Desinformación, propaganda y manipulación informativa
David Sendra Domènech
Primero fue Afganistán
Por fin empezó a descubrirse el oscuro sendero que se empezó a trazar con el ataque a Afganistán. Los
medios del mundo afines a la Casa Blanca enviaban corresponsales a cubrir la lejana guerra y las páginas de
los periódicos se llenaban de imágenes de mujeres afganas escondidas tras los burkas, de barbudos talibán
ávidos de sangre y de valerosos soldados que iban a liberarlas.
 |
Fotos: Newsweek |
Aparecían periodistas que promocionaban la guerra en algunas cadenas de televisión estadounidenses.
Por un momento dudé de si realmente se atacaba Afganistán porque se trataba de encontrar a Osama Bin
Laden, antiguo aliado de EU, alguien a quien nadie ha visto pero al que se erige como principal responsable del
11-S. Ningún medio dudó ni por un momento que ése era el fin último, pero ante la barbarie que se
desarrolló contra la población afgana y las muertes de civiles, que eran una multiplicación exponencial de las víctimas
que sufrió EU el 11-S, se empezó a izar la bandera de la libertad, la de los derechos humanos, como manera
de reprimir las oleadas de críticas contra el desproporcionado ataque.
Finalmente, EU consiguió Afganistán, paso de los gasoductos y oleoductos del Asia Central. El
llamado "contrato del siglo", una ruta desde Asia Central a Occidente que tiene dos únicas vías, a través del
Cáucaso y Rusia, de ahí la importancia de Chechenia para Rusia, entre otras cosas, o por Turquía. Aunque las vías
de oleoductos desde Irak al Mar Mediterráneo, a través de territorio sirio, también podrían explicar por qué
primero se ataca a Irak, mientras los halcones de la administración Bush insisten en acusar a Siria e Irán de conspiración.
¿Qué medios explican la devastación de Afganistán?, ¿quiénes hablan de las muertes de civiles?, ¿quién pagará la reconstrucción?, ¿qué es de Bin Laden?, ¿lanzando centenares de bombas
inteligentes, qué ironía, se ha restablecido la libertad?, ¿ya no van con burkas las mujeres afganas? Muchas preguntas
y pocas respuestas, pasó de moda Afganistán, ahora toca retirada hacia Irak. Mientras la devastación sigue,
Bin Laden continúa desaparecido. El gobierno afgano, patrocinado por EU dentro de lo que los analistas ven
como una política de situar gobiernos afines, está dirigido por un antiguo asesor de la compañía petrolífera Unocal, Hamid Karzai, y parece no tener poder real para hacer frente al Afganistán más allá de Kabul.
¿Qué medios informaron de la guerra en Afganistán?, pocos. Algunos presentaban las noticias y a uno
le daba la extraña sensación de que las víctimas del WTC tenían más valor que las de Afganistán. ¿Hay
categorías dentro de las víctimas civiles?, ¿o en este caso, al ser una supuesta guerra hay distinciones? Esto recuerda
la estrategia manipuladora de la información que ejerce en estos casos EU, y me refiero a los llamados
"daños colaterales" que engloban a todas las víctimas civiles. Y es que en Afganistán, al igual que pasó en Kosovo,
las famosas bombas inteligentes parecían errar una y otra vez sus objetivos. De hecho, finalizada
teóricamente la guerra en Afganistán, aún hubo algunos bombardeos sobre una comitiva que iba a celebrar una boda,
que se sumaba a otros sobre poblaciones civiles. Es más, si alguna bomba de EU caía sobre soldados aliados,
era calificado como "bajas de fuego amigo", como sucedió cuando un F-16 de EU bombardeó y mató a
unos soldados canadienses. Eufemismos que, una y otra vez, son repetidos cual loros por los medios de
comunicación. Hechos que no son investigados a fondo.
Pero Afganistán era sólo la punta del iceberg, y al igual que estas gélidas montañas flotantes, el
peligro amenazaba, y lo que se avecinaba era mucho más. Ningún medio supo descubrirlo ni dejó espacio en su
palestra pública para que las voces expertas contaran una historia espeluznante que nadie quería considerar y
mucho menos creer, aunque Bush ya había dicho que "Afganistán es apenas el comienzo". ¿Era posible que el
fatídico 11-S hubiera dado un impulso a una política estadounidense para Asia Central y Oriente Medio pensada
para llevarse a cabo en décadas?
Son muchas las encuestas que muestran una creciente actitud contraria a EU, como una realizada
por Worldviews a finales del año pasado, que plasma que 55% de los europeos opinan que la política exterior
de EU era en parte responsable de los ataques del 11-S. El centro de análisis Stratfor afirmaba en un informe que EU "es una potencia imperial incapaz de garantizar su seguridad sin controlar a otros".
Para Anatol Lieven, socio principal de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, el objetivo de EU es
"el dominio mundial unilateral a través de la superioridad militar absoluta".
Un último apunte al respecto. Mientras las Torres Gemelas se derrumbaban, los medios audiovisuales
fueron invadidos por imágenes de poblaciones árabes que daban muestras de alegría por tamaña catástrofe, una
de ellas era referente a Palestina. Incluso se llegó a decir que el gobierno palestino hizo lo imposible para
evitar estas muestras de euforia y no tener represalias. Después, las mismas cadenas descubrieron que esas
imágenes eran falsas, que en realidad eran imágenes de hacía meses. Unas hicieron un breve apunte advirtiendo de
su error, aunque lógicamente, no ocupó tanto espacio como la emisión de la primera y errónea información.
