Me duele la capacidad del ser humano
para hacer daño y matar
Héctor González Jordán/ Quino
"Con una cerveza estaría mucho mejor", comenta con toda razón Quino, pues el día presume un sol radiante. Ataviado con un chaleco tapizado de bolsas, igual a los que utilizan los fotógrafos, el caricaturista más emblemático de los últimos 50 años en AL, luce fuerte y entero. Así va por la vida Joaquín Salvador Lavado (Argentina,1932), siempre procurando esconderse de flashes y reflectores, como si no fuera él, el creador de la siempre vigente Mafalda. No pasan más de tres minutos cuando el dibujante ya tiene una Negra Modelo en mano. Es entonces cuando dice con su apenas audible voz: ahora sí, ya podemos empezar.
¿Cómo ha cambiado su percepción del mundo respecto de sus inicios en el dibujo?
Comparando lo que hago ahora con mis primeros libros, puedo decir que la evolución ha sido similar a la
de Woody Allen. Sus primeras películas eran muy graciosas pero menos profundas que las que hace ahora.
Creo que a todos nos pasa eso. Sin darnos cuenta vamos cambiando, pasa hasta con la firma. Ves la que hacías
hace cinco años y dices: ¡¿cómo, yo firmaba así?! A mí me pasa eso, a pesar de uno, uno va cambiando.
¿Se sigue identificando con sus primeros trabajos?, ¿no se ha desdicho de algo publicado?
No, eso no. Es más, me sorprende cómo se me ocurrían algunas ideas.
Por ejemplo...
No sé. Tengo ideas que me gustan mucho. Por ejemplo, un señor que está en una casa muy antigua;
ha llegado de visita y está colgando el sombrero en la percha frente a un espejo, que da el reflejo lento.
Entonces la dueña de la casa le dice: "Qué quiere, con los años que tiene este espejo es lógico que se atrase un
poquito". Ese tipo de ideas surrealistas me gustan.
¿Podría entender la caricatura sin algún contenido social?
No, salvo casos en que solamente me propongo hacer algo meramente divertido sin connotaciones
sociales. Pero eso me cuesta mucho. Veo lo social y lo político en todos los actos de la vida.
¿Cómo sería una historieta actual de América Latina?
Muy dramática. El protagonista sería un personaje al cual han forzado a cambiar su identidad. Ese es el
drama más grande que se puede tener, sobre todo en el caso de los países con raíces indígenas como México y
todos los de Centroamérica, que padecen una cultura impuesta. Y países de raíces inmigratorias como
Argentina, Chile y Uruguay, que retiramos a todos los indios, enfrentamos el problema de que aún después de tantos
años seguimos sin encontrar una identidad.
¿Quiénes serían los personajes esperpénticos dentro de esta historieta?
Serían los gobiernos que viven dándole la espalda a su pueblo y mirando hacia Europa.
¿De qué manera la dictadura marcó su trabajo?
Cuando empecé a publicar todavía era la época de Juan Domingo Perón. En la redacción me dijeron que
sobre religión, militarismo y sexo no se podía hacer nada. Me impusieron una censura antes de empezar a
trabajar. Así que estoy acostumbrado a convivir con eso. Luego vino un periodo en el que se podía hacer de todo
pero sin ningún eco porque a nadie le importaba nada.
¿Cómo se aprende a convivir con la censura?
Con bastantes dificultades porque Argentina no ha tenido, como Brasil, un ente oficial para la censura,
donde los dibujantes antes de publicar tenían que mandar los cartones a este ente para que les dijeran qué iba y
qué no. En Argentina los que decidían eran los secretarios de redacción, pero nunca se sabía de dónde
provenían las órdenes.
Me imagino que no la pasó nada bien...
Sí, era muy difícil. Hay quien opina que se trabaja mejor cuando hay censura porque te incentiva la
imaginación. Pero no es mi caso. Yo me siento muy bien cuando me dejan hacer lo que se me da la gana.
Alguna vez dijo que hace política a través del humor, ¿cómo define su forma de hacer política?
Soy una persona que nunca ha estado afiliada a ningún partido político pero que tengo una tendencia
al socialismo, eso viene de familia. Soy hijo de españoles, y como se sabe los españoles son muy radicales, o
son anticlericales a muerte o pro iglesia total. Mi padre era anticlerical, por eso siempre he estado orientado a
una izquierda mesurada. Lo que nunca me gustó de la izquierda es que las directivas de los partidos prohíben y dicen lo que hay y no hay que hacer, en ese sentido no hay ninguna diferencia con la derecha.
