agosto 2001
Gran aporte o gran fracaso
Régis Debray, enfant terrible del pensamiento francés hace varias décadas cuando justificó la lucha armada como
vía de reivindicación para América Latina, volteó a los medios hace varios años y los entendió como uno de los
poderes principales o acaso el más notable en el mundo de nuestros días. Su libro
El Estado seductor, publicado en francés
en 1993, contribuyó a documentar el papel de la comunicación como nueva e insustituible arena en la formación de
consensos y la edificación, lo mismo que la demolición, de figuras políticas.
Ahora Debray publica un libro complejo, desconcertante por heterodoxo y notablemente críptico. Avanzando más
allá de quienes desde distintas perspectivas disciplinarias convocan a reconocer que a los medios y sus implicaciones no
se les puede describir con instrumentos de las ciencias sociales tradicionales, Debray sostiene que es preciso concebir
una nueva disciplina.
Con desparpajo y repleto de invocaciones embrolladas, ese autor declara el nacimiento de la
mediología. El término "medio" no existe por sí mismo pero, al mismo tiempo, designa varias realidades, dice Debray. La sociología no
basta para entender el significado de los medios porque registra realidades temporalmente estáticas y la mediología,
asegura, coexiste con la historia al registrar las interacciones, ahora y antes, entre técnica y cultura.
Provocador y altamente discutible, la propuesta de ese pensador francés insiste en que la comunicación es una
cosa y otra, el alcance de los medios.
Habrá quien considere que este libro es tan innovador que marca un nuevo rumbo para el conocimiento de los
medios. También es posible sostener que a Debray le ganaron la pose y cierto afán de charlatanería. El tiempo dirá.
Régis Debray, Introducción a la mediología, España, Paidós, 2001, 287 pp.
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El destino del ciberespacio
El crecimiento de la Internet y sus muchas implicaciones en la vida contemporánea han llevado a pensar a muchos
en la pertinencia de reglamentar al ciberespacio como si se tratara de un territorio determinado por coordenadas físicas y territoriales de carácter convencional. Numerosos abogados con ese frenesí que llegan a tener algunos practicantes
de esa profesión cuando se les ofrece un nuevo asunto para normar han sugerido corsés, acotamientos y taxativas
muy variadas y ya existe un amplio repertorio de reglas, aprobadas o no, para los navegantes de la red de redes.
La gran mayoría de esas propuestas no se hace cargo de la especificidad de la Internet que, entre otras cosas, es una colección inacabable de espacios donde la censura no existe y cuyas características técnicas la dejan a salvo de
las jurisdicciones nacionales.
Profesor en Harvard donde tiene a su cargo un programa sobre Derecho en la Internet, Lawrence Lessig es quizá
el jurista pionero de la nueva era cibernética. Ha realizado un sostenido y brillante esfuerzo para entender las
peculiaridades de la red de redes y proponer el reconocimiento de una nueva jurisdicción, ajena al control de los gobiernos
nacionales y que podría ser normada por instituciones propias del cibermundo por ejemplo, organismos multinacionales
compuestos por usuarios de la misma Internet.
Sus propuestas aparecen ahora compendiadas en
El código, cuyo título alude a los programas informáticos que
son el eje del desarrollo de la Internet pero también a las nuevas reglas que serían aplicables a esa colección de sitios,
espejos del orbe y que no conforman una realidad distinta a la del mundo no virtual. Reconociendo ese rasgo de la red de
redes, Lessig sostiene que no es necesario esforzarse para crear numerosos ordenamientos, pues los que ahora existen
pueden ser aplicables para sancionar la mayor parte de los delitos (de carácter comercial, o actos de pedofilia, por ejemplo)
en la Internet.
La tercera acepción del código que propone el profesor Lessig es aquella que lleve a crear normas para
asuntos específicos de la red de redes, entre las que se encuentra la responsabilidad ética de sus usuarios.
Este es un libro fundamental para explorar los usos sociales y el destino del ciberespacio.
Lawrence Lessig, El código y otras leyes del ciberespacio, España, Taurus,2001, 538
pp.
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Internet: presente y futuro
La bibliografía sobre Internet ha proliferado por su impacto tecnológico y porque ha permeado todas las actividades de nuestra vida laboral, académica, científica, cultural, recreativa, pedagógica, lúdica, etcétera. En ese sentido,
Internet: el medio inteligente es una compilación de textos realizada por Ocatvio Islas y Fernando Gutiérrez, con el propósito
de reflexionar acerca de la evolución de la red en México y Latinoamérica y su futuro como herramienta productiva.