Allí la censura se mostró al no dar permiso a los medios críticos para que cubriesen las noticias desde
el terreno, al crearse pools informativos que acompañaban a los soldados, al escudriñar las informaciones de
los periodistas antes de ser enviadas para su emisión. Y allí se vieron todas las tácticas de la desinformación.
Una guerra creada por una agencia de relaciones públicas, especializada en estos sucios quehaceres, que hizo
de la ficción una realidad, y de la realidad un espejismo. Las barbaries que se cometieron nunca tuvieron el
eco que debiera en los medios. En esta nueva guerra, los "incrustados" periodistas que viajan con los
soldados británico-estadounidenses que son la gran mayoría de los informadores que estaban cubriendo la guerra,
a excepción de los que habían permanecido en Bagdad y los que se enviaron con posterioridad a Kuwait y
sur de Turquía, eran periodistas que se comprometieron con el Ejército a cumplir 50 normas. Periodistas que
no podían informar con total libertad. Los que permanecían en Bagdad, también se enfrentaron a la
negativa de que todo fuera grabado. Esta manera de cubrir los acontecimientos fue denunciada por diversos periodistas.
De la guerra contra el terrorismo a la guerra global
Se cambió al enemigo número uno que era Osama Bin Laden por Sadam Husein, una transición que
no pareció extraña a los medios, puesto que no se habló del tema. La guerra contra Irak también es el
elemento que distrae la atención de los estadounidenses respecto de la catastrófica política económica de Bush.
En realidad, es una estrategia similar a la que usó Clinton en 1998, cuando hizo que los inspectores
abandonaran Irak (aunque se intentó decir que lo hicieron por presiones de Husein) para atacar, mientras el caso
Whitewater o el de Monica Lewinsky explotaban.
Pero también está claro que en algunos miembros del gobierno de EU hay una actitud belicista, de
pensamiento unilateral, apoyado en la fuerza militar para aplicar su propia política. Antes de que ganase Bush, el "think
that" neoconservador ya había sentado las bases para el Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano (PNAC),
una propuesta para la política exterior en el nuevo siglo "que se proponga promover en el exterior los principios
de EU", que requería "tener un poder militar fuerte y preparado", de ahí el elevado presupuesto de defensa.
Existieron intensos debates en el seno del Senado de EU sobre qué hacer respecto a Irak. Aunque
cuando las televisiones afines a la Casa Blanca entrevistaban a algún senador contrario a la política de Bush, se le
ponía en un auténtico aprieto. Tampoco todos los estadounidenses pensaban como Bush, aunque las tácticas
de propaganda han ido surtiendo efecto. Los medios, muchas veces, para apoyar la política de su gobierno,
apelan a que toda la ciudadanía está con él.
George Bush ha sabido explotar el clima de inseguridad que invadió a la sociedad estadounidense tras el
11-S, y lo ha aumentado para promover la agenda política de la Casa Blanca. Cuando la gente se relajaba o
aparecía el mínimo atisbo de disidencia, aparecía el peligro del ántrax, algún video de Bin Laden y ahora, Irak. Pero
la agenda política de Bush no es sólo la de la expansión militar, también la de una política económica interna
que quiere reducir la carga tributaria a las empresas y sectores con mayores ingresos, donde se recortan
programas sociales, etcétera.
Los medios dan la sensación de que tras el 11-S no ha habido ni hay un debate serio entre la población
sobre el militarismo de EU, pero no es así. Hay un debate creciente que ha puesto en entredicho que la única
solución sea la militar. En EU es aún más visible esta actitud de los medios por evitar mostrar a la sociedad civil
activa. En el caso europeo, los gobiernos de aquellos países que han apoyado la guerra miran a otro lado y parece
que no quieren asumir que la población es contraria. Los medios afines son los encargados de dar a entender
que hay una situación de normalidad. Pero ya llegaban las noticias de que la Corte del Distrito Federal de Nueva
York prohibió desde el pasado 11 de febrero las manifestaciones públicas de oposición a la guerra.
Según los medios estadounidenses, el mundo entero apoyó el bombardeo de Afganistán, pero existe
una encuesta internacional de Gallup que detalla que la mayor parte del mundo estaba en favor de responder
al atentado del 11-S con un proceso judicial y no con una acción militar. En EU sólo un pequeño periódico
de Nebraska publicó dicha encuesta.
 |
|
En momentos críticos para el gobierno de EU, curiosamente, siempre aparece una cinta donde
supuestamente habla Bin Laden prediciendo atrocidades varias. Los medios dan por hecho en la inmensa mayoría de los
casos que la autoría es verdadera, ¿qué hay de la investigación y la corroboración de fuentes?, ni siquiera se
dignan en traducir ellos mismos el audio, dando por válidas las que ha hecho la Casa Blanca. De igual manera que
se emitieron y publicaron los famosos informes de los servicios secretos británicos que aludían a una
investigación realizada donde quedaba claro que Irak poseía armas de destrucción masiva. Luego se descubrió que era
una burda copia.
