La caja de cristal
Aunque también preocupante, un signo menos visible de la descomposición política fue la alusión
presidencial de una "contraloría ciudadana", a la que atribuyó la divulgación de los videos y a la que consideró
como expresión de la democracia. Incluso, el Ejecutivo no se consideró el principal responsable de que haya un
país donde la ley se aplique, tal distingo y obligación le corresponde a otros, según sus palabras: "la prensa es
el principal enemigo de la corrupción política".
Más allá de su conocida actitud reverencial hacia los medios electrónicos, en esta ocasión Vicente Fox
los consideró como "una caja de cristal donde todo se oye, todo se escucha, todo se lee" y por ello aseguró
que "ahora ciudadanos y periodistas son fiscales del poder". Al festejar los escándalos políticos, el Presidente
no acentuó en el necesario fort alecimiento del sistema de procuración de justicia y, en general, de las
instituciones que comprenden la solidez de la democracia; esa es su responsabilidad. En ese contexto sería deseable
una definición presidencial sobre el significado que tiene para el país el hecho de que la disputa entre grupos
de interés ocurra fuera de las normas, las leyes y las instituciones. También sería deseable que explicara por
qué es expresión de la democracia una caja de cristal que, además, opera sin leyes.
En cambio, Fox reconoció y aplaudió que el tribunal mediático esté por encima de esas instituciones y
junto con ello se sumó a las resoluciones del tribunal de los medios. Incluso cuando fue certero en traducir la
situación del país con una iniciativa de reforma electoral, su propuesta no incluyó la reducción del gasto de los
partidos políticos en los medios de comunicación. Durante las elecciones federales de 2000, esa "caja de cristal", o
sea los medios electrónicos obtuvieron un total aproximado de mil 276 millones 30 mil 857 pesos.
etcétera