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Laura Islas Reyes  "Somos víctimas de los medios"


 La familia Narezo espera que se haga justicia

 Laura Islas Reyes / Rosario Narezo
 y Arturo Gómez-Lamadrid



El 15 de noviembre de 2002 fueron asesinados Ricardo Narezo Benavides, su esposa Diana Loyola, sus hijos Ricardo, Diana y Andrea y dos empleadas domésticas, Cecilia de los Ángeles Pacheco Maldonado y Margarita Cortés Santiago. El crimen ocurrió en la calle de Cuitláhuac, en la colonia Toriello Guerra, en el domicilio de la familia Narezo Loyola. A un año de lo ocurrido, etcétera conversa con integrantes de la familia Narezo y se une a su esfuerzo por dejar clara la honorabilidad de la familia, puesta en entredicho por varios medios durante el lapso que duraron las investigaciones.


De izquierda a derecha, Ricardo Narezo Benavides, Andrea Narezo Loyola, Diana Narezo Loyola, Diana Loyola Bautista y Ricardo Narezo Loyola durante una comida familiar en casa de Rosario Narezo y Arturo Gómez-Lamadrid (15 de enero de 2002).


A un año de lo ocurrido, ¿por qué la familia Narezo decide hablar con los medios?

Rosario Narezo: El asunto era sumamente delicado y por recomendación de nuestros abogados, por recomendación inclusive de las autoridades, que nos dijeron que para no entorpecer las investigaciones, y porque estaban una serie de líneas de investigación abiertas, lo mejor era que no habláramos. Por lo tanto, decidimos seguir sus consejos. A 365 días de este lamentable suceso decidimos hablar porque aunque nosotros siempre supimos que no había nada turbio, ahora, una vez terminadas las indagatorias, está más claro que nunca que el móvil fue el robo. Ya lo han dicho en su momento algunas autoridades como el maestro Bátiz, como el licenciado Renato Sales, como hace poco en un programa de televisión el licenciado Guillermo Zayas.

Ahora que ya están muy claras las cosas para todos. La familia está dispuesta a hablar. Decir que mi familia es una familia muy honorable, muy decente, que, a raíz de estos hechos, se vio lamentablemente involucrada en comentarios absolutamente irresponsables, injustos para la familia, ése es el motivo por el que ahora tomamos la palabra.

Arturo Gómez-Lamadrid: Hubo dos razones: por un lado esta recomendación de abogados y autoridades, y por otro lado el duelo mismo y el deseo de saber qué había pasado realmente; si era necesario no hacer declaraciones para que las autoridades hicieran bien su trabajo, seríamos prudentes. Pero ese silencio era también algo que no iba a durar siempre, yo creo que la familia ha mostrado mucha prudencia, y esta prudencia está basada en la certeza de que tuvimos mala suerte, ahora queremos que la gente sepa que era una familia como muchas otras, que por lo tanto esta desgracia le pudo pasar a cualquier persona, que Ricardo fue un hombre que siempre trabajó por su familia, que fue un hombre recto, que con mucho esfuerzo montó su taller, que amaba la vida y la disfrutaba. Es como si te cayera un rayo que puede caer en cualquier lugar.

RN: Y también por un acto de elemental justicia.

A lo largo de este año tan difícil, ¿cómo fue el tratamiento de los medios más allá de lo que se publicó, lo que se leyó? Me refiero al trato directo de los reporteros hacia ustedes.

RN: No hubo contacto con ningún medio, ni de televisión ni escrito, es la primera vez que lo hacemos. El viernes pasado tuve una entrevista personal con Raúl Trejo Delarbre, es la primera persona con la que en mi representación la familia Narezo habla, y ahora, en segundo término, contigo Laura para la revista etcétera. Pero en todo este año no hemos tenido ningún contacto porque no hemos querido, justamente.

Este acto terrible sucede el 15 de noviembre en la noche... y el 16 de noviembre por la mañana, obviamente te podrás imaginar que a eso de las 12 del día ya estaban enterados varios medios, hubo un intento de acercamiento de un reportero de Reforma, del que no sé su nombre, no lo recuerdo, pero justamente ante la dimensión de los hechos, que no sabíamos qué había pasado, le dijimos que no íbamos a dar la entrevista y pescó algunas cosas de lo que vio ahí en la calle con los policías, pero de ninguna manera la familia se manifestó ni habló con nadie. Esta es la primera vez.