Ya en septiembre, Bush citó como reciente un informe sobre la capacidad nuclear de Irak que era
anterior a 1991. Y como los inspectores no encontraban rastro de armas de destrucción masiva, se empezaron a
lanzar hipótesis de posibles túneles donde estarían escondidas, o de barcos repletos de estas armas que navegan
sin rumbo por los océanos.
Destituir a Sadam Husein no estaba en mente de la ONU, no es posible cambiar gobiernos de esa
manera tan arbitraria, aunque la Casa Blanca ya llevó a la práctica esta política en América Latina. El servilismo de
los medios llega a tal extremo que asumieron hablar de las atrocidades que ha cometido Husein pero
suprimieron de la memoria otros hechos protagonizados por EU.
Los ataques en territorio iraquí se venían produciendo desde hace tiempo, periódicamente, aunque no
suelen ocupar grandes titulares. Algunos medios escritos de EU ya señalaban en sus artículos que la Casa Blanca
podía tomar ejemplo del ataque en Afganistán para aplicarlo en Irak, ¿fue acaso un terreno de prácticas? Lo
único claro es que el unilateralismo desafiante mostrado por EU ha terminado por hacer que la OTAN, que activó
el artículo quinto del tratado por vez primera para solidarizarse con EU tras el 11-S, ahora se muestra reticente.
Cuando la acusación de que Irak poseía armas de destrucción masiva no cuajó entre la comunidad
internacional, Bush optó por granjearse la simpatía de sus conciudadanos y afirmó que Bin Laden estaba vinculado con
Husein. Una manera de apelar al recuerdo del 11-S. Pero tampoco tenía pruebas de ello, es más, todo indicaba que
era una teoría falsa. Curiosamente, en ese momento en que las teorías de la Casa Blanca hacían agua,
apareció una cinta donde supuestamente Bin Laden convoca al mundo islámico para proteger a Irak del ataque. Una
cinta que deja dudas sobre su autenticidad, y por extensión sobre quién la ha creado. Todo el mundo conoce
el antagonismo histórico que hay entre Bin Laden e Irak, hasta el punto que en la primera Guerra del Golfo,
Bin Laden presentó a Arabia Saudí un plan para atacar Irak. El fundamentalismo talibán es enemigo declarado
del régimen laico y secular iraquí.
Todos coinciden en que Sadam Husein masacró a los kurdos, sí, un pueblo sin país, como muchos otros
en la época actual. Y usó armas de destrucción masiva contra ellos y contra Irán en la década de los 80,
aunque EU no planteó ningún ataque contra Bagdad hasta los 90. Lo que tampoco se comenta es que, la zona
norte de Irak, área de exclusión aérea, zona kurda, fue invadida por Turquía, que atacó diversos pueblos,
teóricamente mientras perseguía a "grupos terroristas kurdos" que se estaban escondiendo en la zona, dejando
como resultado unos dos mil 500 civiles muertos y varios centenares de pueblos destrozados. Nadie supo nunca
nada e incluso ahora es algo tímidamente puesto de manifiesto. Por suerte, unos periodistas lo vieron y a partir
de ahí, la actitud de las fuerzas internacionales allí desplegadas cambió sustancialmente.
Hay que recordar, porque a veces los medios lo olvidan, que Sadam Husein era aliado de EU hasta poco
antes de la primera Guerra del Golfo. Lo que muchos se preguntan es por qué no se investiga qué países aportan
la tecnología para que se creen armas de destrucción masiva, seguro que habría muchas sorpresas y
deberían darse muchas explicaciones.
Censura, petróleo y crímenes de guerra
Ya son muchos los países que han dicho a EU que el ataque a Irak no era por causas de terrorismo
internacional, pero es que tras el 11-S parece que se ha variado la definición de esta palabra, y actos que podrían
ser calificados como terroristas, no lo son. Los medios han sido muy claros respecto del terrorismo, se
han mostrado con dureza, sin tapujos, pero apenas se ha escrito sobre las causas. Se optó por suprimir
cualquier comentario que explicase el por qué de la dura oposición que hay hacia las políticas estadounidenses en la
zona de Oriente Medio. Así, se justifica el ataque como única vía para luchar contra el terrorismo o contra
los regímenes que lo amparan. Y aquellas voces discordantes son rápidamente acalladas, se apela al
patriotismo más rancio.
Hay un debate no público, porque no se da pie a ello, sobre la necesidad de distinguir entre la causa y
la consecuencia de las actuaciones políticas. Hablar de ello es casi un heroísmo, por ejemplo, si un periodista
opta por escribir sobre el lenguaje de la fuerza aplicado por Sharon en Palestina corre el peligro de ser
calificado de antisemita.
 |
|
Según algunos periódicos, la diplomacia estadounidense incrementó la presión sobre algunos países
miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, calificados como "vulnerables", para que apoyasen las tesis de
Bush de atacar Irak. Mientras, Rusia afirmaba que le habían llegado informaciones de que los inspectores de la
ONU estaban siendo presionados para que abandonasen Irak o para que presentasen pruebas que dieran pie a
un ataque. Según diversas informaciones, las presiones existieron en los debates tanto para conseguir
votos favorables como para cambiar los contrarios. Es más, se conoce el caso de Yemen, que tras su negativa
sufrió curiosamente la retirada de los fondos económicos que percibía.