El libro se divide en cuatro ejes temáticos: el primero se aboca al desarrollo que ha alcanzado Internet tanto en el
país como en el resto de Latinoamérica, y explora la posibilidad de la Web en el campo del entretenimiento, la información y el florecimiento de prácticas comerciales.
El segundo se centra en el análisis de la presencia y el impacto de Internet sobre los medios de
comunicación convencionales: impresos, tv, radio, cine e imágenes audiovisuales.
El tercero aborda cómo Internet ha permitido desarrollar nuevas posibilidades de interpretación de los fenómenos comunicativos a los autores del libro. En este bloque, Ernesto Villanueva señala que Internet se ha convertido en un catalizador del desarrollo científico, cultural y económico, y ante estas ventajas no puede dejarse de lado la regulación de la red.
En el cuarto se presentan reflexiones respecto de la importancia que admite la seguridad computacional y las nuevas redes de información dedicadas a la investigación científica.El libro cierra con un texto dedicado a Internet 2: "¿Qué es y qué aplicaciones tiene?", que se encarga de explicar este proyecto destinado a crear una nueva red para aplicarse a la investigación y la educación con tecnología de punta.
Internet: el medio inteligente contribuye a la historia escrita y al análisis de un medio que ha revolucionado nuestras vidas y nuestra concepción de la realidad, y valorar si la actual infraestructura tecnológica del país es una posibilidad viable para que contribuya al desarrollo tecnológico, educativo, cultural y de investigación, en un México con rezago en esta materia.
Octavio Islas y Fernando Gutiérrez, comp., Internet: el medio inteligente, México, Patria Cultural, 321 pp.
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El Búho, una historia cultural
La historia del periodismo cultural en México son meros apuntes, pero hay intentos por dar cuenta de su
quehacer, es el caso de ¿Por qué voló El
Búho?, de David Gutiérrez Fuentes y Dafne Borrás Pineda, que se abocan a hacer
una resumida historia de los suplementos culturales del país durante el siglo pasado y dedican la mayor parte del texto a
la presencia del suplemento "El Búho", que apareció en el periódico
Excélsior entre 1985 y 1999.
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En el prólogo, Héctor Anaya señala algunos de los avatares por los cuales transita tanto el periodismo cultural
como los suplementos culturales, subrayando que éstos representan una hazaña de la libertad. Esto no es raro, pues
la periodista alemana Karin Bohmann ya había señalado el importante papel de estas publicaciones en la vida
cultural mexicana de mediados del siglo XX: "Durante los cincuenta y sesenta, los suplementos culturales de algunos de
los grandes diarios se convirtieron en influyentes foros para la polémica crítica en torno a la cultura política en México".
El libro precisa que en toda historia, cada periódico nacional ha creado suplementos culturales, como es el caso
del diario Excélsior, que primero editó "Diorama de la Cultura" y a partir de 1985 y hasta 1999 el suplemento "El Búho".
La historia resumida de reunión de colaboradores, de la capacidad logística, de la línea editorial de esta publicación es detallada por David Gutiérrez y Dafne Borrás, pero se centra en las circunstancias que motivaron
la renuncia de René Avilés Fabila a la dirección de "El Búho".
El libro no es un ajuste de cuentas, sino que ofrece a la opinión lectora adicta a suplementos culturales las causas
que llevaron al cierre de "El Búho". Un suplemento cultural se convierte en un amigo semanal, un espacio privilegiado
de ampliación de horizontes, formación de gustos y cánones literarios. Por este vínculo cultural-afectivo entre escritores
y lectores la desaparición de cualquier suplemento cultural, que nunca sobran, es algo doloroso para ambas partes.
¿Por qué voló El
Búho? constituye un texto indispensable para quien esté interesado en la historia del
periodismo cultural en México y dedique tiempo para revisar 14 años y 696 publicaciones para conocer la historia desde "fuera"
y en un ejercicio más osado de investigación intentar una historia desde "dentro" de las vicisitudes, neurosis de
cierre, polémicas, preferencias por determinado tema, literato o poeta, que sólo lo saben sus creadores.
David Gutiérrez Fuentes y Dafne Borrás Pineda, ¿Por qué voló El Búho?, México, UAM-Xochimilco, 2001, 125 pp.
Juan Pablo García Vallejo
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