¿Por qué fomentar en su programa el consumo de los llamados "alimentos chatarra"?
Lo que pasa es que en algún momento dado alguien descubre que vendo, pero si analizamos por lo menos
20 programas, nunca me oirá usted ser impositivo en el anuncio de algún producto. Aquí, en esta oficina recibo a
los clientes y lo primero que hago es pedirles que me enseñen el producto y si no me gusta, no lo anuncio. He
tenido muchos problemas por eso, porque ellos piensan que por el dinero que tienen, tengo la obligación de anunciar
un producto, pero cuando no me gusta, no lo anuncio, sea quien sea.
¿Cuál sería su mayor defecto?
¡Híjole!... Frecuentemente me veo y me encuentro horroroso, pero no se lo voy a platicar.
¿El niño Chabelo no le ha ayudado a ser menos horroroso?
Claro Tener esa facultad de descubrir que podía voltearme como un calcetín y verme hacia dentro, me llevó
a analizar cuáles son aquellos defectos que puedo enmendar, otros a lo mejor no.
¿A los niños les interesa la política?
No.
¿Y a Chabelo?
No. Cuando le he preguntado a un niño en el programa si le gustaría ser Presidente de la República, 98% de
las veces me han contestado que no. Sabe por qué: ser Presidente es el mejor puesto de un país, pero el niño dice que
no, porque oye las mentadas de madre que dicen en su casa hacia el Presidente. Además, no se puede jugar a la
política, por ello al niño no le interesa, por lo que a Chabelo, tampoco.
¿Le gusta leer?
Sí, estoy leyendo El
Padrino. El Regreso. A Chabelo le gustan los cuentos, estoy haciendo una campaña con
la Fundación Televisa promoviendo la lectura entre los niños. Voy a un teatro con 700 niños a quienes les leo
un cuento.
¿Qué periódico lee?
Recibo en casa Reforma. Escucho en la mañana Radio Red, hay una programación de noticias importante.
Desde que está Jacobo, la escucho más.
¿Jacobo Zabludovsky es su periodista favorito?
Diría que sí. Mi percepción es que Jacobo es una persona honesta, con un gran oficio. Es el esquema de lo que
es un periodista.
¿Qué opina del periodismo en México?
Hay muy buenos periodistas, sobre todo editorialistas, pero son precisamente los que menos se leen. En
México no se leen periódicos, se leen las cabezas, los monitos y los pies de los monitos, pero no hay costumbre de
leer periodismo de fondo. También encuentro que el periodismo que se hace es amarillo. El que hay dista mucho de
lo que, en mi opinión, debe ser la información.
¿Cuándo perdió la inocencia?
Cuando a los 11 me dijeron que no existían los Reyes Magos y quise descubrirlo. El 5 de enero traté de
descubrir si mis papás eran los que ponían los regalos, pero me quedé dormido, y al día siguiente vi el regalo y dije: "Sí
existen los Santos Reyes". Pero al siguiente año, mi padre habló conmigo, ahí fue cuando quizá tuve un cambio en
esa inocencia.
¿Los Reyes le trajeron todo lo que pedía?
No... Nosotros no éramos pobres, éramos miserables. Pero nunca me faltó en casa qué comer, mi padre
siempre nos lo dio.
¿Qué papel juega el cine en su carrera?
He participado en unas 32 películas. De ellas sólo cuatro han sido mías, las realicé en coproducción con el
señor (Arturo) Ripstein. El cine siempre lo he tenido un poco alejado, no ha sido algo que me vuelva loco hacerlo,
primero por la falta de tiempo, después porque desconozco el mecanismo de cómo se hace una película y cómo se hace
su venta. Además, en un tiempo hubo una prohibición de que hiciéramos más películas de Chabelo. Ahora estoy
en intentos de hacer otras dos películas de Chabelo y Pepito.
¿Cuándo y por qué fue la prohibición?
Fue con el señor Rodolfo Echeverría (en los 70 fue director del Banco Cinematográfico). Con Ripstein íbamos
a hacer la quinta película, ya habíamos comprado un barco en Manzanillo para hacer
Chabelo y Pepito en la Isla del Tesoro, pero me dijo: "Ni un
chabelazo más; ahora voy a levantar el cine mexicano". En ese entonces la industria
del cine la manejaba el gobierno. Los resultados de levantar el cine mexicano fue todo lo contrario, se cayó. Fue
cuando se hicieron esas cosas de Calzonzín
inspector. Ahora, la última película que hice
(El club de la eutanasia) la realizamos por amor al arte, no por dinero.
¿Cuál es su película favorita?
Ninguna El género que me gusta es el policiaco Bueno,
El Padrino es una de mis películas favoritas; la
veo cada seis meses para entender cómo es la sociedad en la que vivo.
¿Ve caricaturas?
Sí, todas las de antes, las de ahora me parecen monstruosas. Si pudiera, lo primero que haría en este país
es desaparecer todas las caricaturas japonesas, sólo nos lleva a una cultura horrible, donde hay que matar para ganar.
¿Participaría en
un reality show?
¡No! Me lo propusieron alguna vez, pero dije que no. A mí, la verdad, no me interesa la vida de nadie, ni qué
hace ni qué deja de hacer. Quisiera tener más tiempo para ordenar mi vida y no estar viendo la vida de los
demás Tampoco me importa cómo bailan
(risas).
¿Cómo va con la escritura de su biografía?
Tengo todos los datos de mi vida consignados, escritos, pero no estoy interesado en hacer una biografía común
y corriente, lo que he tratado de hacer es una novela, pero no me sale. He intentado tres veces, he escrito
dizque novelas, las he leído y las he tirado a la basura, pero estoy cierto que un día voy a encontrar ese hilito que me va
a permitir mezclar mi vida con un tema novelesco.
¿Y si Gabriel García Márquez se volviera a ofrecer para ayudarle ahora sí lo aceptaría?
No, le diría lo mismo. No es grosería. Se lo dije a él y se me salieron las lágrimas, pero es que es mi vida, no
me daría satisfacción alguna si la hiciera otra persona, incluso un señor que para mí es el "señor novela", porque
si alguien sabe escribir novela es él. Pero como que no sería mi novela si aceptara la ayuda de alguien.
¿Cómo se aleja a la vejez?
Yo no me alejo de la vejez, la dejo llegar. Creo que los seres humanos debemos estar preparados para cada etapa de la vida y aceptarla. Tampoco le tengo miedo a morirme, ese miedo lo deseché hace mucho tiempo.