Edgar Carballo
/ Román Gubern
Según Román Gubern, vivimos en una iconocracia. Convencido de que cada sociedad tiene la televisión que se merece, el académico catalán pugna por la necesidad de autorregulación en los medios de comunicación. Autor de más de una docena de volúmenes, la mayoría referenciales para especialistas en medios audiovisuales, habla con autoridad y conocimiento lo mismo de las recientes elecciones en Estados Unidos que de los "videoescándalos" en nuestro país. Amigo del tiempo, Gubern conserva la lucidez. En cuestión de segundos esboza una respuesta casi siempre convincente, a lo más cierra los ojos, piensa y habla. Los minutos pasan y sin titubear pone sobre la mesa puntos de reflexión.
¿En qué momento la imagen adquiere una carga moral?
En seguida de su aparición. Las primeras imágenes tienen una finalidad mágica por lo tanto no
son ornamentales. Por ejemplo, la cultura cristiana europea está hecha para adoctrinar a los fieles, es
persuasión y propaganda. Son imágenes de poder que buscan seducir y convencer. Ya en el siglo XIX, la
imagen entra en los medios de comunicación, primero con la litografía y después con la fotografía.
Ahora es casi imposible entender una imagen sin que sea vista como un instrumento de poder...
Cierto. Hoy día el poder está ligado a una presencia icónica abrumadora, veamos el caso Bush.
Yo sostengo que lo que ha ganado en Estados Unidos son las imágenes y no los programas. Bush ofrecía
una imagen de determinación granítica, sólida, con su nariz aguileña y su mentón a lo Clark Kent, con
su caminar de vaquero. Con esto, lo que vendía al electorado era seguridad y determinación. En
cambio Kerry, que venía de la intelectualidad del este, no daba seguridad. La imagen de Bush más allá de que
nos guste o no, era una imagen de determinación, daba igual que fuera maniquea. Las primeras
elecciones donde la televisión tuvo una presencia definitiva fue en los años 50, durante la contienda Eisenhower
vs. Stevenson.
Stevenson era quien decía que los presidentes se venden como cereales para el desayuno...
Sí, es triste pero así sucede. Stevenson usó una estrategia con palabras elocuentes y Eisenhower
proyectó la imagen del general victorioso de la Segunda Guerra Mundial. De modo que la política
está dominada por el imperio de las imágenes.
Y del marketing...
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Ilustracón: Grzegorz Pleszynski |
Lo que sucede es que la política ha empezado a utilizar las técnicas que previamente investigó la publicidad comercial. Un buen ejemplo es el cartel publicitario que surge en el siglo XIX con la pura
idea de vender productos. En estos momentos en Estados Unidos, las agencias de publicidad han dividido
al mercado en cinco perfiles diferentes, rotulados en función de los valores y estilos de vida. Este tipo
de estudios son reutilizados por los politólogos. Actualmente los
starsystem dominantes son: la política,
la industria musical, el deporte y la prensa del corazón. Es interesante ver el ingreso de los políticos,
ahora ya tienen asesores de imagen. Ustedes lo vivieron aquí con Vicente Fox. Su caso es parecido al
arquetipo Bush: el ranchero con botas, ligado a intereses multinacionales, el empresario eficaz. Al final los
resultados no han sido los esperados, pero se supo vender.
Estaríamos hablando de un lenguaje político supeditado a la mercadotecnia...
Así es en gran medida. Volviendo a las elecciones en Estados Unidos es evidente que la gente ha
votado una imagen de seguridad, ante una imagen de incertidumbre.
¿De seguridad o de poder?
De seguridad porque en este momento el gran fantasma es el terrorismo. Y en este sentido, el
mensaje de Kerry era ambiguo, en cambio Bush no lo fue. La política actual tiene que ser directa, con los
matices la gente se pierde.
Fueron más directos Michael Moore, los actores y los músicos que salieron de gira...
Cuando Godard dejó el cine militante dio una explicación muy precisa: "el cine militante predica
sólo a los ya convencidos". Los que compran el boleto para ver la película de Moore ya sabían lo que iban
a ver. Lo mismo sucede con Hollywood y con los músicos.
En artículos y libros usted ha hablado de "iconocracia"...
Sí porque la imagen manda, y tiene su principal columna en la televisión. Esto nos debe poner
muy alerta. Otra cosa de cuidado son los videojuegos. En Estados Unidos recién apareció uno cuyo objetivo es identificarse con el asesino de Kennedy. Los niños de Columbine eran adictos a los videojuegos violentos, en España un muchacho mató a su padre con una katana porque lo vio en un
videojuego. No quiero se me malinterprete y que parezca que estoy censurando cosas pero sí es necesario una
revisión autocrítica por parte de las industrias del ocio, las llamo así porque las industrias de la comunicación
cada vez más parecen industrias del ocio. La prensa es cada vez más trivial, noticias cortas y titulares
gruesos. Está frivolización nos lleva al campo del hedonismo y el divertimento. Un contrapunto positivo es
Internet, porque ha supuesto la ruptura de la comunicación bipolar. Es mentira que es global, pero puede llegar
el momento en que rompa con los esquemas dominados por la televisión y quizá produzca una
interrelación no gobernada únicamente por intereses económicos.
