Almendra Carrillo / Jacobo Zabludovsky
Que Barbieri y Ricardo acompañen a Carlos. Queremos la historia del soñador que siente inolvidable
el perfume de mujer de la que en cada beso le entregó el alma y que, en la media luz de amor, la quiere de vuelta cada noche. Que se desgarren las guitarras y duela el canto que recuerda la callecita
del barrio, al torero bravío y a las rubias mujeres de ojos de estepas o a las de aquellos ojos negros que cuando miran la vida nos ríe. Y aunque se tensen las cuerdas no oiremos el "adiós muchachos" porque ésa no va con los hombres que dejan memoria.
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Ilustración: Carreño |
¿Qué siente al ser nombrado Caballero de la Legión de Honor?
Es un gran honor, es una de las más grandes satisfacciones de mi vida. Jamás lo esperé. Mire, yo
empecé a leer novela francesa desde muy chico, desde que entré a la secundaria a los 13 años, leía por ejemplo
El conde de Montecristo y muchos de sus personajes son de la Legión de Honor. Luego lees
Los tres mosqueteros, novelas de Honorato de Balzac y que de repente o por sorpresa me llegue el aviso de que he sido
nombrado Caballero de la Legión de Honor como esos señores que yo había leído pues es de una enorme alegría.
Todo mundo sabe que esa orden la creó Napoleón Bonaparte en 1802, hace más de 200 años y es la más
alta condecoración que da el gobierno francés. La voy a llevar en la solapa de mi traje constantemente, además
de la medalla que no la voy a andar cargando, se vería un poco raro.
¿Por qué se la otorgaron?
Porque Francia es un país muy generoso, sólo así me lo explico, y lo digo en serio. Pienso que las cosas se
están haciendo al revés porque en vez de que yo, que he disfrutado tanto la cultura francesa las ciudades de
Francia, los vinos franceses, el arte, su comida, los museos, las calles; en vez de que yo premie a Francia que me ha
dado todo eso, agrega otro premio a los que ya me ha dado.
¿Qué le ha dado Francia al mundo?
Fundamentalmente nos ha dado una mejoría del nivel cultural del mundo en todos los sentidos, todas
las musas han estado en Francia pero podríamos destacar muy especialmente la lucha por los derechos
humanos. En 1789 Francia dio al mundo la declaración de los derechos humanos y en 1804 el mismo Napoleón
Bonaparte que dos años antes había creado la Legión de Honor nos da el Código Civil, que pasa a la historia como
Código de Napoleón y que influyó a todos los códigos civiles del mundo hasta la fecha. Los tres códigos civiles
que hemos tenido en México, incluso el vigente, están inspirados en el Código de Napoleón. Éste sacó de la
sacristía el registro de los nacimientos, de los matrimonios y de las muertes; sacó de los atrios los cementerios y
los convirtió en panteones civiles. Desde entonces nos casamos en la austeridad de un recinto oficial ante
un funcionario electo o designado por el pueblo, nuestros nacimientos son registrados en un libro que lleva
una autoridad no religiosa, los gobiernos del mundo (no todos) son gobiernos laicos; algunas personas creen
que cuando se habla de laicismo se habla de antirreligiosidad y es exactamente lo contrario porque el sentido
laico de las leyes es el absoluto respeto a todas las religiones y creo que esa vocación de laicidad de Francia es
un ejemplo para el mundo y quizá puede ser un contrapeso al fundamentalismo religioso, al terrorismo
religioso y por eso éste es otro de los motivos por lo que tenemos que darle las gracias a Francia. El presidente
Chirac tiene ahora una decisiva actitud para evitar que en las escuelas públicas haya actos de culto externo
religioso y aguantó. También tiene una estricta lucha contra los atentados antisemitas, contra personas,
sinagogas, centros culturales, educativos y sociales de judíos en Francia; adoptó una actitud enérgica contra eso y
así responde a una preocupación muy grande del mundo porque los actos de odio religioso que no se
controlan a tiempo crecen y lo que hoy puede ser una muerte dentro de poco puede ser una cifra de muertes como
lo vimos desgraciadamente hace poco tiempo.
