Recientemente, Dassault explicó que una de las razones que lo llevaron a comprar el semanario
L'Express y el diario Le Figaro era que un periódico "permite difundir una cantidad de ideas sanas", lo que aumentó la inquietud
de los periodistas.15
Si a esas declaraciones sumamos las de Patrick Le Lay, director del canal TF1, sobre la verdadera función de
ese gigante de los medios de comunicación franceses -"La función de TF1 es ayudar a Coca Cola a vender su
producto. Lo que nosotros le vendemos a Coca Cola es tiempo disponible de cerebro
humano"16- vemos los peligros
que implica esa mezcla de actividades, hasta tal punto resultan contradictorias la obsesión comercial y la ética de
la información.
La citada mezcla de actividades puede ir muy lejos, sin que los lectores se den cuenta. Walter Wells, director
del International Herald Tribune (que pertenece al grupo New York Times, que cotiza en bolsa), ha
advertido recientemente sobre los riesgos de la entrada en el mercado de valores de las empresas de prensa. "A
menudo, quienes deben tomar una decisión periodística se preguntan si la misma hará bajar o subir en algunos centavos
el valor en bolsa de las acciones de la editorial. Ese tipo de consideraciones se ha vuelto capital, los directores
de diarios reciben permanentemente directrices en tal sentido por parte de los propietarios financieros del periódico.
Se trata de un hecho nuevo en el periodismo contemporáneo, antes no era
así".17
Esa confusión, que manipula y termina atrapando a los lectores, puede ir aún más lejos en Internet. Así,
por ejemplo, la página electrónica de la revista económica estadounidense
Forbes utiliza un nuevo procedimiento para hacer publicidad, integrando directamente los enlaces promocionales en el contenido de los artículos. Los
anunciantes compran ciertas palabras-clave y cuando el cursor del internauta pasa sobre ellas, aparece un
pop-up con un mensaje publicitario. Los periodistas no son informados por anticipado sobre las palabras-clave que compran los
anunciantes, pero algunos ya se preguntan si dentro de poco no les pedirán que escriban artículos utilizando palabras precisas
que podrían brindar importantes beneficios económicos a la empresa periodística.
La era de la inseguridad informativa
Cada vez más ciudadanos toman conciencia de esos nuevos peligros y se muestran muy sensibles respecto de
las manipulaciones mediáticas, convencidos de que en nuestras sociedades hipermediatizadas, vivimos
paradójicamente en estado de inseguridad informativa. La información prolifera, pero sin ninguna garantía de fiabilidad. Asistimos
al triunfo del periodismo de especulación y de espectáculo, en detrimento del periodismo de información. La puesta
en escena (el embalaje) predomina sobre la verificación de los hechos.
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Foto: Claudia Hernández Ramírez |
En lugar de constituir la última defensa contra los excesos derivados de la rapidez y la inmediatez, muchos
diarios han fallado en su misión y han contribuido a veces -en nombre de una concepción perezosa o
policial
18 del periodismo de investigación- a desacreditar lo que otrora se llamaba el "cuarto poder". Nuestro fundador, Hubert
Beuve-Méry, recordaba siempre: "Los hechos son sagrados, la opinión es libre". Pero la actitud que se propaga en los
medios parece invertir esa fórmula. Cada vez más editorialistas consideran que las que son sagradas son sus opiniones
-pocas veces fundamentadas- a la vez que no dudan en deformar los hechos para obligarlos a justificar sus opiniones.
En semejante contexto, en que el entusiasmo militante retrocede mientras cunde una visión pesimista del
futuro, la redacción de Le Monde
Diplomatique se consagra a la tarea de mejorar su contenido editorial y considera que
lo más importante es no traicionar la confianza de los lectores.
Somos el periódico de la sociedad en movimiento, de la crítica social, de los que quieren que el mundo cambie.
Y estamos dispuestos a mantenernos fieles a principios fundamentales que caracterizan nuestra manera de
informar. Moderando la aceleración mediática; apostando por un periodismo de las luces, para disipar las sombras de
la actualidad; interesándonos en situaciones que no están bajo los reflectores de la actualidad, pero que ayudan
a comprender mejor el contexto internacional; proponiendo
dossiers cada vez más completos, más profundos y
mejor documentados sobre los grandes temas contemporáneos; yendo al fondo de los problemas, con método, rigor
y seriedad; presentando informaciones y análisis inéditos, que muchas veces permanecían ocultos; y atreviéndonos a ir a contracorriente de los medios dominantes. Estamos convencidos de que de la calidad de la
información depende la del debate cívico. La índole de este debate determina en última instancia la riqueza de la democracia.
Notas
1 Hachette Filipacchi Médias, filial de Lagardère Media, es el primer editor de revistas del mundo, con 245 títulos en 36 países. Ver el
dossier sobre "la concentración de los medios en Francia" en el sitio del Observatorio francés de los medios: www.observatoire-medias.info. En el
seno del grupo Le Monde SA -accionista principal (51%) de Le Monde Diplomatique SA- el grupo Lagardère es accionista (10%) de Midi Libre,
de la imprenta de Le Monde y de Le Monde
interactif.
2 Por contra, el número de artículos leídos en nuestro sitio Internet se ha duplicado en 2004. Nuestra audiencia internacional continúa
ampliándose: alcanzan el número de 45, en 20 lenguas, y su difusión acumulada supera el 1.1 millones de ejemplares.
3 En Estados Unidos, la audiencia de los informativos televisivos de los principales canales pasó de un promedio de 36.3 millones cada
noche, en 1994, a 26.3 millones en 2004.
4 Ver Le
Monde, 21/V/03 y Time, 16/VI/03.
5 www.usatoday.com/news/2004-03-19-2004-03-19-kelley-cuba_x.htm
6 Le Monde, 30/IV/04.
7 Le Monde, 28/IX/04.
8 Cf. el documental de Robert Greenwald,
Outfoxed (2004).
9 John Pilger, "Cómo fabricar ciudadanos consumidores, mal informados y bien pensantes", en
Le Monde Diplomatique, edición
española, octubre de 2004, p. 28.
10 En el documental de Robert Greenwald,
Uncovered (2003).
11 The Washington
Post, 12/VIII/04.
12 Ver la investigación de Gilles Balbastre, "Les faits divers, ou le tribunal implacable des médias", en
Le Monde Diplomatique, París,
diciembre 2004.
13 Le Monde, 9/IX/04.
14 Le Canard
enchaîné, 8/IX/04.
15 Una vez que Dassault asumió la dirección del grupo Socpresse, 268 periodistas del mismo, es decir, cerca de 10% del total, invocaron
la cláusula de renuncia y anunciaron su renuncia.
16 En el libro Les Dirigeants face au
changement, ediciones Huitième jour, París, 2004.
17 El Mundo, Madrid, 12/XI/04.
18 Donde se confunden demasiado a menudo informadores con soplones, verdaderas investigaciones con la recepción de mensajes.
Director de Le Monde Diplomatique.