Este 11 de septiembre se cumple un año de los atentados que sufrieron las ciudades de Nueva York y Washington. Como el lector recordará, en los meses siguientes a ese lamentable acontecimiento, etcétera publicó diversos análisis sobre el comportamiento de los medios, de Estados Unidos y de México, en torno a la cobertura que se le dio tanto a la tragedia como al flujo de información en los días y semanas posteriores.
A un año de esos sucesos, las hipótesis, investigaciones y comentarios respecto de ellos siguen reproduciéndose en los medios de comunicación. Al respecto, Iván de la Torre hace un recuento de una de las vertientes por la cual se han encauzado esas exploraciones.
Crónica de un atentado anunciado
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Fotos: Newsweek |
Mil veces contada pero nunca confirmada, la historia dice que Roosevelt conocía los planes japoneses de
bombardear Pearl Harbor. Los rumores sobre el buen Roosevelt sobrevuelan ahora a Bush hijo: ¿sabía el Presidente de
los atentados y dejó que sucedieran para armar su juego a gusto y placer?
Una maciza e inmensa pista de papel dice que sí, que sabía.
A continuación, las pruebas:
a) Tom Kennedy, miembro del equipo de búsqueda y rescate de la Oficina Federal de Emergencias, habló
por la CBS diciendo que su grupo había sido enviado a Nueva York... el día anterior al desastre: "Llegamos el lunes
por la noche (10 de septiembre) y entramos en acción el martes por la mañana (11 de septiembre)".
b) El 15 de septiembre el presidente ruso Vladimir Putin confirmó que había avisado a Washington "del
modo más terminante posible" que eran inminentes los ataques terroristas contra edificios del gobierno. Los
servicios rusos notificaron a la CIA, un mes y medio antes, que una veintena de pilotos árabes se entrenaban como
pilotos suicidas.
c) El 7 de diciembre el diario alemán
Die Welt afirmó que por lo menos desde 1997 la CIA y el FBI conocían el
plan de Bin Laden de secuestrar y utilizar aviones comerciales como proyectil contra blancos civiles de EU. Una
semana después, el Frankfurter Allgemeine
Zeitung publicó que en junio de 2001 el servicio de inteligencia germano
había advertido a la CIA y a Israel que terroristas de Medio Oriente "proyectan secuestrar aviones comerciales para
usarlos como armas contra símbolos importantes de la cultura estadounidense e israelí".
d) El 18 de septiembre, la BBC de Londres reprodujo declaraciones del ex ministro de Relaciones Exteriores
de Pakistán. Este dijo que los representantes estadounidenses se lo habían adelantado a mediados de julio: si
Kabul no entregaba a Bin Laden, Washington lanzaría una operación militar para capturarlo, derrocar al gobierno
talibán y reemplazarlo por una coalición. La operación daría comienzo a mediados de octubre, antes de que cayeran
las primeras nieves en Afganistán.
Las noticias llegan de todo el mundo y acumulan preguntas con respuestas que nadie quiere dar: ¿por qué
Bush sigue creciendo en las encuestas? ¿Dónde están los responsables de controlar al gabinete presidencial? ¿Qué
sucede con los bombardeos en Afganistán? ¿Por qué nadie dice nada? ¿Acaso (censurado) (censurado) (censurado)?
Esa es una respuesta. Por el momento la única y, tal vez, la definitiva.
En vivo y en directo: Gran Hermano
"El poder de la prensa es primordial establece la agenda de discusión pública. Es un avasallador poder
político que no puede ser controlado por ninguna ley. Determina lo que la gente habla y piensa con una autoridad
reservada en algunas partes del mundo sólo a los tiranos, sumos sacerdotes y mandarines."
Theodore White, The Making of the
President, New York, 1973.
"La manipulación de los medios de comunicación se inició oficialmente cuando el Pentágono abrió la Oficina
de Influencia Estratégica, inmediatamente después de los ataques del 11 de septiembre. La función
explícitamente orwelliana de esta oficina es la de diseminar información engañosa con el fin de hacerle un lavado de cerebro a
la prensa internacional e influenciar la opinión pública y los dirigentes políticos, tanto en los países amigos como en los poco amistosos."
Ignacio Ramonet, Le Monde
Diplomatique, marzo, 2002.
Desde Vietnam donde el Pentágono entendió que las imágenes de aviones caídos y soldados muertos
contribuyeron a la derrota de Estados Unidos la información está en manos del alto mando estadounidense, no de los medios.