Giscard D'Estaing, Miterrand, Chirac, ¿cuál de ellos?
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Foto: Ricardo Hernández |
Han sido presidentes que han aportado en cada época a Francia, por ejemplo Miterrand, no obstante de
ser socialista, tenía la visión de las obras magnas, de él es la idea de la gran biblioteca francesa, con el nació el
barrio de La Villette pero en distintas épocas hemos tenido un crecimiento especialmente de Paris bellísimo, es
otra cosa que le debemos aprender a Francia: la ciudad más bella del mundo. Cada vez que en París se hace
una nueva obra provoca polémica, la gente se interesa, discute, no adopta una actitud indiferente. Se hace
la pirámide de vidrio del arquitecto Pei en el patio del Museo de Louvre, es una discusión tremenda, se hace
el traslado del mercado de "Les halles central" a la cercanía del aeropuerto d'Orly y se construye el Museo
de Pompidou, se hace un arco cuadrado atrás del Arco del Triunfo y otra discusión.
Y a propósito, cómo ve esta ciudad, su barrio de la Merced, el Centro Histórico, las obras en el camellón
de Reforma. ¿Qué opina?
Yo creo que esta ciudad está mejorando constantemente; esta ciudad ha sido destruida dos veces en
su historia. Se fundó en 1325 por una tribu que venía del noroeste de México y encontró lo que sus
sacerdotes le habían augurado, un águila devorando una serpiente sobre un nopal, y ahí instalaron la ciudad. Se
supone que esa águila estaba en lo que hoy es Pino Suárez y Zócalo más o menos. En menos de 200 años se hizo
una ciudad bellísima, hay que leer a Bernal Díaz del Castillo, a Bernardino de Sahagún, para ver la riqueza de
los templos, el flujo de los canales, la vegetación en las orillas del lago, 200 años floreció. En 1519 llegan
los españoles, consuman la conquista en 1521 y destruyen la ciudad a tal grado que Cortés tiene que ir a
Coyoacán a vivir mientras se reconstruye parte de ella con las piedras de los viejos templos. Esa ciudad vuelve a
ser destruida en 1985, el 19 de septiembre a las 7 de la mañana, y ahora 20 años después estamos
reconstruyendo la ciudad.
El Centro Histórico, que es una joya mundial, se deshabitó en los últimos 50 años por diversas razones,
porque se fue la universidad al Pedregal, porque se fue el mercado de mayoreo a la central de abastos, porque se
fueron las oficinas públicas a otro lado, porque hubo un temblor, rentas congeladas, se descuidó y la gente se fue
del Centro. Entonces, la primera preocupación de los miembros de Consejo Consultivo del Centro Histórico ha
sido que el Centro se rehabite y eso no se puede lograr con un decreto. Necesitas planear, necesitas
financiamiento, necesitas que la habitación pueda ser pagada por los que van a vivir en el Centro, no a pasar el fin de semana.