The Sun, periódico británico, calificaba en una de sus portadas al presidente francés, Jacques Chirac, de
ser un gusano por no secundar a Blair, y afirmaba que en realidad lo que quería Chirac al oponerse a la guerra
era "hacer que Francia parezca más importante a ojos del mundo de lo que realmente es". En el Estado
español, el presidente Aznar acusaba a la oposición de "oportunismo" y de "rancio aislacionismo" por no
querer respaldar al gobierno en su apoyo a Bush.
Es necesaria una simple chispa para que el mecanismo de propaganda estadounidense se ponga en
marcha para justificar el ataque. De igual modo que una piedra pequeña puede crear un alud, una pequeña información
que se hace llegar a los medios, que es publicada sin contrastar, es suficiente detonante. El famoso caso
del ántrax que se encontró en la carta enviada a un senador estadounidense fue el detonante para que
algunos medios exigiesen un ataque a Irak. Poco después se descubriría que su fabricación era con probabilidad de
un laboratorio militar de EU.
Las informaciones que han llegado sobre Irak han estado sesgadas, a excepción de unos pocos medios.
No se ha visto el efecto de los bombardeos anteriores de EU y Reino Unido en la zona de exclusión aérea, ni
el estado de la población civil.
De igual manera no se ha explicado en qué consiste esa oposición en el exilio con la que mantiene
contactos EU, y en la que estaría pensando para organizar el nuevo gobierno iraquí. Sabemos que no sería
precisamente un gobierno democrático sino militar.
Newsweek publicó los perfiles de cinco líderes iraquíes que podrían
estar en la lista de la Casa Blanca, información que no fue desmentida, y en la que aparecían militares de
alta graduación vinculados al uso de armas químicas por el ejército. La democracia tardará en llegar, siendo Irak
la segunda reserva de petróleo del mundo, es difícil no pensar que el dirigente iraquí que la gobierne dentro
de un tiempo no será afín a los intereses de Washington. Primero será un general estadounidense hasta que
la situación se calme, lo cuál es lo suficientemente abstracto para evitar acusaciones de estar demasiado
tiempo dirigiendo las riendas de un país.
La organización de periodistas FAIR denunciaba la sumisión de los medios de EU a la hora de cubrir el
tema de Irak. Y se suma a la larga lista de críticas que los medios de EU están recibiendo, como las del defensor
de los lectores del Washington Post, Michael Getler, quien criticó que su periódico no cubriera las
manifestaciones contrarias a la guerra celebradas en Roma o Londres de octubre pasado.
Otra información valiosa que no ha tenido eco en los medios internacionales, se refiere a la primera
Guerra del Golfo, donde teóricamente EU y sus aliados atacaron Irak porque éste había invadido Kuwait. Cuando
se celebraron diez años de ese hecho, eran pocos los medios que daban a conocer que Kuwait tenía
presos políticos y un sistema político muy particular, donde las mujeres seguían teniendo vetado el derecho al
voto, por ejemplo. No obstante, Kuwait, al igual que Pakistán, que es una dictadura militar, son amigos de EU,
de ahí que las informaciones que nos lleguen sean siempre positivas, al igual que sucede con Israel.
La servidumbre de los medios es escandalosa, y más tras conocerse que los argumentos que ha esgrimido
la Casa Blanca estaban basados en falsas pruebas o en datos anteriores a la guerra del Golfo de 1991. Pero
la estrategia era conseguir fabricar el más amplio consenso para atacar Irak. A pesar de que la decisión de
atacar o no debería tomarse en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, única manera de no dejar por el
suelo la ya escasa credibilidad del organismo internacional, EU empezó hace tiempo a enviar soldados a la zona
y a presionar a los inspectores, dando por asumido que su trabajo era inútil.
Iniciada la guerra, Fox News aseguraba haber visto un informe de inteligencia donde se afirmaba que
tropas de EU habían encontrado una fábrica de armas químicas en Nayaf, algo que era falso, puesto que no
se encontró nada. De todos modos, esa era la idea, es decir, encontrar huellas reales o no que dieran la
razón a EU.
Según las fuentes fiables de los inspectores, los años de inspección y sanciones habían destruido el
posible arsenal de Irak, y se había paralizado la infraestructura industrial iraquí. Scott Ritter, ex jefe de
inspecciones, había dicho una y otra vez que el programa para crear armas de destrucción masiva de Irak había sido
desmantelado y destruido.
En este marco Al-Yazira se erige en el fenómeno mediático frente a la conocida CNN International.
Esa cadena árabe es vista como una contraparte a la estadounidense, no sólo por las noticias que aparecen,
sino también por el prisma con que se acerca a ellas. Al-Yazira fue desbancada como primera informadora en
Irak por el régimen de Sadam Husein, a quien quizá no le gustó el tratamiento que daba a las noticias.
Mientras el mundo mira hacia Irak, el resto de guerras encubiertas o no, prosiguen aunque los medios
han dejado de informar de manera progresiva. Reporteros sin Fronteras ha relatado casos de violencia
contra periodistas que cubrían las noticias en Palestina e Israel por parte de miembros del ejército israelí, y
también la muerte de periodistas y heridas de gravedad a otros a causa del abuso de fuerza del ejército israelí. Todo
ello destruye la libertad de prensa y coarta a los medios extranjeros.