AGL: Yo creo que siempre hubo de parte de los medios la intención de buscar a la familia, pero la información fue obtenida por otros canales, porque la familia no hizo nunca ninguna declaración, creo que fue una buena decisión. Pero fue apabullante estar viendo los periódicos o los noticieros, todo lo que se decía. Porque los medios finalmente decían lo que les venía en gana. Nosotros ya teníamos bastante con todo lo que había pasado. Pero entonces los medios buscaron otros canales, hablaron con las autoridades o no sé, pero la familia nunca habló.

RN: Hubo filtración de información por parte no sé de quién, pero evidentemente los medios empezaron a decir una serie de cosas justamente por este tipo de filtraciones. Sabemos de un canal de televisión que pasó un video. Un video que la policía toma obviamente para constatar los hechos, cómo pasaron, cómo estuvieron las cosas y de repente nos dimos cuenta con gran sorpresa que un canal de televisión ya tenía el video.

Respecto de todo lo publicado, lo difundido, ¿cómo les afectó y qué balance hacen?

AGL: Nos afectó mucho. En mi caso, llegó un momento en que decidí ya no seguir viendo la información porque, sobre todo en los tres o cuatro primeros meses, no había prácticamente día o semana en la que no hubiera algo. De por sí, creo que era algo que nos dolía mucho como para todavía estar viendo, ya estaba el terrible hecho de la muerte de nuestra familia como para todavía estar echando alcohol a la herida con las cosas que se decían, que, por lo demás, no estaban basadas en una investigación seria que pudiera sustentar lo que publicaban. Nos afectó mucho, aunque intentaba, sin lograrlo, seguir mi vida cotidiana.

Creo que no es apegados a un código de ética como operan los medios y como ya tenía varios ejemplos en otros casos, entonces sabía que ellos iban a seguir diciendo cosas, porque lo que les interesa es una noticia que llame la atención de la gente, hacer un escándalo. No buscar realmente qué fue lo que pasó, sino sacar la noticia con sensacionalismo. Hay que reconocer por otro lado que la gran mayoría busca ese tipo de noticias. A mucha gente le interesa la noticia amarilla, sensacionalista, y los medios se la dan. Eso es lo que vemos también incluso en algunos programas de televisión, lo que a una gran cantidad de personas les gusta, es eso, estar viendo escándalos. Los medios les dan gusto. Es un círculo vicioso.

RN: Bueno, yo quisiera decirte como parte de la familia, que nos afectó en lo moral, en lo psicológico, en la dignidad y en la honorabilidad. Fue brutal el golpe, independientemente del dolor inconmensurable que esto ha representado para la familia, el daño que hizo la prensa: el manejo de la noticia fue hecho sin la menor responsabilidad y ética, con lo menos que tuvo que ver fue con indagatorias a profundidad de quiénes eran los Narezo, cómo se desarrollaban en su trabajo, su escuela. Dieron rienda suelta a lo que se les pegó la gana y bueno tan clarísimo como dice Arturo que esto lo que hizo fue desencadenar el amarillismo, el poco profesionalismo de los medios, el fomento del morbo. Y eso imagínate cómo nos dolió. Nos enfrentamos en su momento a comentarios y miradas suspicaces.

¿Qué casos documentan esta falta de profesionalismo y ética en los medios?

RN: Se dijeron cantidad de cosas, una revista de la que no voy a dar el nombre, con la mayor irresponsabilidad publicó que en el taller de mi hermano ­quien se dedicaba a restaurar autos de lujo y tenía un prestigio en el mundo del automovilismo­ se arreglaban los coches para sacar droga del país. Eso fue verdaderamente irresponsable. Luego, otros periódicos hablaron de un supuesto crimen pasional, lo que también fue una gran mentira. Hay miles de ejemplos, en un noticiero de sábado por la noche, el conductor, a los 15 días de que pasó esto, el sábado 30 de noviembre, dijo: "Todo apunta al narcotráfico", con ese sensacionalismo que les gusta tanto. Y bueno, basta revisar periódicos y revistas para demostrar el manejo que hicieron. Casos concretos hay esos y muchos más.

¿Hay algún medio que en la cobertura de este hecho les parece que haya sido verosímil y ético?