El atentado del 11 de septiembre funcionó como una simple confirmación de miedos: las noticias pasan un
filtro y entonces aparecen suficientemente maquilladas como para no asustar al televidente medio y enfriar su
entusiasmo, parte de una guerra invisible donde se prometen imágenes "en vivo y en directo" que nunca aparecen.
Por eso el 11 de septiembre no hubo estimaciones concretas de pérdidas ni visiones de cadáveres, y sí una
rotación constante de políticos y desfiles suplantando a las víctimas.
El síndrome del no preguntes:
una cuestión de fe
"Ahora, las estrategias comunicativas del buque insignia CNN y toda la escuadrilla audiovisual que le sigue
ha optado por una visión soft de la tragedia que Estados Unidos ha vivido. Porque una cosa es la realidad y otra
muy distinta su representación mediática."
Román Gubern.
Título uno: viaje al corazón de las tinieblas. Título dos: de la proliferación de doctores Strangelove en la
política estadounidense. Y tres y cuatro y cinco y seis: como predije el desastre pero nadie me escucho; escuchen la voz
del Gran Dios condenando a los impuros; de como todos los hombres del Presidente... etcétera.
Elija y gane
En realidad, el título no importa. La imagen y la fecha sí: 11 de septiembre y Bush en todos los
noticieros, caminando rápidamente para decidir qué hacer y qué no hacer y cuántas bombas necesitamos para borrarlos
del mapa y cosas así.
Llenando el espacio entre cada nuevo/viejo discurso presidencial, personajes secundarios que quieren,
inútilmente, robar cámara: un líder derechista advirtiendo del atentado como castigo divino; Tom Clancy mostrando el
tanque que guarda en el jardín; un anciano que intenta atropellar a una árabe embarazada porque "destruyeron mi
país" y muchos, muchos desconocidos que alzan banderas y niños a un solo grito: "Do it, President, do it"
("Hágalo, Presidente, hágalo").
Nadie parece acordarse del malquerido Bush de seis meses atrás. Bush dice que "están con nosotros o
contra nosotros", que hay que tomar partido.
Los gritos estallan en la pantalla: el público está viendo lo que necesita ver y escuchando, palabra por
palabra, lo que necesita escuchar. Una impresionante comunicación telepática entre el líder y las masas. Tal vez por eso
una ex hippie aplaude (incrédula ella misma) a los soldados que marchan.
Tal vez por eso, nosotros, a miles de kilómetros, no entendamos nada.
En el apogeo de fe aparecen las preguntas que nunca serán contestadas. Nada de ¿quién es ese enemigo
público salido de la nada? ¿Cómo pudo hacerlo? ¿De dónde vino? Y: ¿por qué no se usaron los 18 minutos que
pasaron entre el primer y el segundo atentado para evacuar a las víctimas? O: ¿por qué el traductor omitió la frase
donde Chirac dice que no considera lo sucedido un acto de guerra?
Es el tiempo de: "Soldado, no preguntes... ni ahora ni nunca/ Adónde van tus banderas en la guerra/
legiones de anarquistas nos rodean./ ¡Ataca! ¡Y no midas el golpe!".
Bush, Bin Laden y CIA
"Si un gobierno patrocina a los forajidos y a los asesinos de la inocencia, ellos mismos se convierten en
forajidos y asesinos. Y tomarán ese camino solitario a su propio riesgo."
George Bush hijo.
"BBC dijo que éste (George Bush hijo) ganó su primer millón hace 20 años, basándose en una
compañía financiada por el hermano mayor de Osama, Salem. Pero agregó la aseveración de que ambos presidentes
Bush tenían lucrativos intereses junto con los Bin Laden en Carlyle Corporation, una pequeña compañía privada que
ha llegado a convertirse en uno de los mayores contratistas de defensa de EU."
Rashmeez Ahmed, Brecha, Uruguay, diciembre 2001.
El terrorista se llama Osama Bin Laden y hay que capturarlo cueste lo que cueste. Están advertidos.
¿Bush y compañía hablan en serio o sólo intentan ocultar los cadáveres que empiezan a emerger de sus
armarios? ¿Es todo una inmensa campaña de prensa para cubrir viejas relaciones peligrosas entre terroristas, gobierno
y agencias?
Con una inmensa aprobación popular, el Presidente puede olvidar preguntas, respuestas y buenos modales
y seguir martillando viejos conceptos familiares sobre armamento, seguridad interna y aumento de presupuesto.
Algunos datos para entender cómo encajan patria, verdad y justicia con negocio y "real polítik". Esa
elemental diferencia entre lo que se dice, se hace y se cree.
