Recorte de comunicadores en la segunda TV aznarista
Jorge E. Navarijo
Ni los paros y movilizaciones, ni la solidaridad gremial dentro y fuera de España pudieron evitarlo.
Durante noviembre, la televisora Antena 3 concluyó el mayor despido de trabajadores que un medio de
comunicación haya realizado en España.
Casi 500 personas, entre técnicos, productores, periodistas de planta y eventuales quedaron
desvinculados de la empresa en un recorte que afectó, principalmente, al personal de noticias, donde los más
afortunados recibieron indemnizaciones de 35 días de salario por cada año de trabajo.
La "nueva" Antena 3, que desde hace meses es controlada por el Grupo Planeta, consumó el
tijeretazo amparándose en un programa de "necesaria reestructuración financiera", para mantener a flote a la
empresa. La medida ha contado con el visto bueno del gobierno y por paradójico que parezca coincide con la
salida a bolsa de la televisora.
Cuatro patrones
Antena 3 forma parte del grupo de cadenas de televisión abierta no estatales y de alcance
nacional autorizadas por el gobierno en 1989. Inició transmisiones hace 13 años y tiene una participación de
audiencia promedio de 17%, por debajo de Televisión Española (TVE) y de Tele5, que juntas alcanzan hasta 50% de
la cuota de pantalla.
Hasta ahora ha tenido cuatro patrones: en sus inicios, el control accionario fue del Grupo Godó (diario
La Vanguardia) y después del también catalán Grupo Z, que por presiones del gobierno de José María Aznar
vendió a Telefónica, en 1997. La gestión de Telefónica se reflejó en una línea editorial más "amable" con el
gobierno del Partido Popular, que en algunos momentos convirtieron a Antena 3 en la segunda televisión
aznarista, después de la cadena pública TVE.
En junio pasado, Telefónica vendió su participación al Grupo Planeta 25.1%, que incluye también el
control de la cadena de radio Onda Cero por 364 millones de euros. En seis meses, Planeta ha aumentado su
control hasta 33.5% y su objetivo anunciado es alcanzar 60% en un año.
El desembarco de Planeta en el negocio televisivo se ha visto como el paso fundamental hacia la
conformación de un nuevo grupo multimedia en España, líder en el sector editorial (Planeta, Destino, Seix Barral, Espasa,
entre otras), con medios audiovisuales y poder político (tiene el control del diario
La Razón). El objetivo sería
constituir una alternativacontrapeso al Grupo Prisa (Grupo Santillana, diario
El País, cadena radial SER y Canal Plus
TV, entre otras), confrontado con Aznar y el PP.
En la estrategia del nuevo grupo se inscribió la salida de Antena 3 al mercado bursátil español, en
octubre. Pese a los números rojos (la audiencia cayó 21% en el último año, y entre junio de 2000 y junio de 2003
las pérdidas representaron 24% de sus fondos), los inversionistas decidieron convertir a Antena 3 en la
primera televisora abierta que cotiza en bolsa.
Programa de ajustes
Para hacer rentable a la empresa, José Manuel Lara Bosh, presidente de Planeta, y Mauricio Carlotti,
nuevo consejero delegado en Antena 3, anunciaron una "reestructuración" que permitiría reducir los costos
de operación. De entrada, las nuevas producciones fueron canceladas.
Durante el verano, el programa de ajustes provocó las bajas de Ernesto Sáez de Buruaga, consejero y
ex director de los Servicios Informativos; de Jesús Hermida, director de Antena 3, y de Olga Viza, conductora
del informativo de mediodía, los tres con largas y prestigiadas carreras periodísticas.
Fue el principio. En septiembre, Antena 3 presentó a los trabajadores su "Expediente de Regulación
de Empleo" (ERE), una propuesta de recorte de 24% de los mil 600 empleos fijos, para un total de 390
plazas, donde la más afectada sería la plantilla de los informativos en la sede central de Madrid. Ofreció un pago
por despido de tres mil euros más indemnización de 30 días de salario por año trabajado, y estableció un
periodo de negociación hasta el 15 de octubre.
La nueva dirección explicó que los despidos se debían a la "necesidad de flexibilizar las contrataciones
y afrontar las pérdidas". Los nombres de los afectados serían proporcionados por la empresa, una vez que
se aprobaran las condiciones del ajuste.
Al ERE se añadían despidos de directivos y en filiales como Antena 3 Temática, además de no
renovaciones de contratos a empleados temporales, que elevaban el número a más de 600.
Los trabajadores descartaron que existiera alguna "causa económica, técnica, de organización o de
producción" que justificara la medida, e iniciaron movilizaciones. El 10 de septiembre más de 500 empleados
se manifestaron contra el ERE frente a la sede de Antena 3 TV, en Madrid. Siguieron paros parciales, protestas
con pancartas y pegatinas en algunos programas que se transmiten en vivo, demoras y cancelación de
emisiones del informativo Antena 3 Noticias.