¿Le gusta la actual izquierda latinoamericana?
Sí... lo que pasa es que las fallas siempre son por esta maldita condición del ser humano, de las ansias
de poder. Eso es lo que arruina todo. Arruinó al socialismo de la Unión Soviética, y está echando a perder
la situación cubana, que me parece debería haber creado una nueva generación de dirigentes.
Ahora que menciona Cuba, durante mucho tiempo fue entre los intelectuales latinoamericanos una
bandera generacional...
Sí, lo fue, lo fue.
Sin embargo, ahora muchos de esos intelectuales han claudicado de esa posición. ¿Cómo lleva eso?
Lo llevo mal porque le tengo muchísimo cariño a la ideología y al pueblo cubano. Me duele pensar que
eso vaya a terminar mal. Quién sabe qué va a pasar
¿Qué opina de Fidel Castro?
Lo veo como alguien que no ha sabido dar espacio para que las nuevas generaciones continúen su obra.
Sé que es un aficionado de la cinematografía, ¿qué tipo de cine le gusta?
Bueno, me gusta el que hace Woody Allen. También prefiero el cine experimental y no comercial. No sé
si viste Masacre en Columbine. A Ridley Scott lo admiro mucho. Me gusta el cine iraní, al igual que los
hermanos Kaurismaki. El turco Ferzan Ozpetek es sensacional,
El baño turco, Las hadas ignorantes
y La ventana de enfrente, las tres son buenísimas. Manoel de Oliveira también se me hace interesante.
No ha mencionado películas latinoamericanas...
Bueno, Ripstein me gusta mucho, igual que el director de
Estación central. No he visto Ciudad de
Dios, se me ha ido escapando. Estas películas argentinas que han tenido mucho éxito como
El hijo de la novia, no me interesan nada. En cambio, sí una cinta que se llama
La ciénega aunque muchos argentinos no la
soportan, porque presenta una situación social tan desagradable como cierta. Vi
Japón y se me hizo demasiado intelectual, no me convenció.
¿Cómo ve a Argentina en estos momentos?
Con una leve recuperación gracias a que se dejó de pagar la deuda y de importar cosas, porque se
importaba todo. Entonces está renaciendo la pequeña industria pero todo va ser un proceso muy largo. Confío en
que a Kirchner lo dejen gobernar un poco como a Lula.
¿Cree que en general a los políticos les falta más humor?
Sí, lo que pasa es que los políticos están bastante desesperados porque están sobrepasados por el
poder económico multinacional. Además hay otra cosa, la democracia es el mejor sistema que conocemos, pero
se está demostrando que cuando un partido tiene la mayoría absoluta en el Congreso, la democracia se
viene abajo.
Ante situaciones difíciles ¿qué tipo de fuga representa el humor?
En el humor encuentro lo mismo que en la cultura. Voy a decirte algo, en Buenos Aires está pasando una
cosa muy curiosa, actualmente hay una oferta y una demanda cultural inmensa. Como que la gente al estar
mal económicamente, necesita un poco de cultura para librarse de los problemas cotidianos. Con el humor creo
que sucede lo mismo.
¿Cómo es su disciplina de trabajo?
El ideal que no siempre se logra, es empezar a las nueve y media hasta la hora del medio día. Y luego
también un rato por la tarde. Lo que pasa es que soy muy obsesivo, siempre al lado de la cama tengo un block por
si cuando estoy durmiendo se me ocurre alguna idea. Trato de tener mucha disciplina pero siempre tiendo a
la dispersión, porque además como uno trabaja sin horario, por ahí me doy cuenta que van a dar tal película
y dejo lo que esté haciendo para ir a verla. No he logrado encontrar una metodología, cuando era más joven era más organizado. Ahora que procuro no ser tan obsesivo con el trabajo me cuesta más organizarme.
Además viajo mucho.
Atrás de sus cartones siempre hay un entrevelo de dolor, ¿qué le duele a Quino?
Me duele la capacidad del ser humano para hacer daño y matar. Aparece gente como Bush, pero
también aparecen músicos y escritores; y confío que entre todos podemos hacer que esto vaya un poco mejor.
¿Le gustan Los
Simpsons?
Sí, me gustan mucho, pero hace mucho que no los veo. Creo que han cambiado de dibujante, ahora
debe ser un oriental porque se han empobrecido mucho en cuestión de dibujo.