Babel, el diario más influyente de Irak
dirigido por Udai Husein, experto en censura e hijo de Sadam Husein, fue prohibido durante un mes a finales del
año pasado. Al parecer se debió a haber incluido críticas a la corrupción del régimen y puntos de vista de la
oposición iraquí. El corresponsal de la agencia de prensa iraquí en Nueva York era invitado a abandonar EU
acusándole de estar realizando actividades que perjudicaban a la seguridad nacional. Irak expulsó al corresponsal de
una cadena de televisión de EU. Eran movimientos previos a la guerra.
Los deseos de EU
EU y Reino Unido están tras la mayor reserva de petróleo del mundo después de Arabia Saudí, la de Irak.
En parte es lógico que tanto Francia como Rusia se negaran a la guerra, puesto que les llevaban la delantera en este punto, siendo empresas petroleras de estos últimos países las que explotaban los recursos iraquíes.
Otra particularidad de la crisis iraquí, el hecho de la iniciativa, instigada por EU, que reuniese a varios países
árabes y musulmanes para buscar una salida pacífica a la crisis. Una ilusión óptica, puesto que no fue nunca la
primera opción que barajaba EU. No obstante, serviría para calmar a la población de estos países reunidos, dando la
sensación de que se estaba buscando realmente una vía pacífica de salida. Pero no había soluciones a la vista,
o no se explicaron, y mientras EU proseguía enviando soldados a la zona. Pero es algo obvio que Turquía,
Egipto, Arabia Saudí y Jordania se habían alineado ya con EU.
En la primera Guerra del Golfo ya hubo ocasión de derrocar a Sadam Husein a través de una rebelión
chiíta en el sur de Irak. EU llamó a la rebelión, pero después, el padre del actual presidente de EU retiró a las
tropas y dejó que el líder iraquí la aplastase. Y es que EU sabe que las dos poblaciones que han sufrido represión
por parte del régimen de Bagdad, los kurdos y los chiítas, buscarían conseguir un lugar en el nuevo mapa
político. Es más, EU teme que los chiítas quieran acercarse a Irán, país con el que no tiene gran amistad. De ahí que
el régimen que quiere instaurar EU tras derrocar a Husein no es democrático, sino militar.
Quizá EU estaría pensando que si consigue instaurar un gobierno afín en Irak, cimentaría la visión de la
paz que tiene para Oriente Medio y la zona en general. De hecho, piensa que así podrían presionar a Irán y
Siria, países a los que tampoco tiene gran aprecio. La mayor parte de los países de esa área son dependientes de
los suministros militares de EU.
En la época de la reconstrucción se verán cuáles eran las intenciones reales. Por lo pronto EU ya ha
anunciado su "derecho de conquista", donde seguramente la ONU tendrá un papel secundario. De hecho, Colin
Powell ya anunciaba que la ONU no quería hacerse cargo de Irak, antes incluso de tratarlo en el seno del Consejo
de Seguridad. Es muy probable que las empresas que cuenten con mejor posición para conseguir los
suculentos contratos de reconstrucción iraquí serán las afines a la Casa Blanca, y en ese sentido
The Wall Street Journal aseguraba que Washington estaba creando una lista de empresas privadas para ello. Es más, según los
analistas, entre ellas están las principales donantes de la campaña presidencial de Bush. De igual manera, empiezan
las fricciones entre EU y Francia, por ejemplo, que no ve con buenos ojos el que la mayoría de la
administración Bush quiera complicar la presencia de empresas francesas en la creación del nuevo Irak. Rusia también exigía el cese de la guerra, mientras irónicamente obstaculiza la llegada de ayuda humanitaria a Chechenia.
Control de la información
La cobertura de la crisis de Irak, previa a la guerra, por parte de la mayoría de los medios occidentales ha
sido incorrecta, dominada desde el principio por una visión bajo el efecto dormidera por los mensajes
procedentes de las instancias oficiales (léase EU y amigos en los casos de apuro). Se ha pensado desde el inicio de la
escalada bélica, porque la ha habido realmente, aunque prosiguieran los esfuerzos diplomáticos, que la guerra era
algo inevitable.
En política, las opiniones públicas sobre un hecho, Irak ahora, son decididas a puerta cerrada a través
de marcos que intentan cambiar las actitudes. Con la primera estrategia de EU se daba por hecho su
hegemonía mundial, algo que, naturalmente, no gusta a Rusia o China o a las potencias europeas. Ahí aparece
la diplomacia, para que parezca que nadie ha perdido ni ha tenido que cambiar su opinión, y el reparto de la
tarta del petróleo iraquí que también cambia opiniones. EU advertía que podría optar por un ataque unilateral o
con "una coalición de países amigos", lo cual desató la carrera entre algunos gobiernos que poco o nada tienen que ganar, como el Estado español, Italia o algunos países de la Europa del Este, para posicionarse como
un fiel amigo de Bush.
El gobierno de la Casa Blanca ya demostró hasta dónde quería llegar, el que se añadiera más presión por
parte de los medios sobre una futura e inevitable guerra no hacía más que añadir troncos de leña. No nos
equivoquemos, aquí nadie defiende el régimen de Sadam Husein. Y es eso lo que argumentan los gobiernos que apoyan
la guerra frente a quienes la querían frenar. De igual manera que los que alzaban la voz para parar una
guerra sin sentido, la alzaban también para decir que Israel sigue sin cumplir las resoluciones de la ONU, y
que Marruecos tampoco cumple las del Sáhara, y casos hay muchísimos más, lamentablemente.
