Antulio Sánchez
Lanzada como la herramienta que revolucionaría la educación básica en el país, desde el inicio se calificó
como un verdadero parteaguas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En medio de bombos y platillos el presidente
Fox inauguró oficialmente en el ciclo escolar 2004-2005 el programa Enciclomedia (EC). Sin embargo, desde el
principio ese proyecto ha sido cuestionado debido a los millonarios recursos que demanda su puesta en marcha y por
las contradicciones en que se ha desenvuelto.
EC es, según la definición de las propias autoridades que la impulsan, un proyecto educativo-pedagógico
que vincula libros "digitalizados" de educación básica con distintos recursos como la enciclopedia Encarta,
materiales multimedia, artículos especializados y sitios de Internet, que, hasta ahora, pocas escuelas han utilizado. Para
usarse en los salones de clase EC requiere de una costosa infraestructura que ha sido motivo de polémica centrada en
los costos, particularmente el de los pizarrones electrónicos, que si bien es importante no es lo único que debe
interesar al abordar el papel de dicho recurso multimedia.
Piloto extraviado
EC es resultado de un convenio entre Conacyt, IPN, ITAM, Universidad Pedagógica Nacional y Microsoft,
aunque en realidad se originó de una tesis de licenciatura del ingeniero Eliseo Rodríguez, quien creó el Sistema
de Administración de Recursos Conceptuales y de Referencia Automática Difusa (SARCRAD) o
EC.1
El proyecto inició en 2003 con la construcción de la primera versión de EC y la edición de 21 materiales de
quinto y sexto grados de primaria, que son los que cubre el programa. A partir del ciclo escolar 2004-2005 se equiparon
22 mil aulas abarcando a 643 mil alumnos,
aproximadamente.2 A pesar de las taxativas impuestas el año pasado por
el Legislativo, EC continúa "robándole" dinero a otros proyectos y al concluir este año cubrirá 70 mil aulas, para
2006 aumentarán a más de 165 mil. De esa manera el próximo año se espera que todas las aulas del país en los dos
últimos años de educación primaria cuenten con 170 mil pizarrones
interactivos.3
Sin embargo, a lo largo del surgimiento y desarrollo de EC encontramos confusiones y contradicciones, pues desde su fase de preparación se destacó la ausencia de claridad y comenzó a empedrarse un camino
con yerros y mucha propaganda. Se dice, por ejemplo, en el mismo portal de EC, que el proyecto germinó en
cinco escuelas del Distrito Federal, que ellas fueron el laboratorio para posteriormente entrar, en 2003, a una fase
piloto que cubrió mil 123 escuelas a lo largo de la república.
El problema es que esa fase piloto parece que fue demasiado extensa, como lo dejan ver sus mismos
operadores. En octubre de 2004 tuvimos una charla con Felipe Bracho, coordinador de informática educativa del
Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE), en la que comentó que ya se estaban equipando 20
mil aulas en todo el país y para él, aunque sin mucha convicción, eso se podría considerar algo más que una fase
piloto. Un poco antes, en agosto de 2004, el subsecretario de Educación Básica y Normal, Lorenzo Gómez Morín,
había invitado a varios interesados a una presentación sobre el funcionamiento de EC, donde les comentó que el
programa piloto alcanzaba 40 mil aulas a lo largo del país. Incluso, ante el cuestionamiento de por qué tantos salones,
él respondió que no había por qué preocuparse, que todo marchaba "viento en
popa".4 La magnitud de la prueba
piloto evidencia la confusión de lo que es un diseño de una prueba de ese tipo, por lo que no es de extrañar que a lo
largo del desarrollo del proyecto mismo se hayan presentado tantas contradicciones.
En este caso una prueba piloto debe ser un mapa para medir cuantitativa y cualitativamente el desempeño de
EC, para contrastar el aprovechamiento y rendimiento escolar de los alumnos, para poner a prueba el marco teórico y
la metodología, para evaluar si el proyecto puede ser una alternativa a la educación convencional y saber cuáles
son específicamente las virtudes del nuevo proceso de enseñanza-aprendizaje, etcétera. Hasta el momento no se
sabe nada de esto, o al menos se sabe que no existe, porque por la manera de ubicar al programa parece que éste
camina de la mano de la improvisación. Los argumentos de que EC es un éxito porque los "niños se entretienen", como
dice el secretario de Educación Pública, no son de alguna manera justificaciones pedagógicas.
Inversión y frenos
El principal escollo que ha enfrentado EC son los montos requeridos para su puesta en marcha. Se sabe que antes
de ser lanzada se necesitaron dos años de trabajo, para su conformación se requirieron 80 millones de
pesos.5 Se estima que al concluir el proyecto, el año próximo, la inversión total en el mismo supere los mil 600 millones de dólares.
Por esa cuantiosa inversión que está detrás y que implica la compra de miles de sistemas (computadoras
personales, no-breaks o fuentes de poder ininterrumpidas, muebles, pizarrones electrónicos no reflejantes,
videoproyectores...), y por ser la adquisición más importante de la presente administración en materia de infraestructura tecnológica,
se esperaba que el proceso de licitación fuera transparente. Pero no existió tal cuidado.