AGL: Yo lo que escuché y me consta que fue un manejo prudente y responsable, fue a Carmen Aristegui y en otra ocasión a Javier Solórzano. Hablaron de lo que había pasado, y dijeron que las autoridades estaban investigando, nunca dieron por supuestas cosas que no les constaban. Y después, cuando ya estaba detenida la persona, lo registraron, nada más. A lo que me refiero es que la noticia no se trató de dar con un tinte amarillista, sino con mucha prudencia, sin nunca tratar de jalar público diciendo cosas que no fueran ciertas. Para mí es el único medio de los que escuché, vi o leí que fue responsable y ético.

RN: Yo coincido totalmente con Arturo, porque tuve la fortuna de oír los comentarios de Javier Solórzano, y también quiero mencionar a Guillermo Ochoa, él en su programa de radio, a los cuatro o cinco días de este suceso, entrevista a un íntimo amigo de mi hermano, y él también habla con mucha prudencia del asunto. Inclusive Ochoa había entrevistado a mi hermano años atrás por las cuestiones del automovilismo, de la Carrera Panamericana que él corrió en siete u ocho ocasiones y conocía a mi hermano. Este amigo le pide un espacio para hablar y Guillermo Ochoa hace comentarios muy prudentes, inclusive al día siguiente en el editorial de su programa de radio, habla sobre el asunto y él está también verdaderamente impactado e indignado por cómo se manejaron al principio las noticias. En fin, hay que ser justos, creo que también él fue objetivo.

¿Temieron que la avalancha informativa pudiera entorpecer las investigaciones?

RN: Sí, desde luego, porque el asunto era verdaderamente delicado y cualquier manifestación de la familia podía desvirtuarse. Quiero recalcar que nosotros guardamos silencio por prudencia y recomendación de las propias autoridades. Recuerda que Juan Pablo, el sobreviviente, estuvo inconsciente durante dos días después de este hecho, es hasta el tercer día que recobra el conocimiento y puede apuntar en un papel el nombre. Hasta entonces todo era confusión.

Lo pregunto porque hubo una gran cantidad de hipótesis en los medios sobre el móvil del crimen, y hasta la persecución que hubo por encontrar dónde estaba hospitalizado el sobreviviente.

RN: Fíjate que temíamos mucho por Juan Pablo. En ese sentido es que también mantuvimos un silencio que era impresionante, cosa que no hicieron los medios ­algunos de ellos­ porque con la mayor irresponsabilidad, dijeron con lujo de detalles en qué hospital estaba este chico, en qué piso, qué doctor lo estaba atendiendo, la familia estaba verdaderamente aterrada por su hijo, por ellos mismos y por nosotros. Claro, hubo muchísimo temor, entonces me parece que fue una irresponsabilidad terrible dar santo y seña de dónde estaba Juan Pablo. Esta información no debió haberse publicado, no lo debieron haber dicho.

¿Cómo explicar la voracidad de los medios ante este tipo de hechos?

AGL: Creo que entramos ahí en un terreno difícil. La gran mayoría de los medios se guía por el principio según el cual lo atractivo para la gente, lo que vende, es aquello que tiene ingredientes de conflicto, de muerte, de malsano, de descubrimiento de la vida privada de las personas. La rectitud, la armonía y lo cotidiano no son noticia. El principio no es la exactitud, la investigación de las causas, la búsqueda de la objetividad, la ponderación de la noticia, el manejo responsable y ético de la información, no. Partiendo de aquel principio, el objetivo es vender más, a costa de lo que sea: reputaciones personales, tergiversaciones, verdades a medias, calumnias. Creo que los medios en lo que menos piensan al hacer su trabajo es en códigos de ética o responsabilidad. Aunque habría que decir, por otro lado, que la gente, "el público consumidor de estos productos", para ponerlo en términos que acentúen el carácter comercial del fenómeno, tiene también gran parte de responsabilidad. Soy pesimista, pienso que no es algo exclusivo de nuestro país, sino mundial, algo que tiene que ver con el ser humano.

RN: A mí me gustaría agregar dos cosas, una es precisamente una pregunta para los propios medios y otra que aparte de que somos víctimas de los medios, también sufrimos la violencia de los medios. Hace rato hablábamos de en qué nos afectó, yo te decía que en lo psicológico, en lo moral y la honorabilidad de la familia, también sufrimos la violencia por parte de los medios, declararon todo lo que les vino en gana. Y eso es violencia contra el individuo, contra el ciudadano normal que trabaja, que estudia, que vive de manera honrada. Me pregunto: ¿qué tipo de relación debe existir entre los medios y el ciudadano? ¿Dónde están los derechos del ciudadano que por alguna circunstancia se ve involucrado en un hecho como el que nos sucedió a nosotros? ¿Quién legisla al respecto? ¿Qué código de ética debe regirlos?

