"El estilo del periodista se asemeja a la música"
Jaimeduardo García / Alex Grijelmo
Alex Grijelmo (Burgos, 1956) entró a trabajar a la redacción de
El País en 1983 autor del
Libro de estilo de ese diario, manual de consulta obligada donde fue jefe de redacción durante diez años. El fundador y director
del suplemento dominical La Mirada publicó este año
El estilo del periodista (Taurus), un manual donde vierte
su experiencia de 30 años en el oficio y refleja su interés por la palabra. Grijelmo responde a
etcétera sobre los inevitables problemas en el proceso de edición y si hay un estilo estadounidense o uno europeo, entre otros temas.
¿Existe un estilo del periodista, debe ser aséptico, ambiguo?
Cada periodista tiene su estilo, por supuesto, pero además existe un estilo periodístico; características
comunes que han de guardar los textos que se publican en un diario o revista para que resulten atractivos. No creo que
deba ser un estilo aséptico o ambiguo. Puede asemejarse a la música: cada partitura muestra el estilo de su
compositor, pero las notas deben congeniar con las leyes de la armonía y del ritmo para resultar estéticas y eficaces. Es
decir, hay un marco general donde cabe la creación personal. Y todavía más: cada instrumentista puede dotar de su
estilo propio a la música que contenga la partitura del compositor. Lo mismo que un redactor puede mostrar su
enfoque personal aun cumpliendo el libro de estilo de su periódico.
En ese sentido, ¿cuál es el estilo que propone?
No propongo uno sino varios. Eso sí, en un marco común que debe respetar normas básicas como que los textos
contengan todos los datos necesarios para entender una información, que lo más importante de una noticia
figure en el primer párrafo, que el titular siga técnicas adecuadas... Salvando las distancias, éste es un libro de solfeo
(El estilo del periodista). La música podrá ponerla después cada cual, con la única condición de que no desafine: es
decir, que respete las normas del solfeo. Un periodista que se empeñe en incumplir los criterios que expongo en el libro acabaría desafinando.
¿Cuáles son
los problemas inevitables en el proceso de edición?
Tal vez el principal problema radique en el respeto al verdadero autor. Un editor es el control de calidad de
una información o de un artículo. Y eso a veces le llevará a modificar determinadas frases, a añadir un dato, a
solicitar más documentación, a reclamar al autor que consulte una fuente a la que no ha acudido. Pero no se puede
olvidar que el autor es otro, y editar un texto no significa aniquilar su estilo. Eso sí, siempre que el autor no desafine.
¿Deben existir reglas generales para todos los países y todos los medios o cada uno debe tener los propios?
Sí se pueden establecer reglas generales, dentro de las cuales cada medio tendrá las suyas; y dentro de esas
reglas de cada medio, cada periodista podrá buscar su propio estilo. Siempre que todo se haga bien, siempre y
cuando ninguna de las reglas que menciono sea abusiva.
En cuanto al lenguaje, por supuesto que habrá diferencias entre países, incluso los que hablamos la misma
lengua. Pero una cosa son las peculiaridades (y me encantan las mexicanas, especialmente sus neologismos) y otra romper con la unidad estructural y léxica del idioma.
¿Existe un estilo estadounidense y uno europeo de presentar las noticias. En el caso francés, por ejemplo, es común que las notas vayan editorializadas, esto es válido?
En El estilo del
periodista hago un planteamiento de los géneros periodísticos un poco particular, pero creo
que ahora es el único que tiene sentido. Y consiste en clasificar los géneros según el distinto grado de presencia
del periodista en el texto. En la noticia se da la presencia cero (siempre hay una presencia, por supuesto, pero no
se incluyen en la noticia interpretaciones ni evaluaciones personales ni apenas adjetivos), y en el editorial o el
artículo de opinión se da una presencia diez (estamos en ese caso ante la subjetividad máxima, que tampoco es total,
porque han de respetarse datos que se toman como ciertos).
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Foto: El País Semanal |
Entre la noticia y el editorial median géneros en los cuales se da una presencia distinta del periodista: el
reportaje informativo, la entrevista, la entrevista-perfil, el reportaje interpretativo, la crónica, la crónica deportiva o
taurina, el análisis... todos los géneros son válidos. Un periódico podrá emplear más unos que otros: hay periódicos
informativos; hay periódicos interpretativos, hay periódicos de opinión... Todo es válido, con una sola condición
ética: que el lector sepa en cada caso ante qué tipo de periódico y ante qué tipo de género se encuentra (éstos se
pueden diferenciar mediante códigos tipográficos, por ejemplo).
Es decir, si leo una noticia sé que me dan hechos, interpretaciones y prospecciones, pero sin juicios de valor;
si leo un análisis, sé que me darán hipótesis, tal vez algunas tesis bien fundamentadas, pero sin juicios morales. Y
si leo un editorial, sé que me darán puro subjetivismo. Lo malo, lo antiético, es que me "vendan" un reportaje y
me den en realidad una opinión. La aproximación del lector a uno u otro género no es la misma. No se pueden
dar opiniones cuando esperamos hechos. En El estilo del
periodista incluyo muchos ejemplos sobre esto que explico.
¿Cuáles son los errores comunes de los diarios?, usted comenta en la introducción de su libro que llegó a
la conclusión de que "no ocurre que los diarios cometan muchos desatinos diferentes: en realidad, suman muy
pocos. Pero siempre los mismos".
Eso es lo que creo. Los errores más comunes tienen que ver precisamente con la mezcla de opinión e
información, con las fallas gramaticales y con la profusión de palabras de significado equívoco. Esto último me preocupa
mucho: usamos ya cantidad de palabras con el significado que tienen en inglés y no con el que tienen en español. Es lo
que llamo "clonaciones", y a lo que dedico algunas páginas en
El estilo del periodista y un capítulo entero en
Defensa apasionada del idioma
español. Se dan miles de casos, pero lo explicaré con uno: "María ignoró el peligro".
En español eso significa que lo desconocía. En inglés
(to ignore), que lo despreciaba o lo desdeñaba. Cada vez se
usa más con el significado en inglés. Eso es un retroceso en la evolución humana. Y si seguimos así, diremos
"tabla" (table) en lugar de "mesa". Por ese camino terminaremos sin entender a Cervantes, y las generaciones futuras
no entenderán a Miguel Delibes o a Octavio Paz, aunque se suponga que hablan su mismo idioma.
¿La carencia de que el redactor o reportero no edite sus textos es una deficiencia generada desde las
universidades o es una malformación profesional?
Es algo que no puedo explicar. No entiendo cómo un periodista puede desinteresarse por el acabado de
su trabajo. Y por donde nosotros acabamos es precisamente por donde el lector empieza: los titulares, los pies de
foto, los destacados, los sumarios... esos "detalles"que parecen insignificantes y que sin embargo constituyen la
imagen esencial de un diario. Creo que las universidades tienen una responsabilidad grande en eso.
¿Podría ampliar su afirmación de por qué están desapareciendo los especialistas en
periodismo?
Por falta de afición. Nadie que se siente periodista puede especializarse tanto en una materia que se le
olvide ejercer el periodismo. Algunos especialistas en información sobre medicina, o avances científicos, al final se
aficionan más a las palabras técnicas y frías que a las inteligibles y cálidas. Pierden la afición por comunicarse con
un público amplio, y buscan sus referencias en los especialistas de ese terreno. ¿Y por qué les pasa eso? Por
complejo de inferioridad. Quieren parecerse a quienes creen más preparados. Como si estar preparado para hacer un
buen periodismo fuera una tontería.