El ciudadano Welles
Basada en el documental La batalla sobre el ciudadano
Kane, la película RKO 281. El ciudadano Kane. Su
verdadera historia, abre con una recreación de reportaje en torno a Orson Welles, quien capturó la atención con su
histórica transmisión radiofónica de
La guerra de los mundos, que causó una ola de pánico sin precedentes. En el reportaje
se incluyen fotografías y testimonios entremezclados con auténtico material de
stock en blanco y negro de la época. Particularmente llama la atención la secuencia filmada para revivir la célebre conferencia de prensa de Welles,
donde aclaró la circunstancia de la transmisión radiofónica y que está hecha con gran precisión, con Liev Schreiber (en
gran papel) encarnando al genio Welles de entonces 25 años.
Firmado por los estudios RKO y con licencia para filmar lo que le plazca a cualquier precio, Welles no encuentra
tema para su primer largometraje hasta que se topa con el magnate Randolf Hearst, dueño de un monopolio de empresas
que incluían una cadena de periódicos y radiodifusoras. Una breve batalla verbal le da pie para, a partir de ahí y
precisamente en la mansión de Hearst, iniciar la concepción argumental y consecuente realización titánica de uno de los más
grandes clásicos de la historia del cine.
La dramatización de los hechos es un complejo detrás de cámaras que juega con las propiedades técnicas
que caracterizan la cinta original de Welles, con un amplio uso de perspectivas forzadas, tomas con lentes angulares,
planos muy abiertos, disolvencias, prolongados y lentos movimientos de cámara, así como contrastados manejos de luz,
aquí acentuados por la dirección de arte, balance para la filmación en color.
Un acierto mayor del guión es poner a la palabra "Rosebud" como detonante dramático, haciendo un paralelo
con el tema de búsqueda de El ciudadano
Kane, aquí como elemento que devela los secretos más íntimos de Hearst
(Rosebud es como llamaba a los genitales de su mujer), y que permite el ulterior desarrollo de los acontecimientos para evitar
la exhibición de la cinta.
Es muy interesante todo el planteamiento de las amenazas de Hearst para boicotear a los estudios
cinematográficos, a los que pone en jaque recurriendo a un archivo secreto de fotografías que documentan los excesos en las
grandes bacanales de las estrellas de Hollywood. Una reunión con altos ejecutivos (que incluye a un ingenuo y desenfadado
Walt Disney) despeja dudas sobre el ejercicio duro del cuarto poder.
La debacle económica de Hearst demarcó otros derroteros que beneficiaron a
El ciudadano Kane, cosa de la que poco se ha sabido y esta película aclara en varios aspectos esenciales. Si bien el discurso de Welles a los ejecutivos
fílmicos ayudó en un sentido anímico, los infortunios del magnate sellaron las condiciones reales para el estreno comercial de
la película que no fue un éxito taquillero. La crítica cimentó las consideraciones "serias" a la película, que hoy es parte
del análisis base de los estudiantes de cine.
281 era el número asignado al rodaje de
El Ciudadano Kane, RKO la produjo (bajo su sello Mercury) y la
distribuyó, de ahí el título para la cinta de Ross, imposible de apreciarse cabalmente si no se ha visto la cinta de Welles. El
reparto es un lujo que debe destacarse e incluye a John Malkovich, Roy Scheider, Melanie Griffith, James Cromwell y
Liam Cunningham en el papel del cinefotógrafo Greg Tolland. Auténtico título de videoteca.
Raúl Criollo
RKO 281. El ciudadano Kane. Su verdadera
historia, video producido por Quality Films, México, 2000.
Los medios y sus cambios
Es imposible negar u omitir el peso de los medios de comunicación dentro de las sociedades actuales. Cada vez
son más los ejemplos de cómo sobre todo los medios electrónicos han tenido la capacidad de inducir a ciertos
sectores sociales hacia una conducta determinada. En el caso de México, tanto la radio como la televisión y la prensa escrita
se han tomado como indicadores de nuestro nivel democrático, aunque no necesariamente vayan de la mano; los
artículos o libros que presentan un análisis sobre el desarrollo que van registrando estos canales comunicativos con los
receptores aumentan a diario.
