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Foto: Wojtek Szabelski/EFE, 5/III/2006
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(Un cisne pasa junto a un grupo de periodistas y fotógrafos que rodea al primer ministro polaco, Kazimierz Marcinkiewicz, a su llegada a la ciudad de Torun, Polonia. Los dos cisnes hallados muertos en las aguas del río Vístula, a su paso por esta ciudad polaca, estaban contaminados con el virus de la gripe aviar, en lo que supone los primeros casos de esta enfermedad en Polonia. 5 de marzo 2006.)
No será un ave de la tempestad sino el aleteo del optimismo en que, como el fénix, el hombre una vez más resurgirá de las cenizas
de ésta y de cualquier otra epidemia. La condición es no repetir, una y otra vez, como loro, frases alarmistas y no planear con
la displicencia del buitre sino con la paciencia del águila y la inteligencia del búho. Hay que caminar con la majestuosidad del cisne.