¿Cómo han asimilado todo esto?

AGL: Es difícil responder. Yo me dedico a dar clases y escribo algunas cosas. Durante digamos al menos seis meses me fue absolutamente imposible concentrarme para escribir algo, para preparar mis clases, y como de todas maneras tenemos que vivir de nuestro trabajo, pues yo mismo me pregunto cómo le hice durante ese tiempo. Y creo que lo hice verdaderamente como un autómata, y aunque ahora lo he hecho más conscientemente, eso no quiere decir que lo puedas hacer como antes de que todo esto ocurriera. Te sigue afectando, te seguirá afectando, en tu relación con la gente, en tu manera de concebir la vida, de vivirla, en todo. Ya no eres y no serás más la misma persona que eras antes.

RN: Yo creo que no hay tiempos definidos. Ha sido un año profundamente doloroso. He estado leyendo mucho sobre la fenomenología del duelo y todos ellos hablan que cada persona tiene tiempos muy propios. En nuestro caso, yo no sé... yo creo que esto va a seguir porque fue verdaderamente un golpe brutal y yo a 365 días me siento igual de lastimada, igual de dolorida que la primera semana. Es muy difícil.

¿Cuál es su testimonio sobre esta experiencia que vivió su familia con los medios?

AGL: A mí me gustaría decir que ojalá esto le sirviera a la gente y a los medios mismos para que tomemos conciencia de que la prensa tiene que cambiar. Que haya justamente mayor ética, mayor responsabilidad, menos morbo y trivialidad en el mensaje. Que la prensa sirva para informar, sí, pero también para formar; que entre sus objetivos esté la formación de un público más exigente, más profundo, más interesado en los problemas cruciales del país, más solidario, más consciente de la importancia de su participación en la resolución de esos problemas.

RN: A mí me gustaría decir que en este país hay varias cosas en las que se tiene que legislar, y creo que esto urge. Se tiene que legislar de manera muy seria, muy contundente y muy responsable sobre los códigos de ética que deben tener los medios de comunicación. Eso sería. Y agregar que esperar que la familia Narezo espera que se haga justicia, que se aplique la ley con todo rigor, creo que eso podría ayudarnos un poco a sanar la herida.


* * *

El acoso

A unos días de lo ocurrido el 15 de noviembre de 2002, el único sobreviviente del crimen, Juan Pablo Quintana, tuvo que ser trasladado del Hospital Médica Sur a otro nosocomio por cuestiones de seguridad. La razón, los medios dieron a conocer dónde se encontraba Quintana.

Las autoridades judiciales realizaron varios movimientos para despistar a los reporteros y evitar que se filtrara la información. En esa ocasión, el padre de Juan Pablo Quintana dio una improvisada conferencia de prensa en la que se refirió al acoso de los medios.

"La familia está muy molesta porque parece que Televisa quiere darles los datos (a los asesinos) de dónde está mi hijo, y él está muy grave.

"Empezaron a dar unas informaciones espantosas, porque lo único que hemos recibido del grupo GERI (Grupo Especial de Reacción e Intervención) es apoyo."

Televisa difundió el video que tomó la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en la escena del crimen y el 30 de noviembre, el conductor Alejandro Cacho afirma que en este asunto "Todo apunta al narcotráfico".

El 26 de noviembre, en TV Azteca, el reportero Miguel Aquino hace una serie de preguntas a partir de las cuales trata de inferir el móvil del crimen.

"¿En contra de quién de los integrantes de la familia fue dirigida la agresión? Primero se señalaba que al señor Ricardo Narezo Benavides, por un problema con un ex empleado. Sin embargo, ahora resulta que el principal sospechoso era amigo del hijo varón de la familia."

"Además, ¿por qué Ricardo, de 20 años, fue el único que no murió asesinado en la recámara principal sino en el jardín y cubierto con hojas de bambú?"

De la Redacción



Laura Islas Reyes es reportera y redactora de etcétera.
Correo: lislas@etcetera.com.mx

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