La tendencia es que en todas las democracias más o menos decentes la labor de los medios merece ser revisada
y cuestionada en términos de ética y objetividad. No hay que ir muy lejos, en nuestro país, casos como el suicidio de
Ramos Tercero o el espionaje a Vicente Fox son dos de los últimos sucesos que han puesto dentro del debate nacional la
labor de los medios. En este contexto, de manera oportuna aparece
Los medios en la política, que reúne artículos y ensayos
escritos por el director de la agencia Notimex, Jorge Medina Viedas (Culiacán, Sinaloa, 1945).
Uno a uno los textos que incluye este volumen nos permiten acercarnos a las reflexiones del autor en torno a este
tema. La ética, la responsabilidad, las relaciones con el Estado, el tan manoseado pero poco aplicado término de la
imparcialidad son sólo algunos de los conceptos que expone de manera clara el autor y que, invariablemente, nos llevan
a replantearnos la verdadera función de los medios y, quizá, de manera más específica la situación del periodismo,
aquella actividad que Gabriel García Márquez llamó "el mejor oficio del mundo". La información es poder; bajo esta premisa
la noticia ha llegado a un punto donde se maneja como un producto mercantil, en esta dirección apuntan los textos de
Medina Viedas.
El autor hace continuamente escalas en diversos ejemplos, el caso Watergate, la conspiración que se dio en
España entre los dueños de medios como los periódicos
ABC y El Mundo para evitar a toda costa la reelección de Felipe
González, el magnate William Randolph Hearst personaje que habría de inspirar al genio de Orson Welles para crear el
ciudadano Kane que inventó una guerra en Cuba en 1898 para obtener mayores ganancias, y dentro de los casos locales Medina Viedas retoma encuentros políticos, los asesinatos de Colosio, Ruiz Massieu o de Francisco Stanley. Esta revisión
de hechos está encaminada a mostrar la dimensión del poder que pueden ostentar los medios, y de cómo el escándalo
se ha convertido en el objetivo para llamar la atención de un público que cada vez se acostumbra más al
exacerbado amarillismo en la prensa y lo que el autor llama la "norteamericanización de nuestro periodismo".
Sin entrar al debate sobre si se deben reglamentar o no los medios, Jorge Medina Viedas se mantiene en favor de
la libertad de expresión dentro de la cual los medios deben actuar de manera responsable para realizar "un
periodismo de calidad profesional y moral por encima de las presiones del mercantilismo radical". En este sentido, Medina
Viedas habla de la relación de los medios con el gobierno y el papel del Estado frente a los medios públicos, para lo cual
retoma el caso de la agencia Notimex y nos presenta un esbozo de su historia, desde su creación en 1968 hasta la
actualidad con la cada vez menor injerencia gubernamental que ha llevado a la empresa a un crecimiento tanto de personal
e instalaciones como de confianza.
En Los medios en la
política no hay que esperar recomendaciones al Estado sobre una mejor política de medios,
por el contrario, Jorge Medina Viedas escribe y apela a que el replanteamiento y los ajustes necesarios para recuperar
una función social verdadera vengan desde los mismos medios y no de otra parte.
Héctor González Jordán
Jorge Medina Viedas, Los medios en la
política, México, Cal y arena, 2000, 283 pp.
Información: última utopía
Desde tiempos remotos, el pensamiento de Occidente ha expresado su preocupación y anhelo por hacer del
mundo una sola unidad, vencer las fronteras geográficas y mentales para configurar el escenario ideal donde han de
desplegarse determinadas acciones
económicopolíticas. Historia de la utopía
planetaria es un exhaustivo e ilustrador recuento
de todas esas propuestas, proyectos y delirios de integración, de construcción de un todo único surgidos a lo largo de
la historia que Armand Mattelart reúne y describe comenzando con el cristianismo, primera forma de acción y
pensamiento que creó vínculos entre diversas naciones, siguiendo con la ciudad modelo de Tomas Moro, el proyecto de cuerpo
europeo del abate Saint-Pierre, hasta llegar a la era de la tecnoglobalización con Internet, que para muchos viene a cumplir
los sueños de una república con centro en todas partes y su periferia en ningún lado.
Diversas lecturas pueden hacerse a este extenso ensayo de Mattelart: la Europa colonialista que empieza a
eregirse como la conductora de la historia; las revoluciones de independencia vistas como emplazamientos para repensar
el universo; Saint-Simon y su maqueta de la sociedad industrial, panacea contra la guerra; o un joven Marx visualizando
a una única clase social capaz de responder por los intereses de la humanidad entera, hasta concluir con
declaraciones como la del director de CNN, quien afirma que su emisora noticiosa ella sola contribuyó a la pacificación en Africa
y Sudamérica.
