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Foto: Sara K. Schwittek/Reuters, 11/IX/2001
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¡Inagotable fotogenia del horror! Esta vez, desde un ángulo rebuscadamente conservador: ¡la vieja América, bandera al viento, sobrevivirá! Lloramos sin compostura, aquel 11-S, viendo la gente lanzarse al vacío, y muchos volvimos a hacerlo, con otra
amargura, cuando desde lo más putrefacto del show-business salió una grabación en que una foto de ese día ilustraba la balada "Me llueven hombres...".
¿Qué pensamos atropelladamente en aquellos momentos, ante la monstruosidad en vivo y en directo? Que concluía la inviolabilidad norteamericana; que un mundo gobernado por halcones taliban y fundamentalistas conduce a eso; que los gringos habían logrado, al fin, hacer que la realidad imitara sus peores ficciones hollywoodenses. También descubrimos que habitamos un mundo saturado hasta lo inverosímil de foto-tele-cineastas al acecho, y que para rememorar el 11-S nos faltan palabras y nos sobran imágenes. ¿Alcanza usted a entrever la obsolescencia del Verbo tras la silueta del puente de Brooklyn?