En junio de 1977 George W. Bush formó en Texas su propia compañía petrolera, Arbusto Energy. Uno de
los inversores fue el empresario J. R. Bath. Según los periodistas Jonathan Beaty y S.C. Gwynne, Bath "hizo su
fortuna inicial invirtiendo el dinero del jeque Kalid Bin Mahfouz y otros sauditas conectados al BCCI como el jeque
Bin Laden". De esta manera, el dinero de Bin Laden padre contribuyó a sentar la fortuna de Bush hijo.
Salem Bin Laden, hermano de Osama, murió en 1988 en un accidente aéreo ocurrido en Texas, estado de la
familia Bush. Volaba en un BAC 1-11 comprado al actual monarca de Arabia Saudita. El avión había sido utilizado
para negociaciones secretas, donde la CIA y George Bush padre convencieron a los iraníes de demorar la liberación
de los rehenes en Teherán para poder derrotar en las urnas a Carter.
Salem también había participado en el escándalo Irán-contras. Su muerte en Texas abrió las especulaciones:
habría sido eliminado por ser un testigo comprometedor para la familia Bush.
La muerte no acabaría con las relaciones: comandos británicos que entrenaron a los rebeldes afganos
coinciden en que fue la CIA quien le dio carta franca a Osama Bin Laden en Afganistán para reclutar voluntarios que
pasaban a un centro de la agencia estadounidense donde aprendían técnicas de sabotaje y terrorismo.
La ruptura de Bin Laden con la CIA se produjo durante la Guerra del Golfo, cuando el saudita tomó partido
por Saddam Hussein. En 1996 emitió su primera declaración de guerra contra los estadounidenses: para el mundo y
la prensa habían acabado los buenos viejos tiempos de amistad y negocios. ¿O no?
La conjura de los necios
Imaginar todo como una inmensa conspiración destinada a conquistar mercados, derribar gobiernos y
aplastar oposiciones suena a película barata. Pero los blancos y negros de la guerra fría se han vuelto alarmantemente
grises y la verdad se acerca cada vez más a ese monumento a la paranoia montado por Oliver Stone en
JFK.
O, peor aún, a tragedia convertida, fríamente, en negocio.
Un informe de la BBC basado, supuestamente, en un documento secreto del FBI dice que "conexiones entre
la CIA y Arabia Saudita y entre los hombres de Bush y los Bin Laden podrían haber sido la verdadera causa de la
muerte de miles en los ataques contra el World Trade Center".
La investigación, presentada en el programa
Newsnight, indicó que se le pidió al FBI que dejara de investigar
a uno de los hermanos de Osama Bin Laden, Abdullah, que estaba ligado a "la Asociación Mundial de
Jóvenes Musulmanes, una organización sospechosa de ser terrorista, financiada por saudíes".
Políticos estadounidenses declararon más tarde al programa de la BBC que rechazaban tal acusación.
En su libro Bush and Bin Laden
S.A., Victor Hugo Ducrot fundamenta la idea del negocio montado: "Lo que
está en juego es el tráfico de heroína, el petróleo del Mar Caspio y las rutas de gas barato para la Unión Europea,
factores cuyo epicentro es Afganistán".
Las pistas de Ducrot provienen de periódicos "donde hay información acerca de las asociaciones
comerciales existentes entre la familia Bush y otros representantes del establishment norteamericano con la familia Bin
Laden. (...) Esa empresa llamada Arbusto, que en inglés se dice Bush, marca la sociedad entre los Bin Laden y la familia
Bush. Y en otras series de firmas del área de producción aparecen también otros miembros de la familia Bush,
Frank Carlucci ex secretario de Defensa de la administración republicana, Henry Kissinger y James Baker, es decir,
buena parte del establishment norteamericano".
¿Por qué el gobierno habría aceptado ese plan? El diario pakistaní
The Frontier Post (10 de octubre, 2001)
narra la visita del embajador estadounidense Wendy Chamberlain al ministro de Petróleo del país. El abandonado
proyecto de tender un gasoducto desde Turkmenistán hasta la costa de Pakistán pasando por territorio afgano ha
recobrado nueva vida "en razón de los recientes acontecimientos geopolíticos".
Los lejanos gritos del silencio
"... el pueblo oprimido de Afganistán conocerá la generosidad de América y sus aliados."
George Bush hijo.
"... las imágenes de poblaciones afganas bombardeadas no habrán de quedar fijas en las retinas... porque
nadie las filmará; si alguien las filma, pocos la mandarán al... satélite; si alguien las manda, entre quienes las vean
pocos las crearán, sospechándolas de fabricadas."
Leslie Ortubey, revista
Ego, noviembre, 2001.
