Y otras maravillas modernas
Iván de la Torre
1. "No vean este programa acompañados ni de sus padres ni de sus hijos, pero no se lo pierdan", críticos ingleses comentando Queer as Folk.
2. Queer as Folk es una miniserie sobre dos amigos, Stuart y Vince. Mientras Stuart busca compañía,
Vince lo observa. Hace 16 años que lo observa: salir, conquistar y desaparecer en manos siempre ajenas y
bien dispuestas. La acción ocurre en Manchester y Stuart se encarga de que haya mucha acción: él con uno o
dos o tres muchachos, todos entre 15 y 30 años, haciéndolo en un auto, en su casa, en un baño, frente a una
cámara. Stuart arma la acción y la pone en movimiento frente al inocente, solitario y perdidamente enamorado Vince.
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Queer as Folk |
Queer as Folk son ellos dos y la nueva conquista de Stuart, Nathan, un adolescente de 15 años que se
suma a la caravana en el primer episodio.
Queer as
Folk es, aclaremos, el show de Stuart Jones, 29 años, publicista; un encargado de cumplir sus fantasías sexuales sin importar el cómo, el porqué, el cuándo, el dónde ni el
con quién mientras Vincent (y nosotros) miramos ese sexo explícito estallando pleno y feroz desde la pantalla.
Queer as Folk es tan divertida, cruel y dura como Stuart.
Queer as Folk es, casi, Beverly Hills
90210 todo lujo, diversión, fiestas, buena ropa, gente linda y joven pero incluye un plus, media docena de personajes
que forman el fondo donde se recortan Stuart y Vince dándole su tono de tragicomedia; los que recuerdan lo
que parece no importarle a Stuart mientras haya sexo: que no son bonitos ni exitosos y tienen que
enfrentar situaciones desagradables todos los días: Donna Clarke, la mejor amiga de Nathan que compara la
homofobia con el racismo que la persigue y se ocupa de recordarle que el mundo no gira en torno a él, Canal Street y
su pequeño y cruel dios Stuart; la madre de Vince que refugia a Nathan en su casa y cuida de su hijo mientras
le pide dinero para llegar a fin de mes; Janice, la madre de Nathan, que descubre la homosexualidad de su
hijo e intenta ayudarlo; Alexander Perry, el más sensible y más afeminado del grupo, y Romey Sullivan y Lisa
Levene, la pareja lesbiana que tiene un hijo gracias a Stuart.
Queer as Folk es divertido pero si uno no es gay, ¿para qué verlo? He ahí el ser o no ser, el ser o
aparentar, el aparentar o fingir... ajusten su control remoto, damas y caballeros, la nueva programación se
presenta agitada.
3. Queer as Folk formó parte de la programación del Channel Four británico, resultado del enfoque
multicultural que auspiciaba el gobierno de Tony Blair en 1999.
Queer as Folk es, según he leído, la serie más comprada
en la historia del canal, incluyendo una versión estadounidense que todavía emite HBO, con cinco y no tres personajes centrales.
Queer as Folk estadounidense, me han contado, no es tan buena como su original inglesa pero muestra
lo que está pasando al otro lado del océano, las sutiles diferencias entre unos y otros, la apertura a personajes
gay creíbles y no paródicos.
Ahí, en la tierra de la libertad plena, donde homosexuales famosos fueron condenados públicamente
y encerrados en armarios, donde el resto fueron parodiados para que nadie quiera/pueda querer parecerse
a ellos; ahí, directo desde la pantalla, algo está pasando, alguien está abriendo los armarios, ventilando
las costumbres, sacudiendo los prejuicios.
4. Will and Grace van por su cuarta temporada. Lo siguen unas 20 millones de personas. Will para los
que no tengan Sony es un abogado homosexual que convive con su amiga Grace.
Con su público masivo, su posición entre los programas más vistos y una amplia y brillante lista de
invitados Kevin Bacon, Woody Harrelson, Glenn Close, Michael Douglas, Billy Wilder, es difícil pensar en un
público exclusivamente homosexual siguiendo el programa, etiquetar a todos sus seguidores de "raritos", olvidarlo.
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Will and Grace |
Will and Grace se ha convertido en un éxito masivo y en una bandera del movimiento gay. Su
protagonista, Eric McCormack, casado y con dos hijos, debe negar que es gay aunque defienda sus derechos. Porque
en Estados Unidos si uno actúa como gay, parece gay, se viste como gay... bueno, todos sabemos qué pasa...