¿Cómo van en España los debates para regular los contenidos de la televisión?
Hay un debate muy vivo para cuidar los contenidos. Se ha creado un comité de expertos y ya ha
habido encuentros entre el gobierno y las empresas. No puedo decir mucho porque ahora estamos en
plena reflexión. En Inglaterra y Francia ya existen estos mecanismos de autorregulación sobre todo para
el cuidado de la vida privada. Así que todavía hay que esperar qué pasa con esto. La batalla para cuidar
la televisión es muy importante, hay mucha gente que tiene la visión del mundo a partir de ese púlpito
que simula ser ventana, entonces es menester regularla.
Ahora que habla la pantalla de televisión como un púlpito, el año anterior en México se dio un
fenómeno con los llamados "videoescándalos", que evidenciaron la corrupción de algunos políticos...
Lo que ustedes llamaron los "videoescándalos", lo que hicieron fue confirmar que lo que no sale
en televisión no existe. Ver a un político recibiendo dinero, certifica que existió. Susan Sontag escribió
que así como tenemos un imaginario riquísimo por todo lo que hemos visto sobre la guerra de Vietnam,
del Gulag soviético no sabemos demasiado porque no hay imágenes, su referencia es fantasmal. Algo
así sucede con la corrupción. Otra cosa que salió a relucir con la transmisión de este tipo de videos, es
el proceso de selección de los telediarios. En Estados Unidos, un tercio del contenido de los
noticiarios televisivos son sucesos de crónica negra. Lo que se busca es el sensacionalismo. La tendencia es dejar
fuera lo realmente importante en favor de los intereses o mejor dicho de presiones: mercado y
ratings. Hoy los telediarios privilegian lo escandaloso. En términos de mercado lo que interesa es el ruido. Mientras
que la prensa escrita privilegia un poco más el análisis, en la televisión impera la fugacidad. Lo malo es
que mientras los diarios y revistas son minoritarios, la televisión es mayoritaria y eso es lo me lleva a hablar
de una "telecracia".
¿Qué tan perjudicial es que la televisión se vuelva una especie de juzgado?
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Foto: Nick Rhodes |
Es terrible. La imagen tiene un plus de sensacionalismo porque es sensorial, en cambio la palabra
es intelectual. Por eso tiene más éxito algo como un video de un político o de pornografía. Ya lo dijo
Horacio: "Lo que nos llega por los ojos, nos impacta más que lo que nos llega por los oídos". Sin embargo,
esto no justifica que la televisión se vuelva un tribunal. La única forma de rebatir esta tendencia es
con educación, en los países escandinavos hay una fuerte conciencia civil, gracias a un sistema
pedagógico universal y gratuito pero de buena calidad. De ahí la importancia de un buen aparato educativo,
aunque añado, se estima que antes de llegar al colegio, un niño ha visto tres mil 500 horas de televisión, por
lo tanto la escuela previa a la escuela es el televisor, ahí es donde se ha impregnado una serie de valores
que vuelven caótica la educación. A veces lo que la escuela construye en una semana, la televisión lo
puede destruir en un par de días. Esto nos lleva nuevamente a la necesidad de regular los contenidos. Sólo
de este modo se puede combatir la "telecracia".
Tampoco podemos dejar de lado la responsabilidad ética de los comunicadores. En este sentido
a México le falta mucho camino por recorrer.
Actualmente los comunicadores se han convertido en estrellas...
Esto es perjudicial. Decía un sociólogo: "donde hay glamour hay que sospechar la apatía del
público". Un presentador glamuroso esconde con su carisma las carencias de su programas. Esto está bien en
el mundo de la ficción, con los actores, pero con la información hay que desterrar al glamour, por que
su uso indica un intento artificial para la penetración de las ideas.
¿Conoce los noticiarios mexicanos?
Un poco nada más y la verdad es que no me gustan demasiado.
Otro caso es la prensa del corazón...
Aquí soy más optimista. En España, el programa pionero en este género fue
Tómbola, pues bien no hace mucho la emisión cerró sus puertas. Espero que ésta sea la primera muestra de fatiga en relación con
este tipo de series.
¿Qué piensa del argumento: "es lo que la gente quiere ver"?
La gente quiere ver lo que la acostumbran a ver. La televisión está gobernada por el principio del mínimo esfuerzo perceptivo e intelectual. Dicho groso modo: cada país tiene la televisión que se merece.