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Foto: Oliver Weiken/EFE, 1/V/2006
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La imagen es de una de las muchas manifestaciones contra la ley sobre la inmigración del ministro francés del Interior, Sarkozy. Se trata de una ley que endurece las condiciones de entrada de extranjeros al país y da luz verde al ingreso de personas capacitadas, con talento y educación. El dispositivo da al traste con el sueño de los ilegales que viven en Francia desde hace diez años, falsamente convencidos de que estaba en camino la entrega de su residencia. Francia quiere "elegir" a los inmigrantes y no "sufrirlos". La pancarta pide la regularización de todos los sin papeles. Varias organizaciones e indocumentados, la mayoría de ellos africanos, califican la medida de racista y xenófoba, indigna de Francia, la patria de los derechos humanos.
Hay protestas continuas contra "una inmigración de usar y tirar". En el documento la palabra racaille o gentuza hace alusión al insultante calificativo lanzado por Sarkozy a los jóvenes africanos que el pasado noviembre quemaban coches y negocios en los suburbios pobres de París.
En pocas palabras, la foto es una excelente invitación a reflexionar sobre la historia de Francia y los acontecimientos recientes que pusieron a temblar a toda Europa.