La desinformación hizo acto de presencia ya hace tiempo, como paso previo a una guerra. A las
propuestas de Husein para ampliar el campo de trabajo de los inspectores, EU le recriminaba que era pura propaganda.
A la negativa iraquí a dejar que aviones espía sobrevolasen su espacio aéreo, se argumentaba que era temor
a que se descubriesen supuestos arsenales de armas. Pero, ¿cómo iban a dejar que sobrevolasen aviones
espía cuando la guerra se presentaba como inevitable? Los medios afines a los gobiernos que apostaban por la
guerra eludían hablar de las puertas que se abrían y únicamente mencionaban aquellas informaciones que
pudieran plantear una situación más caótica. A tal punto que en Europa, algunos medios españoles explicaban
las divergencias de la Unión Europea dando a entender que los responsables de que hubiese discrepancias
eran aquellos países, Francia y Ale mania, que se oponían a la guerra preventiva.
La información forma parte de un plan de batalla. Las contradicciones y las mentiras son el fruto de
una estrategia claramente definida, la confusión de una guerra es el instrumento que orienta algunas
informaciones. El rápido movimiento de las cosas casi obliga a tener una primicia de última hora que muchas veces
no es verificada; la mayor fuente de información sigue siendo la que da el canal oficial, las conferencias en
Qatar del mando estadounidense, las que se daban en Washington o las del ministro de información iraquí.
EU aprendió mucho de la guerra de Vietnam, donde los periodistas iban con total libertad y acabaron por
mostrar lo que la Casa Blanca no quería que fuese visto. Por tanto, controlar a los periodistas es la prioridad básica,
algo que se nota en las informaciones que llegan desde lugares destacados de la línea de frente. En la
cadena informativa, aunque un corresponsal opte por informar objetivamente o pueda hacerlo finalmente,
existen otras estructuras que filtrarán su información. A los medios afines a los gobiernos que apoyan la guerra
no llegan imágenes que erosionen el apoyo público o que levanten a la población contra el gobierno. Y si se
emite alguna imagen o información espinosa, la cadena de televisión o periódico recibirá duras críticas.
Reporteros sin Fronteras documentó casos de censura y autocensura en el tratamiento informativo de la guerra
de Afganistán por parte de los medios de EU, con casos de despidos de periodistas, cancelación de
programas, censura directa. E Irak no fue menos, con el conocido caso de Peter Arnett, famoso corresponsal, que
fue despedido tras hacer unas declaraciones a una cadena de televisión iraquí donde venía a decir que a EU le
estaba costando más de lo que pensaba ganar la guerra.
Simplificación y ceguera son claves en la visión de estos medios de comunicación afines a la estrategia
bélica. La censura y el control de la información se convierte en habitual para los países que entran en una guerra.
Cada Estado dispone de sus propios mecanismos para canalizar la información generada. Por eso para un
periodista es complicado encontrar información de primera mano, de ahí la importancia de estar presente en las
áreas donde llegan los refugiados, quienes pueden hablar de lo que está sucediendo, aunque sea una
información fragmentada.
Internet es otro medio de información, aunque hay que ir con cuidado, ya se sabe cómo es la red. El
caso de Internet es destacable, porque como decía Manuel Castells los gobiernos "siempre buscan pretextos,
como la pornografía infantil, el terrorismo, etcétera, pero, en realidad, lo que más les importa es cómo llegar
a controlar la red y tener un Internet de andar por casa".
Ha hecho acto de presencia un nuevo término, el de la "desinformación patriótica", donde los
periodistas estadounidenses enfrentan su profesión, como periodistas al servicio del rigor informativo y la
imparcialidad, al orden del día de Bush. Siendo, lamentablemente, este último el que ganó más adeptos. Para la
historia quedará el despido de Peter Arnett, o el que
Los Angeles Times despidiera a un reportero gráfico porque
había manipulado una foto donde se veía a un soldado británico ordenando a un civil con un niño en brazos que
se agachase, en el fondo aparecían varias decenas de iraquíes detenidos. El reportero había aumentado el
número de personas que aparecían detenidas para dar mayor dramatismo.
También para la historia, que no para el olvido, queda la del corresponsal de
The Washington Post, quien se atrevió a contradecir al ejército de EU, cuando éstos afirmaron haber disparado contra un vehículo civil
en respuesta a su primer ataque y tras haberles dado el alto, algo que el periodista negó en su crónica, puesto
que había sido testigo de excepción de que los soldados estadounidenses abrieron fuego sin mediar palabra.
Una vez más, los periodistas se convierten en testigos muy incómodos. Ahora se vuelve a acusar al gobierno de
la Casa Blanca por haber cometido "crímenes de guerra" con el último ataque al hotel Palestina, donde
morían dos informadores. Según el Pentágono, el tanque de EU respondió a disparos de francotiradores desde el
hall del hotel (entonces, ¿por qué disparó el tanque a la planta quince?), según los periodistas alojados en
aquel hotel, no hubo tales disparos. Al parecer, el primer y único disparo que se escuchó fue el del tanque.
Un informador de Sky News se atrevía a decir que si ellos habían visto claramente a los tanques, los tanques
tenían que haberlos visto con total claridad.
