5) la declaración de
guerra del subcomandante Marcos, a nombre del neozapatismo, contra Andrés Manuel
López Obrador.
A lo largo de la exhaustiva revisión de los ejemplares de estos periódicos cotidianos durante el lapso definido
se encontraron constantes, desconcertantes paralelismos que no se verán con nitidez en este recorrido, debido a que
i) son muy sutiles, o ii) transcribirlos sería tedioso y poco fructífero. Pero podría considerárseles
unión de contrarios y por ello es útil describirlos a grandes rasgos antes de comenzar la comparación sistematizada:
· En LJ, Andrés Manuel López Obrador llega a ser "Andrés Manuel", aunque el cronista Jaime
Avilés,10 algo más deferente, se refiere a él como "el señor
alcalde".11 En cambio, en la mayoría de notas, pies de fotos,
cartones, columnas, artículos, cabezas, balazos, sumarios y llamadas de
LCH, es "López"; el columnista José Carreño
Carlón12 utiliza siempre un desdeñoso "Amlo"; en el exceso, el columnista Guillermo Ortega llega a decirle "Andrés
López";13 quien se firma como Gil Gamés,
"Liopez";14 el opinador Rubén Cortés, "don Andrés Manuel" -por don Corleone,
el personaje El Padrino, de Mario
Puzo-15, y el articulista Luis de la Barreda, "Júpiter tonante" o "depositario e
intérprete infalible de la esperanza
popular".16 Entre otros contenidos, un título de foto lo nombra "El
Indestructible".17
· Independientemente de la información publicada durante las cinco coyunturas citadas, muchas veces en
primera plana, ambos tabloides dedican sistemáticamente los mayores y mejores espacios de sus secciones
metropolitanas (llamada "La Capital", en
LJ; "ciudaddf", en LCH), nota principal incluida, a López Obrador, su gobierno, su
política social, sus obras de infraestructura, sus litigios, sus discursos, sus conferencias matutinas, su actividad pública,
el desempeño de sus subordinados y las supuestas consecuencias de su forma de gobernar.
LJ lo hace, en general, como lo haría un vocero incondicional.
LCH investiga más y echa mano de la legislación federal de acceso a la
información pública, pero en momentos magnifica y en su política editorial nada de lo que hace -en el lapso de
revisión hemerográfica- López Obrador o sus subordinados amerita una valoración positiva.
· LJ es crítica hacia el perredismo, aunque no siempre ni con todos los perredistas de la misma manera.
LCH lo es siempre.
· El manejo editorial de las fotografías es toda una sutileza.
LJ prefiere mostrar a un López Obrador
-según amerite la ocasión- exultante, solemne, apacible, amoroso (por caso, con sus
hijos)18 y siempre desde los mejores ángulos.
LCH lo presenta adusto, ensimismado, ansioso (por caso, mordiéndose los
labios),19 encorvado, malencarado, desaliñado, abotagado y vociferante.
· Salvo algunos días en el contexto de los
videoescándalos,20 los cartones de
LJ que se refieren al tabasqueño son
obsequiosos21 y pasmosamente homogéneos -excepto Magú-. Los cartones de Camacho, el único monero de
LCH, son anodinos y, en ocasiones, ambiguos.
· Excepto Soledad Loaeza, José Blanco, Marco Rascón, León García Soler y Julio Hernández López, que
hacen críticas severas, cuando aluden a López Obrador los opinadores (articulistas y columnistas) de
LJ, en su condescendencia y cortesanía hacia el personaje, se ajustan a la espontánea definición de un muchacho que
revisaba ejemplares en la Hemeroteca Nacional: "Todos los opinadores de
La Jornada piensan en bloque para ahorrar
neuronas".22 En LCH, excepto el diputado local perredista del DF René Arce Islas -por razones obvias- y
Ricardo Becerra, se observa la misma uniformidad y un ahorro de células cerebrales semejante, pero con puntos de
vista lapidarios o, como se verá, insultantes o de sevicia desbordada. Según se desprende de los textos de la mayoría
de articulistas y columnistas de LCH, a López Obrador podría aplicársele la misma definición que se hace
de Asuranceturix, el bardo de la Galia en las aventuras de Asterix: "Las opiniones sobre su talento están divididas:
él opina que es genial; los demás piensan que es un
pelmazo".23
· Tanto incienso y tan profusamente queman por López Obrador los columnistas Jaime Avilés y Miguel
Ángel Velázquez24 en
LJ, como leña verde sus colegas Pablo Hiriart y David Romero Ceyde en
LCH.25
· A propósito de opinadores que podrían ser considerados
duros por su retórica extremista pro o contra
López Obrador, es revelador que Miguel Ángel Velázquez, además de columnista en "La Capital" sea el jefe de esta
sección en LJ, y Luis Hernández Navarro haga las veces de coordinador de Opinión y articulista. También lo es que Pablo Hiriart, aparte de columnista, sea el director general editorial de
LCH, en tanto que David Romero Ceyde funja a
la vez como autor de "Escaño Político" y sea el jefe de Redacción de este último diario. Aunque no tan rudo,
otro columnista de LCH abiertamente anti-López Obrador es Rubén Cortés, quien se desempeña asimismo como
subdirector general. El tema es que todos los días ellos, en sus respectivos medios, toman diversas e importantes decisiones
que terminan por materializar el carácter faccioso de la política editorial de ambos diarios, contraviniendo
principios deontológicos elementales como el que el periodismo debe aspirar (a-s-p-i-r-a-r) a la contextualización, el
equilibrio y la veracidad, así como asumir su responsabilidad social contribuyendo a la consecución social del derecho
ciudadano de la información. Frente a ellos, como editores, ¿qué puede esperar un reportero que, por ejemplo, decida
emprender una investigación que podría derivar en una conclusión
inapropiada según la política editorial servil o
injuriosa respecto de López Obrador en estos tabloides? La respuesta es previsible: un reportero preferirá -y con certeza
así sucede en general- alienarse a su editor hasta la autocensura -sobre todo cuando ve que en su columna éste
no depone su actitud tratándose del tabasqueño- con tal de conservar su puesto y asegurarse la pitanza.
· Una medida de la fascinación o la inquina que, respectivamente, les inspira López Obrador a
LJ y LCH son las comparaciones: en el primer diario, por ejemplo, los articulistas Samuel I. del Villar y Antonio Gershenson lo
comparan con Francisco I. Madero;26 y Jaime Avilés con Mohamed
Alí;27 en tanto que, en el segundo, José Carreño Carlón
lo hace con Musolini y Hitler;28 y el columnista Rubén Cortés con don Corleone, el personaje de Puzo, y con
Sadam Hussein.29