En 2004 se licitaron más de 20 mil de estos equipos y el proceso se desenvolvió en medio de acusaciones a
la SEP por favoritismos, incluso a pesar de que fue supervisado por Transparencia Internacional capítulo México.
El otrora oficial mayor de esa secretaría, Francisco R. Medellín, fue acusado de irregularidades cometidas en
dicha licitación. De acuerdo con
Milenio (6/IX/04), tres de esas empresas (Theos, Ted Tecnología Editorial e
Integradores de Tecnología, filial del grupo Mainbit), eran las consentidas de la SEP, siempre salían favorecidas en sus
procesos de licitación, mientras que otras eran sacadas de la jugada de manera poco
clara.6 Cierto o no, la realidad es que había aspectos que hacían cuestionable la licitación.
El favoritismo iba más allá de estas empresas. Como muestra de lo sesgada que estuvo la licitación están
los candados establecidos para que únicamente pudieran aspirar empresas que comprobaran ser asociados
certificados de Microsoft y tener, curiosamente, una experiencia previa en el equipamiento de al menos 100 centros de
educación y cultura, cuestión que reunían las tres referidas
empresas.7
Esta situación tendría otro de sus capítulos más lamentables cuando la discusión por el presupuesto, en el
último trimestre del año pasado, se tornó una auténtica batalla entre algunas fracciones parlamentarias y el Ejecutivo.
La mayoría de legisladores del PRI, PRD, PT y PVEM decidieron cancelar los recursos solicitados por el Ejecutivo
para EC, que ascendían a dos mil 100 millones de pesos, optaron por reasignar ese presupuesto al fortalecimiento de
la infraestructura de las escuelas públicas. Convertido el presupuesto en una arena y la EC en el capricho favorito
de Fox, éste se empecinó
8 y continuó firme en su empeño por darle el presupuesto, y lo logró desviando recursos
de otros programas.
Poco después el Legislativo acusó a Fox de desviar más de mil 740 millones de pesos destinados a
programas sociales para respaldar económicamente a
EC.9 La misma secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez
Mota, reconoció esos desvíos, que afectaron al programa Oportunidades por mil 700
millones.10
Lo llamativo de este proceso es que varios legisladores, apelando a un rancio patrioterismo, llegaron a indicar
que era inaceptable que en un país con grandes desigualdades, profundas carencias, donde hay todavía escuelas sin
techo y paredes y con niños en situación miserable, se pensara en instalar computadoras y pizarrones electrónicos en
los salones de clase. Esta idea equivaldría a pensar que el IMSS debe dejar de construir clínicas especializadas
porque todavía no es capaz de satisfacer la demanda de insulina de los enfermos de diabetes.
En esta discusión los intereses políticos fueron los únicos que pesaron al momento de abordar los
asuntos relacionados con EC, en el jaloneo por reformular el presupuesto los legisladores no se molestaron en
reflexionar sobre el papel de las nuevas tecnologías en el campo educativo, sólo se interesaron por poner el acento en
su enfrentamiento con el Ejecutivo, incluso aunque la inmensa mayoría, incluyendo a quienes integran la Comisión
de Educación, nunca se hubiera parado en un aula para conocer el funcionamiento de EC.
Un recorrido virtual
En la mencionada plática con Felipe Bracho Carpizo, nos mostró parte del contenido del libro de quinto año
de primaria, específicamente la lección ocho que es la más usada por las autoridades de la SEP y por él mismo
para efectuar sus demostraciones. La lección aborda la cultura maya y Bracho mostró la facilidad de navegación por
los contenidos, la vinculación de los mismos con una base de datos multimedia para ingresar a una audioteca y
conocer la música del estado de Chiapas, zona importante de la civilización maya, una galería de videos para mostrar diferentes zonas arqueológicas y textos relacionados con las diferentes temáticas abordadas en dicha lección.
En noviembre de 2004 asistimos, invitados por Rubén Altamirano, profesor y asesor académico en el
programa EC en el ILCE, a la escuela primaria Manuel Gallardo Zamora, ubicada en la colonia Pedregal de las Águilas
en Tlalpan, donde se aplica el programa EC. De esa visita pudimos rescatar la motivación y el entusiasmo de los
niños por participar en la clase, pero también que lo importante de EC está en relacionar textos con bases de datos y
en ofrecer una educación multisensorial. Los libros de texto se convierten en una colección de recursos
multimedia entrelazados para que los infantes puedan establecer relaciones cognitivas entre contenidos y textos y
aprender determinados conceptos y conocimientos, además los libros de texto se vinculan entre sí para conformar un
acervo integrado, de suerte que el alumno que estudia los mayas puede explorar, a través de vínculos o enlaces, lo
que contienen los demás libros tanto del mismo grado como del superior sobre dicho tema. Sin embargo, el problema
no está en el funcionamiento y diseño de la EC como tal, sino en los contenidos de la misma y en los materiales en
que se apoya.