¿Quiénes tienen preferencia para vivir en el Centro Histórico? Los que trabajan en el Centro, por ejemplo
los de la industria de la confección que están en la calle de Izazaga, San Jerónimo y 20 de Noviembre. Son
miles de personas porque esa industria requiere de mucha mano de obra y es una industria que en todas la
ciudades, está en el Centro porque no contamina, no hace ruido y porque las prendas se bajan a las tiendas que
están junto y no hay necesidad de transportarlas, lo mismo pasa en París. Las personas que trabajan ahí
actualmente tienen que tomar vehículos que tardan dos horas en llevarlos desde Aragón, Ciudad Nezahualcóyotl, y
luego tienen que regresar, es horrible porque son cuatro horas que pierden y que pueden estar con su familia,
pueden leer, pueden no hacer nada. Entonces, lo que nosotros queremos es que la gente que trabaja en los
bancos, los profesores, los que tienen su tienda en la Merced, todos ellos vivan ahí para que puedan ir caminando a
sus trabajos, van a alivianar los transportes, no se van a llenar tanto, van a aprovechar el tiempo y si viven ahí
van a regresar los cafés de chinos, va a regresar el billar, van a reabrirse cantinas, si alguien tiene la idea de que
son lugares para emborracharse están equivocados porque son centros a los que los señores bajan porque
las viviendas son tan chicas que a veces los niños están haciendo la tarea y otros no saben dónde meterse,
entonces bajan a jugar un dominó, a platicar con los amigos, entonces eso se vuelve abrir y la gente recupera su
tiempo. Por lo pronto se han hecho obras que mucha gente no ve, que son subterráneas: el drenaje que tenía más
de 100 años, tenía muchas fugas; el agua potable se sustituyó, también tenía más de 100 años; los cables que
iban de un poste a otro del teléfono y la luz ahora son subterráneos, eso cuesta mucho dinero, todo el adoquín
se sustituyó. Se sustituyó lo que se llama el mueble urbano, el poste de la luz, el bote de basura, se
están sustituyendo los puestos de los voceadores de periódicos, había calles donde en una sola cuadra había
tres puestos y no se podían quitar. Se habló con los voceadores y ya se hizo una cosa más racional; se
han reconstruido los viejos edificios más valiosos; la UNAM, por medio de la Fundación UNAM, ha reconstruido
los viejos edificios, por ejemplo el que ahora se llama el edificio de la Autonomía Universitaria Licenciado
Verdad, la Escuela de Economía en la calle de Cuba, la escuelas de Ingeniería en Tacuba, la de Medicina en
Santo Domingo se han rescatado.
¿Y esta percepción de la privatización de la que se habla del Centro Histórico?
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Foto: La Ciudad de México. Centro Histórico |
No, no se está privatizando porque ya era privada. Esos edificios que se han comprado y vendido se han
hecho entre particulares, o eran de bancos o eran de tiendas, por ejemplo la Casa Nieto en avenida Juárez.
Entonces, dónde está la privatización. Lo que hizo el gobierno del Distrito Federal fue estimular la inversión
mediante algunas facilidades de tipo fiscal. Se están construyendo edificios de cuatro o cinco pisos que no
necesitan elevador, que los hace más caros, incluso su mantenimiento. La vivienda es de clase media, de la gente
que trabaja ahí.
¿Los ambulantes que están en la calle de Moneda?
Los ambulantes que están en una de las calles más valiosas de historia y leyenda de América porque ahí
se construyó la primera universidad, la primera casa de moneda, el primer arzobispado. Ahí estaba el gran
teocalli, es un costado del palacio de los virreyes y está la cantina más antigua de México.
¿Cuál?
La del Nivel El asunto de los ambulantes es un problema económico y social, son personas que
necesitan vivir y se dedican al comercio, a una actividad lícita, y no tienen dónde ejercer y eso no está correcto y las
causas de esas personas son problemas que hay que atender con prudencia, con comprensión de sus
intenciones, entonces no hay que echarles la policía para quitarlos pero se están construyendo plazas y mercados para
que estas personas vayan pasando a lugares adecuados. El repoblamiento del Centro Histórico también va a
ir desplazando a los ambulantes porque cuando tú te instalas en un departamento en la calle de Moneda, empiezas a presionar para que tu banqueta esté limpia, para que no esté ocupada. Cuando están
desocupados los departamentos, pues se instalan los ambulantes y nadie reclama.
Hay que repoblar el Centro. Mira, cuando yo iba en la secundaria número uno en la calle de Regina 111,
la ciudad de México tenía un millón y medio de habitantes y la escuela en tres turnos tenía dos mil alumnos.