La batalla mediática que ha iniciado Bush ha sido enorme, lo cuál es aún más denunciable si cabe que la
que pudiera haber hecho Sadam Husein que, al fin y al cabo, no dejaba de ser un régimen dictador. Usar a los
medios para legitimar una guerra ilegal, marcando el comportamiento de las grandes cadenas de
televisión estadounidenses, medio más elegido por los ciudadanos estadounidenses para seguir la actualidad, es un
grave atentado a la libertad y a la verdad.
Otro caso curioso de la desinformación está referido al avance de las tropas estadounidenses y
británicas, donde cada día que pasaba la distancia kilométrica a Bagdad aumentaba o decrecía con igual facilidad, sin
saber nunca exactamente qué pasaba. Por un lado, EU y Reino Unido advertían que estaba siendo un paseo
triunfal, por otro, Irak negaba aquella ofensiva.
Irak, por ser un régimen no democrático, limitaba aún más la libertad de los periodistas y la capacidad
de conseguir informaciones reales, muchas veces esta censura se esconde tras una aparente autocensura.
Acechaban posibles expulsiones de periodistas, la readmisión para que sirvan de instrumento propagandístico,
dificultades en conseguir los papeles para poder trabajar en Bagdad, en algunos momentos, los medios occidentales recibían las informaciones que habían sido grabadas por cadenas árabes previamente, se hacían
excursiones para visitar áreas bombardeadas, etcétera. Los datos sobre bajas militares fueron constantemente
escondidos, no así las de civiles, que fueron los datos que mayores variaciones sufrieron a lo largo de la contienda.
Esto tiene un doble objetivo: mantener la moral alta en las tropas y dinamitar la del contrincante. Apareció
la contrainformación. Para EU y Reino Unido, la guerra estaba avanzando positivamente, para Irak, no
surtía efecto.
En ambos casos, se determinaba qué datos podían ser difundidos y cuáles no. Los datos numéricos
desaparecían normalmente, sobre todo los referentes a aspectos militares, así pues no había fotografías que revelasen
localizaciones. No había información real sobre movimientos de tropas o todo lo relacionado con sus
actuaciones y menos sobre posibles bajas entre los atacantes, así pues la zona norte de Kuwait por donde se movía el
ejército británico-estadounidense, se tornó en una fortaleza. Aquellas informaciones que pudieran afectar a la
seguridad nacional eran suprimidas, pero es tan amplia la definición que no quedó muy claro qué información sí
podía publicarse. La autocensura aparecía por convicción patriótica o por algún tipo de presión.
La utilización de las mentiras como un arma de guerra es un fenómeno tan antiguo como la misma
guerra, como decía Winston Churchill, un estado en guerra debe rodearse de una "guardia de mentiras". De ahí
que la desinformación tenga toda una serie de reglas y técnicas y se convierte en un arma de propaganda
bélica, con la difusión de informaciones falsas con finalidades políticas claras.
La justificación del ataque fue otra parcela desinformativa. Según EU se intentaba eliminar el arsenal
militar de Sadam Husein, por otro lado, Irak apeló a los países árabes para que le ayudasen en la lucha contra EU,
pero hay que recordar que Irak se define como un país laico, aunque suele acercarse a la religión en estos
casos complicados para el régimen. Y Husein insistió en que la motivación de EU era el petróleo del subsuelo iraquí.
Los medios hablaban de misiles, de armas y de tecnología militar, paso previo a una guerra. Advirtiendo
de la fuerza del contrincante, EU y sus aliados podían justificar un mayor despliegue en la zona y los
bombardeos. Era un juego de declaraciones y contradeclaraciones, de opiniones y de rumores filtrados a la prensa,
que intentaban dejar fuera de juego a Irak. En Irak hay que recordar que no estaban permitidas las parabólicas,
así que difícilmente llegaban a recibir parte de esa contrainformación de EU, ahí entraba en juego la radio y,
de hecho, EU incrementó las horas de emisión en árabe en una emisora que instaló en Jordania.
Otro ejemplo de desinformación consistía en hablar primero de la fuerza del enemigo para después
exaltar la capacidad tecnológica de EU y sus aliados, los ejemplos los tenemos en los aviones espía, en los
bombarderos, en las comparaciones en cuanto a capacidad militar que se han hecho en los medios respecto de
la primera Guerra del Golfo. Pero, por ejemplo, no se explicó nunca cómo actuaban realmente las bombas,
ni tampoco el efecto de las bombas de racimo que usó Reino Unido y que tienen graves consecuencias para
la población civil. Ya he comentado el llamado
friendly fire o fuego amigo, que en la primera Guerra del
Golfo supuso la muerte de marines en el sur de Wafra, frontera con Kuwait, posiblemente a causa de un misil
anticarro lanzado por un A-10 estadounidense.
La CNN anunció que Sadam Husein había sido herido o muerto en el primer bombardeo en Bagdad, en
un edificio donde los servicios secretos estadounidenses suponían que estaba. Pero sus sucesivas apariciones
se sucedían para negar una y otra vez esta información. Y a cada video suyo, le seguía un debate sobre si era
o no realmente él.