"Entonces sentí que Will era algo así como un ejemplo, simplemente porque no hay muchos personajes
como él. Siempre se hicieron estereotipos. Will es como el chico de al lado, podría ser tu hermano o tu hijo",
define el actor a su criatura. Asimismo, afirma que siempre tuvo puntos en común con los hombres gay porque de
chico sintió la marginación de sus compañeros. "Ellos jugaban al futbol y a mí me gustaba la comedia musical,
por eso siempre me llamaban 'maricón'".
5. En 1989, la cadena ABC perdió 1.5 millón de dólares por mostrar a dos hombres en la cama. La
protagonista de Roseane besó a Mariel Hemingway en la boca tres años antes que Ellen de Generes confesara que
era lesbiana. Más de 30 millones de personas vieron la declaración. Los auspiciantes del programa, empresas
como Ford y Chrysler, expertas en explotar a millones de personas en sus fábricas, retiraron su dinero y el
espectáculo terminó.
No hace falta rascar mucho la superficie para entender la paranoia; todos podemos recordar esos
viejos aprietes, esas preguntas hechas con una sonrisa pesando como estática sobre viejas series: ¿por qué
pasaban tanto tiempo juntos Batman y Robin? ¿Cómo se llamaba ese chico que siempre ayudaba a Superman, ese,
el coloradito, el rarito?
Rumores como olas, agitándose sobre nosotros, hombres y mujeres, la semilla de la duda siempre
plantada y regada, ¿por qué los tipos esos de
Bonanza, tan machitos, siempre terminaban juntos en La Ponderosa?
Pasado en limpio, vos, ¿vos sos o te haces?
6. Truman Capote cerró
Música para camaleones en 1984 y muchos editores debieron preparar los
puños, apretar los dientes, buscar una goma, un cuchillo. Capote escribió "soy alcohólico, soy drogadicto, soy
homosexual, soy un genio" y ventiló sus aventuras con actores famosos, incluyendo un episodio nocturno con
Errol Flynn cuando él era un desconocido de 19 años y Flynn el héroe de decenas de películas de piratas.
En los estudios de Hollywood quedan todavía sectores conservadores que siguen odiando esas
declaraciones y ejerciendo presión para mantener los buenos-sanos-puritanos-viejos tiempos televisivos.
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Six Feet Under |
Capote escapó a la censura como escritor pero en 1996 la cadena UPN le pidió a Joss Whedon que no
haga foco en la homosexualidad de Willow, la amiga de
Buffy, la cazavampiros, mientras
Six Feet
Under, la disfuncional familia heredera de una funeraria refleja al homosexual criado en un ambiente conservador que no
quiere asumirse, atado a un pasado que incluye novia y un presente con musculoso novio nuevo.
La serie fue uno de los éxitos de público y crítica de 2001 y HBO promete una tercera temporada.
"El público ya sabe que los gay existen. Ya se enteró de que no son fenómenos, sino simples hombres
o mujeres que tienen gustos sexuales diferentes", explica Raúl Casás, director de una revista de tendencia gay.
7. Cuando Matthew Shepard fue asesinado por ser gay, la MTV oscureció su pantalla para mostrar a
otras víctimas de esa violencia y Nickelodeon lanzó
Mi familia es diferente donde hijos de parejas del mismo
sexo hablaban sobre discriminación. Más de un millón de personas vieron el programa.
En septiembre de 2001, Headline Media invirtió 30 millones de dólares para financiar en Canadá el
primer canal de TV satelital dirigido a un público gay y bisexual. El Reino Unido tiene el Rainbow Network,
mientras el resto de Europa usa el satélite Gay TV, del
holding alemán Corill, que emite desde Milán.
En Argentina, Cupido, el programa de MuchMusic juntó a dos chicos pero el experimento terminó
cuando uno de los participantes se hizo famoso e inició su viaje por todos los canales gracias al escándalo. El
viaje terminó con él vendiéndose en una calle, ante los ojos de una cámara.
Cuando Página/12 sacó una nota de portada llamando a Buenos Aires, la meca gay, Luis Pedro Toni, uno
de los participante del programa Polémica en el
bar aclaró: "Sacando este café, los demás son todos gays".
Cuando los travestis pidieron cambiar el nombre en sus DNI, otro integrante de la mesa sentenció: "los travestis
son hombres disfrazados".
Néstor Perlongher en su
Prosa plebeya despejó los términos de esa convivencia difícil donde se mezclan
y enredan curiosidad y prejuicios. Lo hizo con una provocación, una insinuación, un desplante, una
abierta declaración de principios: "No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni
que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que
nos comprendan, lo que queremos es que nos deseen".
A brillar mi amor, vamos a brillar...