Hoy la ciudad tiene 20 millones y esa escuela ahora tiene 600 alumnos. ¿Qué significa? Que las familias se
fueron y la triste realidad es que la escuela sigue ahí, los salones, los pizarrones, los laboratorios de
encuadernación y carpintería y lo que puede servir para 2000 lo aprovechan 600 nada más. Esa es muestra de la necesidad
de repoblar.
¿Qué diferencia hay entre la televisión de antes con la de ahora?
Yo creo que los mayores cambios los ha dado la técnica. Cuando la televisión empezó hace 50 años no
existía el videotape, los noticieros los filmábamos en película de 16 milímetros y tenía que ser revelada, sin sonido
y el más grande instrumento de comunicación mundial que es el satélite surgió después. La herramienta que
usa toda la gente que está en la televisión se ha transformado de una manera radical. Cuando el hombre llegó
a la Luna fue una gran hazaña científica, pero fueron dos hazañas científicas paralelas, una fue que el
hombre llegó a la Luna y la otra es que lo vimos y eso transforma todo, el periodismo, la política, que puedes llegar
al mundo en una transmisión simultánea, no es lo mismo con el periódico que uno lo lee a las 10, otro a las
11 y otro en la noche. Esto todo el mundo lo ve al mismo tiempo y es una transformación fabulosa.
¿Y el periodismo se ha transformado también?
No, mira, el periodismo no se ha transformado desde que un hombre, de acuerdo con la traducción
de Cipriano de Valera, en sólo 732 palabras narró la creación del mundo, ¿no se te hace una capacidad de síntesis?
Creo que el periodista de televisión que siente que es él el importante se equivoca, y se expone a caer
como zapote de un árbol, lo importante es el medio. Nada hay más fácil que sustituir al conductor de un
noticiero de televisión.
¿Y usted lo tenía claro cuando estuvo en la televisión?
Sí. Siempre lo tuve muy claro. Yo llegué al noticiero más visto de la TV en México y me mantuve ahí casi
30 años, yo no caí del cielo. Yo entré a trabajar a un periódico y a una estación de radio y fui subiendo escalón
por escalón y cuando subes lentamente no te da el vértigo de altura, se va uno acostumbrando a la altura y eso
me pasó a mí.
¿Qué opina de programas como
Big Brother?
Son excesos lamentables pero explicables. Se nos olvida también que hace 40 años hubo un programa,
Sube Pelayo, sube, y fue muy criticado porque se humillaba a los concursantes, que se les hacía realizar
algunas conductas indignas para ganar un premio y se criticaba algunas telenovelas que eran demasiado
lascivas, eróticas y hasta pornográficas, y se criticaba algunos lenguajes de algunos conductores y siempre ha sido así.
¿Usted ve televisión?
Veo poca televisión, casi nada de abierta, veo el National Geographic, veo el Discovery Channel y veo
películas de largometraje en cable y veo programas de médicos que hacen autopsias y eso me gusta mucho y
programas como West Wing.
¿Cuando piensa en la televisión no siente una milonga sentimental?
No.
¿Fue duro?
Sí, fue duro, pero ya no.
¿No cree que el duopolio televisivo debería terminar?
Sí, sí creo. Estoy notando una inquietud en diferentes medios y en diferentes esferas del poder y no el
político, para adecuar la televisión a una nueva realidad mexicana. Y espero que de la polémica surja una fórmula
que nos satisfaga a todos.
¿Cómo ve los medios públicos, cómo ve al Canal Once y al 22?
Se refleja su pobreza. Lástima, porque hay gente muy talentosa pero no tienen elementos para
competir aumentando su auditorio.
Cuando usted salió de Televisa pensamos que se retiraría, pero no, se fue a la
radio...