Asimismo, Historia de la utopía planetaria
es un libro abundante en citas que arroja luz sobre la acuñación y
evolución de conceptos como mundo, desarrollo, cultura, nación, integración, rastreando además las primeras nociones de
redes, globo, cosmopolitanismo, norteamericanización, Tercer Mundo... hasta llegar al lenguaje de los
mass media e incluso aquellos aportados por William Burroughs
como soft machine, entre otros.
Historia de la utopía
planetaria es también la historia de la ambición y la codicia totales. Es un recuento desde
las guerras de conquista y las cruzadas pasando por la república mercantil de Adam Smith, la Patria Grande de Simón
Bolívar, contrautopía a la ambiciosa América para los americanos de Monroe, hasta llegar a un mundo visto como
marquet place gracias a la información de consumo irrigada por los medios de comunicación.
Para los estudiosos de la comunicación,
Historia de la utopía planetaria resulta muy interesante, pues su
autor considera a la información como la última utopía, es decir, el sueño de la integración hecho realidad, mito
moderno basado en el despliegue de las redes inmateriales, la conquista espacial, el libre flujo de la información, los
microprocesadores, la informática, etcétera, que abrieron nociones como "aldea global" acuñada por McLuhan.
Martín Real
Armand Mattelart, Historia de la utopía
planetaria, España, Paidós, 2000, 446 pp.
Cuba en imágenes
Dice David Alan Harvey (primer fotorreportero en recorrer Vietnam después de la guerra) en el prólogo de su libro
Cuba: "La situación política ni me interesaba ni me desinteresaba. La experiencia me ha enseñado que la esencia y la
cultura de cualquier país se mantienen sin que la figura de los políticos les afecte". Y esto se refleja en sus imágenes de una
Cuba llena de vida cotidiana, alejada de las fotos de prensa que sólo muestran a un país en crisis, de huida de balseros, o
de manifestaciones masivas en apoyo al régimen de Fidel Castro.
Cuba (libro armado con 113 espléndidas imágenes) es un documento que refracta un buen trabajo fotográfico y
de edición. Las imágenes de Alan Harvey dan cuenta de la convivencia familiar una tarde de domingo; el tiempo de la
época de Batista atrapado en los autos de los años 50; la fiesta de la carne: el ambiente del carnaval; la vida en el campo;
las plazas de La Habana Vieja restauradas para el turismo; los bicitaxis cubanos; las juntas vecinales; las vistas del
famoso Malecón; instantáneas de la gente a merced del transporte público (los célebres "camellos"); el beisbol, la música,
el espíritu alegre y festivo de los cubanos; la práctica de la santería; la visita al médico; la demagogia del discurso oficial
a través de carteles de Fidel; las mujeres cubanas en bikini en las playas de la isla, la venta de sexo (dice Harvey que "Fidel ha acabado con el negocio del sexo en Cuba... lo ha erradicado de todas partes, menos en la playa"); el ambiente en
las aulas; la producción de puros; los jóvenes divirtiéndose; los barrios no turísticos sin mantenimiento y víctimas de
los apagones, son algunos de los temas que hablan de la cotidianidad de un país que pese a la adversidad, su gente
no renuncia al carácter festivo.
Al trabajo fotográfico de David Alan lo acompaña un ensayo sobre la historia de Cuba, una reflexión sobre su
situación actual a cargo de Elizabeth Newhouse, que complementa el registro gráfico del autor de
Cuba. Además, los pies de foto complementan la información de manera acertada.
Las fotografías son indiscutiblemente bellas, parecería, a simple vista, una visión muy aséptica de Cuba, pero el eje
del fotorreportaje es plasmar la vida cotidiana y dejar fuera el testimonio político, la denuncia. Y es correcto, porque
Cuba no es sólo la dictadura de Fidel que permea la vida de todos los cubanos, indiscutiblemente pero la microhistoria
de esa nación caribeña la hace la gente y su circunstancia y eso se percibe en las fotos de David Alan Harvey, quien ha
dicho que su interés "es mostrar la cultura de los países que visita, la humanidad de la gente".
Jaimeduardo García