Ante la inflexibilidad de la empresa, se programaron tres jornadas de huelga, en las que sólo se
emitió programación grabada series y películas, se suprimieron los avances de noticias y la duración de los
noticiarios se redujo a la mitad. El paro fue secundado por 60% de la plantilla y recibió el apoyo gremial desde
otros medios.
Según El Mundo, la crisis estaba irritando al gobierno de Aznar, que perdió cobertura en los
informativos cuando iniciaba su ofensiva contra los nacionalistas vascos, y espacios para su partido por las
campañas electorales en Madrid y
Barcelona.
El 22 de octubre, el conflicto adquirió su mayor resonancia: la policía desalojó a 400 trabajadores de
las instalaciones de la televisora, donde mantenían un "encierro" de 36 horas.
Tras estos hechos, las negociaciones quedaron rotas y la empresa entregó una propuesta definitiva al
Ministerio del Trabajo: 254 bajas, con 45 días de pago por año trabajado y seis mil euros. Ofrecía además una
"bolsa de empleo" a los afectados para gestionar contactos con otras empresas y hasta un seguro de vida, con
una prima de 48 mil euros en caso de fallecimiento, con vigencia de un año.
¿Causas profesionales?
El fallo del arbitraje gubernamental fue emitido el 7 de noviembre: se aprobó un paquete de 215
despidos. A cambio de evitar más movilizaciones y una huelga de duración indefinida, la empresa ofreció
indemnizaciones de hasta 15 mil euros por persona y pago de 35 días por año trabajado, que fue aceptada por el comité
de trabajadores.
Al día siguiente, a través de fax y de correo electrónico, camarógrafos, técnicos de sonido,
realizadores, redactores, reporteros, conductores, algunos administrativos y directivos recibían uno a uno la noticia de su
baja y de la disponibilidad de su liquidación en su cuenta bancaria.
Algunos se enteraron en la puerta de la empresa, donde les fue negado el acceso y sólo se les permitió
retirar sus pertenencias, si eran acompañados por agentes de seguridad.
"No merezco que me den una patada sin mirarme a la cara", declaró Rosa María Mateo (61 años),
conductora titular del informativo nocturno, con una trayectoria de 37 años en las pantallas, los últimos diez en Antena
3. Mateo ha sido un símbolo de la comunicación en España: fue la primera mujer presentadora de noticias, en
los años 70, y quien leyó en nombre del conjunto de los partidos políticos, a las puertas del Congreso, el
Manifiesto por la Libertad contra el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Otro controvertido caso es el del reportero Carlos Hernández (34 años), vinculado a Antena 3 desde
su fundación, para la que ha sido corresponsal en las guerras de Kosovo, Macedonia, Afganistán e Irak. "Nos
han tratado como delincuentes", dijo.
Denunció que ninguno ha podido conocer las causas de su baja por parte de la nueva dirección de
Informativos responsable de formular la lista, lo que mueve a todo tipo de suspicacias.
Hernández realizó una cobertura crítica en Irak, acudió como testigo ante la Audiencia Nacional en la
causa por crímenes de guerra presentada por familiares de José Couso el camarógrafo de Tele5 que murió en el
hotel Palestina de Bagdad, por los disparos de un tanque estadounidense, y participó en el movimiento contra
los despidos en la televisora.
"Sólo he pretendido que se reconociera nuestra dignidad. La empresa se ha equivocado al
humillarnos", declaró a El
País (16/XI/03). Dice no creer que los despidos se hayan apoyado en causas profesionales. "Sin
duda ha habido represalias. Han tratado de acabar con los periodistas de la plantilla que tratábamos de
mantener una cierta independencia".
La presidencia de Antena 3 sostiene que Hernández, como otros, estaban en la lista desde hace meses.
Con todo, al reportero le ha ido mejor que algunos de sus compañeros: 72 mil euros como indemnización.
Otros han tenido que irse por 30 mil y unos 285 trabajadores más no incluidos en el ERE se han ido en
condiciones aún menos favorables.
Lara y Carlotti creen que se ha hecho lo correcto: "Antena 3 ha sido hasta ahora la cadena de televisión
más improductiva e ineficiente de Europa. Sólo un medio que gana dinero tiene viabilidad y puede ser
independiente".
Consternados, periodistas y comunicadores de todos los medios están aprendiendo la lección: en las últimas semanas han reconocido que frente a las prioridades empresariales, no valen la antigüedad, el profesionalismo, la lealtad al medio y plantean la necesidad de fortalecer a las asociaciones de profesionales y trabajar con el Congreso en defensa de los derechos de comunicadores e informadores. Es un tema que en México no nos vendría nada mal comenzar a revisar.