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Foto: Ricardo Hernández |
Mira, yo soy periodista. Llevo más de 60 años de ejercer mi oficio ininterrumpidamente y cuando salí
de Televisa, porque renuncié voluntariamente, no me veo arrastrando un carrito en el súper, yendo todas las
tardes al cine. Entonces yo seguí en lo mío, ejerciendo mi oficio y se puede ejercer en el radio, en la prensa
escrita, en el cine, con una cámara fotográfica y yo volví al radio, donde empecé. El radio me gusta mucho, es el
mejor medio para un periodista porque tiene cualidades únicas. En la televisión, tú, periodista, eres un agregado
a lo fundamental que es la imagen, cuando un avión se estrella contra una de las dos Torres Gemelas la
gente empieza a ver eso y el segundo avión se estrella ante la mirada de millones de personas que lo están viendo
en el momento en que pasa, dónde está el conductor o periodista, no era necesario porque los que ya estaban ahí narrando estaban al mismo tiempo que tú en tu casa y ellos no salían del "Oh my god... Oh my god" y
para eso tú también lo podías decir. Y no salieron de eso, la imagen lo decía todo pero los que estaban
narrando por radio tenían que tomar el sonido de las sirenas de los bomberos, los sonidos de las caídas de los
edificios, de los gritos, de las pisadas de los que corrían, y narrar a qué olía, cómo caían los que se suicidaban, a qué distancia estaban, de qué color era el humo, en qué piso se había estrellado el avión. Tenían que
narrar para que el que estaba oyendo por radio supiera lo que pasaba y eso con un solo elemento: "la palabra".
Tal como lo hizo usted en el 85.
Sí, sólo la palabra. El periodista en la radio sólo tiene la palabra y caray, la palabra es todo.
¿A quién admira como periodista?
Tengo por costumbre no opinar de nadie, ni bien ni mal. No opino porque si nomás opino bien cuando
digo de ese no opino entonces es que opino mal.
¿Qué revistas lee?
Leo de todo, pero a mí me gusta el
New York Review of Books.
etcétera lo espero con un gran interés,
leo el New Yorker, leo revistas españolas, algunas vienen encartadas en los periódicos y son muy buenas. Leo
el New York Times, el Financial
Times y leo libros.
¿Por qué espera con interés la revista
etcétera?
Porque es la única especializada en el estudio serio de los medios de comunicación en México y a veces
fuera de México. Es, como dijo el poeta, fiel a su espejo diario. Es confiable, aunque a veces lo que dice no te gusta.
¿Por qué no escribe en un diario?
Escribí hace muchos años. En el
Novedades, en el Redondel, con seudónimo en otros periódicos,
escribí durante ocho o diez años en la revista
Siempre! pero ahora no escribo porque el trabajo de radio me
llena mucho. Lo que tengo que decir lo digo en radio y todos los días, y estoy solo, excepto dos
colaboradores, compañeros míos que son Enrique Galván Ochoa y Alfredo Domínguez Muro.
¿Alguno de sus errores profesionales más memorables?
Pues parece mentira pero los voy olvidando, la memoria es una facultad que tiene muchas defensas que
te hace olvidar las cosas que no quieres recordar.
Se dice que si hay una disminución en los gastos de los partidos políticos en los medios afecta la
democracia, ¿usted qué opina?
Yo creo que debe estudiarse ese tema cuidadosamente. Es muy delicado ese tema porque una
precipitación o una decisión imprudente puede afectar el desarrollo democrático de México, porque los medios,
especialmente la televisión son instrumento de gobierno aquí y en China. No se puede gobernar en contra de la
televisión y si no pregúntenle a Hugo Chávez de Venezuela; la televisión lo quitó y lo volvió a poner a los tres días.
¿Y el fenómeno de Berlusconi?
Este hombre rico, dueño de medios se metió a la política; habría que estudiar eso en el ámbito de Italia
porque hay fenómenos que no se pueden trasplantar ni en el tiempo ni en el espacio.
¿México no tendrá un Berlusconi?
Puede darse pero no lo veo de inmediato.