Entre las reglas esenciales de la propaganda está la de concentrar en el enemigo todas las maldades
existentes. Existen otras categorías dentro de la propaganda y la guerra psicológica que suelen aparecer en las
guerras, como es el caso de la "atrocity propaganda", término acuñado en la Primera Guerra Mundial para designar
las campañas propagandísticas de la "Entente" sobre atrocidades reales o supuestas de los alemanes. Pero
fueron descubiertas las mentiras y exageraciones, con lo cual la confianza en los medios decreció, de ahí que no
se usara en exceso durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de conocerse las atrocidades que
estaban cometiendo los nazis.
A la propaganda de guerra se la conoce como
the war of words, la guerra de las palabras, de ahí que el
doble lenguaje y el lenguaje propagandístico sean recurrentes. Los términos utilizados para designar un
mismo concepto, hecho o fenómeno en un bando u otro variaban mucho. Los nombres referentes al enemigo estaban repletos de connotaciones negativas, y se reservaban los neutros o positivos para el
propio bando. Esta estrategia comunicativa fue planteada también en los medios afines, que acabaron por
copiar literalmente todo lo que refleja el orden del día, sin el menor atisbo de crítica. La misma operación contra
el terrorismo que inició EU llevaba un nombre muy particular: "Libertad Duradera". Y la guerra contra Irak
era "Libertad Iraquí".
El tratamiento informativo de los ataques del 11-S y de sus consecuencias, así como de la guerra contra
el terrorismo que se inició con posterioridad, han acabado por justificar todo tipo de atropellos contra los
derechos más fundamentales. El mero hecho de asumir la agenda del orden del día fue un error, de igual manera
que lo fue el no denunciar ciertas actuaciones totalmente antidemocráticas, que eran escudadas en esa lucha contra el terrorismo. Escondiéndose en esa lucha, muchos países ejecutaron políticas represivas y las justificaron. Y
día de hoy, muchos medios siguen justificando actitudes injustificables, acciones denunciables. Es hora que
el periodismo vuelva a su camino: la información y la denuncia de todo lo que sucede en el mundo.
* * *
Sólo información aséptica
Mhz Networks, empresa que difunde en Washington la señal del noticiero de CNI Canal 40, bloqueó
algunas imágenes de la transmisión de ese informativo la noche del 24 de marzo donde aparecían
soldados estadounidenses muertos. Dos días después, Mhz Networks notificó a CNI que el técnico que censuró
aquellas imágenes fue dado de baja temporalmente.
Autocensura
"Por ejemplo, hay que ver la última rueda de prensa de Bush, donde los periodistas parecían ser parte de
la actuación programada para el presidente. No hubo preguntas incómodas o réplicas que fueran más a fondo."
Philip Meyer, profesor de ética y periodismo. Publicado en
El Universal, 25 de marzo.
La otra mirada
"Explíqueme las razones que su cadena tuvo para transmitir lo que sólo puedo describir como las
imágenes más atroces de la guerra por el mundo árabe.
"Hay imágenes controvertidas y en nuestra redacción también hubo un debate. Pero no se puede
tener a la guerra sólo como juego de video y proyectar una imagen limpia del conflicto. Hoy mostramos a
víctimas estadounidenses. Es una tragedia y un asunto muy emotivo."
Conversación entre Hafez Al-Miraz, de la cadena qatarí Al-Yazira, y el conductor de la CNN
Aaron Brown.
Represalias informativas
El lunes 24 de marzo, a Ammar al-Sankari y Ramzi Shiber, comentaristas financieros de Al-Yazira, les
fueron retiradas sus credenciales para reportar desde el piso de remates del New York Stock Exchange. El vocero
de este consorcio aseguró que "simplemente han decidido sólo dar acceso a televisoras con cobertura
financiera 'responsable'".
Conmigo o contra mí
El 31 de marzo, la cadena estadounidense NBC despidió a su reportero Peter Arnett, quien se destacó
por su trabajo informativo durante la Guerra del Golfo en 1991 para la CNN. El motivo de su despido, según la
NBC, fue que Arnett concedió una entrevista a medios iraquíes donde cuestionaba los planes bélicos de EU. En
1970 Peter Arnett ganó el premio Pulitzer.
Al-Yazira
El 2 de abril, la cadena qatarí Al-Yazira suspende las actividades de sus corresponsales en Irak. Sin embargo, informa que seguirá difundiendo imágenes en directo y grabadas, provenientes de sus oficinas en
Bagdad, Basora y Mosul.
¿Realismo?
Luego de la muerte de los periodistas españoles Julio Anguita Parrado y José Couso, el 9 de abril el
presidente del gobierno español José María Aznar comentó: "Conocían el riesgo que suponía su presencia allí
y, desgraciadamente, se materializó".
Acertado adjetivo
"Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen."
Julio Anguita, ex coordinador de Izquierda Unida (España), luego de enterarse de la muerte de su
hijo Julio Anguita Parrado, enviado del diario El
Mundo, después de un ataque iraquí al sur de Bagdad, 8
de abril, 2003.
Un caso más de autocensura
Militares británicos ordenaron cortar la señal televisiva de la BBC que se transmitía en el buque Ark
Royal, porque consideraron que "sus noticias sobre la guerra son proiraquíes". Al personal militar a bordo de la
nave insignia de la Marina de aquel país sólo se les permitió sintonizar el canal Sky News, propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch, uno de los empresarios británicos que con más fervor se pronunció en favor
de la guerra.
Publicado en Excélsior, 8 de abril, 2003.