Lo que importa parecen repetir las cadenas estadounidenses son los terroristas. Sólo los terroristas. Olviden
los rumores de corrupción y pactos, de muertos y mala administración: el enemigo está afuera, no adentro. Vayan
por él. Olviden a los hombres del Presidente.
La creación psicológica de la "imagen del enemigo" esencial para manipular a la opinión pública
estaba funcionando ya un día después del atentado.
El gobierno avanzó en sus acciones militares amparado en la impunidad; ocultando los desagradables
efectos secundarios. Por eso todos los días funcionarios y medios estadounidenses informan acerca de misiones
militares, maniobras, despliegues de tropas y operaciones, menos del número de bajas civiles. Las cuales, según un
cálculo independiente, ya superan el número de muertos en los atentados.
Un académico estadounidense, Marc Herold, calculó a principios de diciembre que más de tres mil 500
civiles afganos habían muerto por los bombardeos.
Herold, profesor de economía de la Universidad de New Hampshire, dijo que su cálculo es el resultado de
agregar los números de incidentes reportados por diferentes medios, agencias de noticias y periódicos importantes
de Estados Unidos, Gran Bretaña, India, Pakistán, en hechos ocurridos entre el 7 de octubre (día de inicio de
los bombardeos) y el 7 de diciembre.
El propio Herold señaló que pudo confirmar muchos incidentes en la prensa extranjera pero pocos en
la estadounidense.
El analista militar William Hartung, director del Arms Trade Resource Center del World Policy Institute de
Nueva York, no se sorprende: "El apoyo para la guerra, el cual sigue en alrededor de 80%
(en las encuestas), depende de la supresión continua de estos hechos".
Hartung agregó que información como la de Herold y la de medios europeos sobre bajas entre la población
civil afgana, junto con versiones borrosas sobre las bajas entre las propias tropas estadounidenses, son parte de la
política de Washington: "Estos números son de gran importancia, especialmente cuando se nos dice que la
superioridad tecnológica estadounidense puede realizar guerras antisépticas. Los medios estadounidenses han capitulado
casi completamente a las demandas del Pentágono de que cualquier mención de las muertes civiles afganas
sean contextualizadas".
¿Por qué? Sencillo: en el país de los ciegos...
Tuve un sueño donde todos los hombres bla bla bla...
"Nuestro primer compromiso es con la democracia y la libertad política.(...) La libertad la libertad de
votar, hablar, practicar su religión y ser propietario, es la gran idea de nuestra época y de todas las épocas. Y al
construir gobiernos que son más honrados y justos, haremos que la libertad tenga más sentido para todos nuestros ciudadanos."
George Bush hijo, "El futuro de las Américas".
"El 11 de septiembre no cambió la dirección en que avanzamos, pero sí aclaró algunas cosas. La hegemonía
de Estados Unidos ha aumentado notablemente mediante la flexibilización de sus presupuestos para armas y
mano de obra militar; los inmigrantes y los pobres sufrirán una situación todavía más desventajosa: el dinero que se
destina a la guerra, la seguridad y las armas es descontado de los programas de bienestar social."
Peter Marcuse, revista 3 Puntos, núm. 240.
Envuelto en la eterna y radiante bandera del patriotismo, el 11 de septiembre George Bush asumió su papel
de cruzado en la tarea mesiánica de vengar muertos y convertirse en un verdadero icono americano, si eso
significa algo.
Pero la guerra santa declarada al terrorismo está convirtiendo a Estados Unidos en una inmensa prisión con
sus reiteradas violaciones a los derechos humanos en una creciente ola de censura. Limitación de las
declaraciones televisivas de Bin Laden, despido de columnistas por burlarse del presidente y listas negras de canciones son
sólo la punta del iceberg, ocultos en la oscuridad, esperan miles de documentos retirados de la red por los servicios
de inteligencia.
Una "regla provisional" agregada después del atentado autoriza al Servicio de Inmigración y Naturalización
a mantener a las personas detenidas hasta 48 horas sin cargos formales, por periodos que van de los 30 a los 50 días.
Según un informe de Amnesty más de mil 200 ciudadanos extranjeros han sido detenidos como posibles
sospechosos; 300 de ellos están bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Naturalización, y un número desconocido ha
sido expulsado o ha quedado en libertad bajo fianza.
Rabid Haddad, ciudadano libanés acusado de permanecer en el país una vez expirado su visado de turista,
está recluido en régimen de aislamiento en el Centro Penitenciario Metropolitano de Chicago desde el 14 de
diciembre. Las ventanas de su celda están pintadas de blanco de modo que no se puede ver el exterior; le esposan las
muñecas cada vez que lo escoltan a las duchas de seguridad y sólo le permiten hacer una llamada telefónica de 15
minutos a su familia cada 30 días.