¿Qué es la objetividad?
La objetividad es un valor subjetivo. ¿Viste una película que se llama
Rashomon, película japonesa? En esta película tres hombres de buena fe ven determinado acontecimiento y lo narran exactamente de manera
distinta y son objetivos y son de buena fe. Ahora dime una cosa sobre la objetividad, en México se publican cada
mañana 20 o 25 diarios, todos tienen la misma información excepto alguna exclusiva que de vez en cuando tienen.
Todos tienen la misma información, la información de cable, de sus corresponsales, los boletines de prensa,
todos tienen la misma información. ¿Por qué hay 20 planas distintas? Porque hay un señor que decide.
¿Qué es la fama?
A veces un estorbo y a veces una ayuda para que te den mesa en un restaurante.
¿Cuál ha sido su mejor nota?
Dos: una trágica y una agradable. La agradable, la llegada del hombre a la Luna, no obstante que ya
lo esperábamos el momento en que se divide la historia de millones de años de la humanidad, es una
emoción única narrarlo y la otra, trágica, es el temblor de México.
¿Cuál es la entrevista que más le ha gustado hacer a un político?
Fidel Castro. Por el personaje.
¿A quién le falta entrevistar?
A ti.
No, licenciado, ya en
serio.
No, ponlo así.
Usted dijo que Picasso...
Sí, no me recibió.
¿Por qué?
Nunca se lo pude preguntar. Mira, cada entrevistado es un enigma y es un desafío profesional así es que
¿Ya no hay nadie que le interese?
No, el problema es que me interesa entrevistar a mucha gente por pura curiosidad y por eso no quiero
escoger a uno.
¿De los recientes presidentes de México, a quién admira?
(Se queda pensando). A López Mateos... Para mí es actual.
¿Qué prefiere: una tarde de toros con Manolete o un tango con Gardel?
(Ríe) A Gardel nunca lo vi, murió como todo mundo sabe el 24 de junio de 1935 a las cinco de la tarde.
Vi a Manolete, el torero más impresionante que he visto en mi vida. Me gusta la ópera, escuchar la sinfónica,
ver una buena zarzuela, sobre todo si es del género chico me gusta mucho, ir al teatro, ver una buena
película, juntarme con amigos.
¿Tiene muchos amigos?
No, tengo muy pocos.
¿La vida es un tango?
(Ríe) En cierta forma sí hay tango para todo.
¿La nostalgia?
Sí, nostalgia de mi barrio, de mi calle, de mi escuela, de mi sopa de fideo. Recorro esas calles, camino
como tres veces a la semana en el Centro. Me preguntaron el otro día si yo conocía calle por calle el Centro y dije
no, conozco casa por casa.
¿Libro de cabecera?
El Quijote, sin duda.
¿Lo consulta?
No lo consulto, lo abro en cualquier página, lo tengo siempre sobre mi buró y a veces busco algo en
especial, por ejemplo el otro día busqué una frase que me gusta mucho que es muy sencilla. La frase son cinco o
seis palabras, el Quijote le dice a Sancho: "Sancho, aún hay sol en las bardas". Hermosura, hay sol, hay
esperanza, y entonces me dediqué a buscarla y la encontré en el capítulo tercero de la segunda parte.
Usted es muy optimista, nunca tiene ese tono fatalista, aunque le gusten los tangos y la faena, es un
hombre positivo. Le pregunto del Centro Histórico y dice "ahí va bien", le pregunto de México y dice "Ahí va"...
Sí, y claro que ahí va. No hay que generalizar con que el mexicano es muy fatalista. México es un gran
país y vamos adelante y progresando y vamos fortaleciéndonos y tenemos grandes carencias, contrastes.
¿Dónde va a estar cuando se retire: con las campanas de la Catedral o las de la Puerta del Sol?
Cuando yo me retire cuatro personas me van a llevar a mi retiro, cargando.