Es 1978. El año del fracaso, pero no sólo ni principalmente de la selección mexicana en el mundial de futbol de Argentina, sino el de la promesa de que nuestro peso sería defendido como lo haría un perro y que, precisamente por cumplirse con inteligencia canina, se devaluaría a niveles insospechados. Es el año de los casquitos de futbol americano cortesía de Danesa 33, de la euforia por los ovnis, la Fiebre de sábado por la noche y la cumbre de John Travolta, así como de los programas de ese baile de moda conducido por Fito Girón en el canal 2. También es el año del estreno de extraordinarias cintas, entre otras, El Golpe, con las estupendas actuaciones de Newman y Redford; Malas calles en la que debuta en el cine Scorsese, y la mejor cinta de terror de todos los tiempos, El Exorcista.
Además es el año en que los buscadores de noticias y de juicios fuera del cartabón oficial leían Proceso, El Día junto con su muy buena sección internacional, y la ya dicha Caballero que, recogiendo lo mejor de Playboy, difunde por esos meses una extraordinaria charla con Julio Cortázar en París donde platica sobre su afición poética, sus influencias literarias y su soledad para escribir, así como el dolor que le causó Rayuela (que, por cierto, cumple 45 años desde que fue publicada). Imposible dejar de evocar en todo esto a Su otro Yo y su estela de colaboradores, Renato Leduc y Carlos Monsiváis, entre otros. Por cierto, en la colección de 1978 de esa revista mensual hay, sí hay, un brillante texto de Octavio Paz sobre el cine de Buñuel. Entonces, llevaba dos años la revista Vuelta por él fundada y aún le restarían 20 años de vida más. Pero a eso, le dedicaremos más espacio porque esa historia continuará...