación que aplicó el gobierno anterior en torno a este fenómeno, manifiesta
la misma postura frente a la administración actual y señala que hasta el momento percibe "una autoridad débil".
De acuerdo con el legislador panista, la Ley Federal de Radio y Televisión y el reglamento vigente son suficientes,
por lo menos para reubicar en horarios nocturnos a estos programas. Señala Corral: "La Ley sí le da al Estado la
facultad de revisar contenidos por la naturaleza jurídica de éstos. Se trata de medios de comunicación que utilizan un
bien público nacional, como es el espectro eléctrico del país".
Al respecto, Ernesto Villanueva ofrece otra perspectiva; pues si bien la ley da pautas y señala las
características que deben guiar los contenidos de una transmisión, ésta no cuenta con sanciones que disuadan al productor
o empresario de televisión que infringe la ley. Para Villanueva, no hay duda, la actual legislación es insuficiente y
pone en desventaja al Ejecutivo para su aplicación. El profesor dice que sin ser sustitutiva de la ley, la autorregulación
es una opción para romper con esta tendencia al espectáculo y el escándalo.
El debate continúa
Estigmatizar el formato de talk
show no contribuye a una discusión seria sobre sus contenidos y efectos.
Javier Corral afirma que en este tema existen falsos debates, "me parece una desmesura decir que éste es un asunto
que toca la libertad de expresión". Consi dera que se debería evitar una posición irreductible en cuanto a su futuro
inmediato, pues "si hay mexicanos que quieran ver esa programación a las 12 de la noche, que lo vean, aun cuando
desde el punto de vista de la ley atenta contra los ciudadanos"