Amnesty pidió a las autoridades que hagan públicos los detalles de las detenciones, como se ha solicitado en
una demanda entablada en aplicación de la Ley de Libertad de Acceso a la Información.
La máquina del olvido
Veamos: en una mano el Presidente declara la guerra con su operación "Libertad duradera". ¿En la otra?: ni
el Presidente ni sus hombres están autorizados para declarar la guerra.
Nadie dice nada. ¿Por qué? Simple: el Presidente declara la guerra: esa es la noticia. Ese es el bum, el gran
titular del día. La cortina de humo.
De nuevo: el Presidente eleva el gasto militar y encuentra a su enemigo: Bin Laden. ¿Qué hay en la otra
mano? Relaciones Bush-Bin Laden-CIA.
¿Qué vieron? Bin Laden es el enemigo. No tiene pasado ni conexiones ni nada. Es un terrorista en busca de
gloria. Uno más. ¿A quién le importa?
Es básico y viejo... pero funciona.
Lamentablemente los trucos de magia exigen una velocidad y pericia que ni Bush ni sus asociados tienen. Por
eso crearon una máquina formada por comprensión y el aplastamiento de opiniones que pueden recordar que no
todos están dispuestos a dejarse engañar con palabras que riman con patria, justicia y libertad pero terminan en tiranía.
El 17 de febrero, Dennis Kucinich, representante demócrata de Ohio, dijo: "Pedimos que la sangre inocente
de las personas que perecieron el 11 de septiembre no fuera vengada con la sangre de aldeanos inocentes de Afganistán".
Y Edward D. Said agregó: "Recomiendo con énfasis que el discurso de Kucinich, compuesto con los
mejores principios y valores estadounidenses en mente, sea publicado íntegro en árabe para que la población de esa
parte del mundo entienda que esta nación no es un monolito para uso de George Bush y Dick Cheney, sino que
contiene muchas voces y corrientes de opinión que el gobierno intenta silenciar o volver irrelevantes".
La máquina montada por el gobierno funciona si todos están de acuerdo. Se necesitan inocentes sumisos,
pero Estados Unidos, como Said recuerda: "no es un monolito".
Lo mismo sucede al otro lado del mundo. Juan Goytisolo
(Nación Line 14 de abril, 2002): "El Islam es variado
como el cristianismo. (...) Pero Occidente, y Estados Unidos a la cabeza, prefieren fingir que no lo saben y apoyan
un régimen como el saudita, basado sobre la aplicación rígida de la sharia, el código islámico, que permite que se
les corte la mano a los ladrones y la represión de las mujeres. Con el asentimiento de Occidente, Arabia Saudita
exporta a otros países, y también a Europa, la versión más intolerante del Islam que está en la base de atentados como
el del 11 de septiembre. Osama Bin Laden es creación de los Estados Unidos. Si Occidente dejara de apoyar a
los regímenes más oscurantistas y dictatoriales, sería beneficioso para todos".
Si creemos que todos los habitantes de Afganistán son terroristas y todos los estadounidenses estúpidos,
el engaño es doble porque en ambos países los matices marcan la diferencia entre lo que se publica y lo que
sucede. Entre lo que se dice y lo que es. Entre la verdad y la mentira.
Por eso Dios bendiga a los incrédulos, a los que leen, debajo de la línea, los verdaderos mensajes y no se
callan, no ceden ante los abusos, no se rinden por la propaganda, ni creen que una bandera flameante justifique
asesinatos masivos.
A los que resisten, a ambos lados del tablero, la opresión, la injusticia y las mentiras disfrazadas de verdad, a los que no creen en los portadores de mensajes santos, ya sea un vaquero inútil o un mesiánico asesino.
Amén.
"Las masas sirven al Estado de esta forma, no principalmente como seres humanos, sino como máquinas, con sus cuerpos. (...) En la mayoría de los casos no se ejercita libremente el juicio ni el sentido moral sino que se colocan en un mismo nivel con la madera, la tierra y las piedras. (...) Sin embargo, tales gentes son habitualmente considerados buenos ciudadanos. (...) Unos pocos, los héroes, patriotas, mártires, los reformadores en el amplio sentido de la palabra y los hombres, sirven al Estado con sus conciencias también; y por tanto se resisten, en su mayoría, y son tratados habitualmente como a enemigos por éste".
Henry David Thoreau, "Desobediencia civil".